16 agosto, 2011

Carlos Miranda:"Estamos yendo con pies de plomo"

Si hay alguien que sabe del tema hidrocarburos, es Carlos Miranda. Y no sólo sabe, sino que le interesa compartir su conocimiento. Tanto así que no duda en sacar papel y lápiz para hacer un mapa conceptual y explicar el panorama energético, como si fuera un profesor de colegio. Para él es imperativo que los bolivianos entendamos que las cosas, respecto al gas y aledaños, no se están haciendo como se debiera. Y que no hay mucho tiempo para enmiendas.

Es tiempo de actuar. En esta entrevista, Miranda repasa la situación "gasífera" y alerta de los problemas que puede ocasionar el seguir postergando decisiones que deben ser tomadas ya.

OH! Hemos tenido antecedentes muy interesantes en cuánto a hidrocarburos se refiere, de hecho llegamos a ser el objeto de atención de todos los países que necesitan gas...

Los hidrocarburos bolivianos eran la industria más pujante del país. Bolivia entera logró una estatura que no había tenido en el pasado hasta el 2003. Era indiscutible que Bolivia era el centro de abastecimiento del Cono Sur, respetada y vista con expectativa por sus vecinos. La Conferencia Mundial de Roma de 2002, eligió a Bolivia como el proyecto perfecto en estar funcionando para el 2010. Todo ello porque teníamos compañías muy importantes trabajando a todo vapor, se había logrado abastecer al Brasil, y se respondía a mayores requerimientos de volumen a una velocidad extraordinaria.

Según el contrato que firmamos con el Brasil originalmente, la cantidad llegaba hasta 24 millones alrededor del 2015, pero la reacción del mercado fue tan positiva, y lo extraordinario de esa reacción era que la producción boliviana podía abastecerla en menos tiempo de lo que se le pedía, que en menos de 10 años ya se estaba pensando en duplicar la capacidad del gasoducto al Brasil. Eramos el único caso en la historia donde iba a suceder eso.

OH! ¿Cuál es el panorama hoy?

En 10 años Bolivia a duras penas se abastece a sí misma, el contrato con el Brasil está oscilando entre 26 y 30 millones y lo que sobra se le lleva a la Argentina, porque eso es: se les da lo que sobra. Desde el 2006, la producción llegó a 40 millones de metros cúbicos y ahí se quedó oscilando entre 39 y 41 millones.

OH! ¿Qué ha pasado para llegar a esta situación?

El 2003 comenzó la famosa guerra del gas, el referéndum fue totalmente anti-ley y anti- política petrolera de esos tiempos. El lema era "No exportar e Industrializar". Pero claro, se frenó todo. Las empresas petroleras se asustaron ante el lenguaje hostil, y ahí dejaron sus planes de exportación.

OH! ¿Qué sucedió con el Anillo Energético?

La primera indicación de que no era una impresión nacional, sino que era internacional, fue el famoso Anillo Energético. Chile, Argentina, Uruguay, Paraguay y Brasil, estaban pendientes de Bolivia. Habían puesto sus esperanzas en Bolivia. Pero se promulga la Ley 3058, que fue fruto del referéndum, liderizada y empujada por el MAS en el Congreso. Y es irónico, porque el que hacía ese trabajo ahora está en la cárcel: Santos Ramírez. Salió la Ley que (Carlos) Mesa no quiso firmar, tan mala que era, y la promulgó Hormando Vaca Díez.

A las dos semanas de eso, todos los temores que se tenían se confirmaron. Los ministros de Argentina, Chile, Uruguay y Paraguay, se fueron en masa a pedir una audiencia combinada con el presidente Alejandro Toledo, del Perú. Fueron a pedirle que el gas de Camisea del Perú, sea el que abastezca a todos ellos.

OH! Es decir que ya tenían un plan B...

Era algo que ya habían estado hablando, viendo lo que estaba sucediendo en Bolivia. Obviamente el presidente peruano acogió la iniciativa encantadísimo, llamaron al BID, que también de muy buena gana puso capital, y se comenzó todo un mecanismo para que se tienda el gasoducto de Camisea, que bajaba hasta el norte de Chile, ahí aprovechaba los gasoductos argentinos. Argentina se comprometía a construir el gasoducto del noreste, que hasta ahora se sigue discutiendo con Bolivia.

OH! ¿Cómo iba a funcionar?

En ese momento la Argentina dijo que iba a hacer ese gasoducto, y que del mismo saldría un ramadal al Paraguay y al sur de Argentina, continuaría hasta Uruguay y la punta se bajaría hasta Buenos Aires. Bolivia no figuraba allí. El espíritu era muy grande, la preocupación igual al no contar con Bolivia cuando todos se habían preparado para usar nuestro gas, así que la solución era el Anillo Energético. En el curso del proyecto se dieron cuenta de que, si bien tenían un trabajo interesante, también tenían un problema que hasta la fecha no había existido en América Latina, la creación de un gasoducto que atraviese varios países. Allí discutieron, tomaron el patrón de Viena y vieron que lo más importante, más allá de la parte técnica, era firmar un tratado que comprometa que todos cumplan su parte

OH! Estaba prácticamente todo listo entonces, y Bolivia fuera...

Todo estaba funcionando bien, con Bolivia fuera. Habían borrado al país de sus expectativas, además el lema de todo este cambio era no exportar, industrializar, es decir que se estaba aclarando a los vecinos que no se les iba a mandar más gas. Además la industria se frenó, las compañías dejaron de invertir, Bolivia llegó a los 40 millones de metros cúbicos y ahí se quedó. El mensaje era hostil y revolucionario, al mejor estilo de la Rusia de 1918.

En noviembre de 2005, en Santiago, debía firmarse el Tratado del Anillo Energético, que luego cambiaron por Gasoducto de la Integración. Sin embargo el 30 de octubre, el Perú hizo el planteamiento sorpresivo de sus fronteras marítimas

OH! ¿Por qué considera que Perú endureció sus condiciones ante un negocio que le convenía a todas luces?

Mi interpretación es que el Perú vio una ansiedad tan grande en Chile que dijo "Gas por mar", lo que Chile no aceptó y por ello se desmoronó todo el proyecto del Anillo Energético. Los otros países se calmaron también. El tema fundamental es que quien lideraba y lidera toda la producción petrolera es Petrobrás, y a esa empresa se le acusó de estar saqueando el patrimonio boliviano, al igual que las otras compañías.

OH! ¿Es cierto que Petrobrás está saqueando los hidrocarburos de Bolivia?

Hablando estrictamente, si interpretamos que el trabajo de una compañía extranjera legalmente en Bolivia es saquear al país, Petrobrás está saqueando. Petrobrás es exactamente igual a una British Petroleum, a una Standard, o una Exxon, por eso son socias en todos los campos. Pero era tan grande el empuje revolucionario que se tenía acá, que se firmaron nuevos contratos según la Ley 3058, los mismos que fueron calificados como los contratos más difíciles del mundo. El mismo gobierno boliviano dijo eso. Entonces ¿quién va a venir a Bolivia a invertir? Nadie.

OH! Sin embargo la demanda crece, ¿podemos cubrirla?

Durante algunos años el país siguió moviéndose por inercia con sus 40 millones. Y lo sigue haciendo, pero las compañías se retrotrajeron. Firmaron contratos pero no hicieron más. Se dedicaron a hacer su labor de mantenimiento de instalaciones y lo necesario para no perder sus contratos. El gobierno amenazó varias veces y trató de convencerlas, pero las compañías se quedaron ahí. El punto de ruptura lo hizo España, con la gestión de su gobierno para Repsol, diciendo que ellos llenarían el contrato para la Argentina y así se está desde el año pasado. Pero una cosa que no entendían es que en Bolivia no se puede aumentar la producción de un día al otro, por eso, lo que ectacular.

OH! Pero los contratos "más difíciles del mundo" ya estaban firmados...

Poner un pozo en producción en Bolivia toma por lo menos año y medio de trabajo difícil. Rinde bien, pero es difícil. Estamos hablando de entre 30 y 40 millones por pozo. Es caro. Y no es inmediato. El primer contrato con la Argentina lo firmó el presidente Morales con su homólogo Nestor Kischner, y no funcionó porque era un contrato entre demagogos. Según ese contrato Bolivia le iba a dar a la Argentina 20 millones en dos años. Pero no se ha podido cumplir hasta ahora.

En marzo del año pasado se reformuló totalmente el contrato. Bolivia debe ir aumentando su producción hasta llegar del 2020 al 2027 a 27 millones de metros cúbicos. Para eso se ha acordado construir un gasoducto, llamado pomposamente el gasoducto de integración Juana Azurduy de Padilla, que debía inaugurarse el 1 de mayo de este año. Y hasta ahora no pasa nada.

OH! ¿Cuáles son las consecuencias de ello?

Estamos perdiendo mucho dinero, porque hasta ahora el gas se está entregando por los conductos delgados, y estos serán tubos grandes que están hechos para la operación mayor. Argentina tiene además que ampliar sus gasoductos para poder recibir nuestro gas. Con Brasil tenemos contrato por 30 millones, pero vendemos 26 aproximadamente.

OH! Hablemos de cantidades...

Producimos entre 40 y 41 millones de metros cúbicos. Con el Brasil tenemos el compromiso de darle 30. Y tenemos que dárselos. El mercado interno en Bolivia se lleva entre 7 y 8 millones de metros cúbicos por día. Entonces quedan a veces dos, o cinco, etc., y eso es lo que se da a la Argentina. Mientras no se suba la producción nacional a unos 42 o 44 millones, no habrá para cubrir los siete que deben irse por contrato a la Argentina. Estamos yendo con pies de plomo.

OH! ¿Qué sucede respecto a YPFB?

Algo se está haciendo, pero no es lo suficiente, y se han tenido cinco años para avanzar. El balance es negativo, excepto en plata, aunque ahí el gobierno no ha tenido nada que ver porque hemos tenido la suerte de que los precios en el mercado internacional han sido altos. YPFB es una industria de papel, es una oficina que cobra impuestos, no es más. No tiene ninguna capacidad física de hacer nada. Los campos petroleros más importantes los siguen teniendo las grandes compañías.

OH! ¿Qué ha cambiado entonces con la nacionalización?

Lo único que ha servido es para aumentar impuestos, nada más. Y podía haberse hecho sin llamarse nacionalización. De recibir un 38%, ahora se recibe un 52%, eso es. Pero YPFB no ha hecho ninguna exploración ni nada porque no puede. No tiene los medios.

OH! ¿Cuál es la solución?

Esa es una pregunta complicada. Toda esta reversión está consignada hasta en la Constitución, y ese es el problema, este país tiene una Constitución muy especial, con muchas reglas pequeñas aunque no menos importantes, pero hay una rigidez terrible para la inversión privada. El actual gobierno está desesperado, sabe que está perdiendo oportunidades y le está empezando a faltar plata, pero él mismo se ha maniatado. Es más fácil cambiar una Ley que la Constitución. En síntesis nadie invierte en Bolivia desde el 2003 ni nadie lo va hacer todavía porque además de los problemas internos, la reacción de los mercados ha sido, obviamente, la de no esperar la voluntad de los bolivianos. Lo que debe hacerse es avanzar lo más rápidamente posible con el contrato de Argentina y avanzar en exploración, pero en serio.

Perfil
Carlos Miranda Pacheco, paceño, es ingeniero químico y petrolero. Actualmente es consultor privado sobre política energética, y forma parte de la Fundación Milenio. Ha sido director del Banco Mercantil, jefe de carrera y docente de la Universidad Andina Simón Bolívar. Ha ocupado el cargo de Superintendente de Hidrocarburos en 2002, ha sido Secretario Nacional de Energía, miembro del directorio y director de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) en 1987, y Ministro de Energía e Hidrocarburos en 1983 y en 1974. En 1979 fue Ministro de Planeamiento y Coordinación y ha sido el Primer Secretario Ejecutivo de la Organización Latinoamericana de Energía (OLADE). Ha publicado varios libros y documentos y ha sido expositor en los principales eventos energéticos del mundo, además de representar al país en varias negociaciones y contratos.

Juan Antonio Morales : « La bonanza no se ha distribuido por igual »


Toma el café sin azúcar. “Así contribuyo a que disminuya su precio”, bromea Juan Antonio Morales, doctor en ciencias económicas, varias veces presidente y director del Banco Central de Bolivia y profesor distinguido de la Universidad Católica Boliviana, que accede a esta entrevista advirtiendo que no será tan sencillo, como le pedimos, hablar en términos ‘cristianos’ sobre la economía y sus aristas en un contexto tan variable como el boliviano, pero que hará todo lo posible. Y cumple.
Desde su papel de experto en economía, pero también de ciudadano común, Morales explica qué pasa con nuestro dinero, por qué hay precios que suben y otros que bajan, qué pasará con el dólar, con las exportaciones y qué consecuencias ocasionarán los autos ‘chutos’… Esta es una lectura para entender lo que ocurrirá con nuestros bolsillos y con la economía de Bolivia.
- Usted alertó hace tiempo sobre la importancia de tomar en cuenta el contexto internacional, lo que pasa fuera de nuestras fronteras, ¿considera que se ha hecho?


- Los últimos cinco años han sido buenos para la economía del país, no tanto por mérito de nuestras autoridades o sus políticas, sino que el contexto internacional ha sido favorable como nunca en la historia de este país. Hemos tenido precios muy buenos para nuestras exportaciones, lamentablemente se han reducido a hidrocarburos y minerales, y algo de grano de soya. Pero en manufacturas casi no hay crecimiento, de hecho, se nos han estado cerrando mercados.


- ¿Quiénes se han beneficiado?
- La bonanza externa ha tenido una repercusión interna importante. Primero en el sector de construcción. A simple vista se puede ver su crecimiento en las ciudades del eje troncal y en el resto del país. Y segundo, una gran expansión del consumo. No digo que esté distribuido equitativamente, pero hay grupos para los que el consumo ha aumentado y están viviendo una fiesta muy grande.


- Pero pareciera que es una fiesta con pocos invitados…
- Uno tiene la impresión de que el ingreso y la riqueza no han mejorado a pesar de todo el discurso, pero hay gente de las viejas fortunas y de las nuevas, que la están pasando muy bien. Para ser anecdótico, tengo una amiga que tiene una empresa de agasajos y no da abasto. Tiene bodas con 600 invitados, lo que antes no era común. Hay una expansión de consumo. Insisto en que la bonanza no se ha distribuido por igual. Hay segmentos como los banqueros, algunos comerciantes, los constructores, que están muy bien. Pero el sector manufacturero y los que viven de sueldos fijos, no.


- ¿Qué opina de la política social, aunada a la económica del Gobierno?
- La política social del Gobierno apunta a reducir las desigualdades y ha descansado en los bonos. Pero aunque eso ayuda, y no es mala idea, ayudaría más hacer inversiones en salud y en educación, dotando a la gente de más capital humano que le permita defenderse mejor y convertirse eventualmente en un empresario, por ejemplo.
- ¿Es sostenible esta estrategia a largo plazo?
- Los bonos están esencialmente financiados por el IDH (Impuesto Directo a los Hidrocarburos). Si el precio de los hidrocarburos cayese, sucedería lo mismo con la recaudación del IDH, y el Gobierno se vería en dificultades. Siempre queda la duda de la sostenibilidad. Pero iría más lejos en el sentido de que toda la economía boliviana está siempre en riesgo, y esto viene de que el contexto internacional se puede deteriorar. Si eso sucede, provoca que este modelo de desarrollo sea muy vulnerable.


- ¿Es decir que dependemos demasiado de lo externo?
- Dependemos más que nunca de afuera. El vínculo que tenemos con el exterior son esos precios tan altos de afuera, que han significado muchos ingresos adicionales al país y al fisco. Con datos del propio Gobierno, mis cálculos son que en los últimos cinco años el Gobierno ha recibido 17.000 millones de dólares adicionales, a lo que tenía el 2005. Son sumas muy importantes, pero la pregunta es en cuánto ha cambiado el país y cuánto menos vulnerables nos hemos vuelto a conmociones que puedan venir desde afuera. No tenemos respuesta.
- ¿Qué piensa usted?
- Yo tengo la impresión de que gran parte de la bonanza no la hemos aprovechado.
- Sin embargo el boliviano se ha fortalecido frente al dólar
- Eso tiene ventajas y desventajas. Permite controlar la inflación. Si no hubiera habido esa revaluación del boliviano, probablemente la inflación hubiese sido más alta. Permite importar más barato, con menos bolivianos, sobre todo alimentos. Por esa parte es positivo.
Lo negativo es que le quita competitividad al sector productivo, y no solo al sector de manufacturas para la exportación, sino a la industria nacional que tiene que competir contra bienes importados, el carnicero, el zapatero... A ellos se les vuelve más difícil porque tienen que enfrentar la competencia, pero el tipo de cambio real es lo importante, este es la cantidad de bolivianos por dólar según lo que pasa con la inflación en Bolivia. Si el tipo de cambio no se moviera y la inflación continuara subiendo, perderían competitividad nuestras empresas, lo que puede ser destructivo.


Una manera de frenar la inflación es a través de estas revaluaciones, aunque eso afecta a los bolivianos por dólar que reciben los productores. Hay un equilibrio frágil entre revaluar o dejar que suba la inflación. Yo me inclino por la revaluación.
- Pero los precios siguen subiendo…
- Es que es importante controlar la inflación. Si uno ve en el periódico que sube el pollo, el arroz, los servicios… Mucha gente no se ha dado cuenta de cuánto han subido por ejemplo los médicos, los radiotaxis, los peluqueros…
- ¿Qué sucede con las reservas? Al parecer tenemos mucho ‘colchón’
- Las reservas son esencialmente divisas, dólares, euros, libras, que permiten a Bolivia atender sus pagos internacionales cuando el país necesita importar. También le permiten atender sus obligaciones de deuda externa, aunque esta se ha reducido. El sistema cambiario de Bolivia que es tan peculiar, pero que finalmente es fijo, es un factor que asienta la confianza del público en su tipo de cambio en moneda nacional. Esas son funciones esenciales de las reservas internacionales que vienen en los últimos años porque exportamos más que lo que importamos. Hemos tenido además un alivio de deuda externa. Técnicamente puede explicarse como que el ahorro es mayor que la inversión; esa diferencia la hemos estado poniendo en reservas.


- Pero ¿cuáles son las consecuencias de ahorrar y seguir sumando reservas?
- Tener pocas reservas no es bueno para la economía, pero demasiadas reservas tampoco porque crean presiones inflacionarias, y tienen peligros políticos. Todos se antojan de las reservas…
- ¿Es dinero guardado que no se invierte?
- Absolutamente. No hay nada de eso. Y gran parte de la crítica es esa. Se ha ido acumulando en una actitud que los economistas llamarían mercantilista… Pensar que la riqueza de un país son sus dólares y su oro, sin darse cuenta de que hay cosas más importantes y sostenibles en el tiempo como inversiones en fábricas, en educación, etc., lo que no se ha hecho. Las inversiones no son proporcionales a los ingresos. La inversión privada está muy decaída, salvo en construcción o en las inversiones para esparcimientos. Pero fábricas que creen empleo, por ejemplo, no hay. Tengo la impresión de que estamos dejando pasar el tren. Que nos podría haber ido muchísimo mejor.
- Hablemos del impacto de los autos chutos…
- Los autos chutos tienen efecto sobre otras personas, por ejemplo van a aumentar fuertemente la polución, sobre todo en ciudades como La Paz y Cochabamba, van a dificultar mucho el ya congestionado tráfico, y lo más importante, van a presionar sobre los combustibles que están subsidiados. Si la situación fiscal se deteriorara, hay peligro de que se toquen las reservas. Si el volumen de subsidios y el gasto público aumenta mucho, implica una reducción en ellas.
- Acumulamos reservas y compramos bonos con ellas, sobre todo a EEUU, ¿no estamos financiando algo que va contra todo el discurso de este Gobierno?
- Tengo tentación de escribir acerca del debate que se ha suscitado con los disidentes del MAS que dicen que es una vergüenza que Bolivia esté financiando al imperio con sus reservas. No sé si será una vergüenza, pero sí es cierto que Bolivia lo financia. Pero el problema es que el gobierno no puede dejar dormidas esas reservas, tiene que ganar algo. Una manera de ganar es prestando al Gobierno estadounidense, comprando bonos del Tesoro aunque el interés sea muy bajo. La ventaja es que son inversiones seguras y líquidas.
- ¿Cuál sería la alternativa?
- Utilizar estas reservas con las empresas estatales, pero el asunto es que estas tienen problemas de gobierno corporativo. De hecho hay $us 5.000 millones comprometidos que no han sido desembolsados, porque las empresas no tienen capacidad para ejecutar esas inversiones, no tienen proyectos, tienen problemas de gestión. El Gobierno está en la disyuntiva de seguir invirtiendo en títulos seguros de bajo rendimiento, o invertir en las empresas estatales, que no se sabe cuán seguras son.
- Mucha gente se ha ido del país, ¿cree que el panorama es tan oscuro?
- Ya son ocho años de buen crecimiento, justamente por lo que comentábamos al principio, así que muchos de los que se han ido piensan en volver. Además, hay países en los que el contexto laboral es cada vez más complicado. Tengo un hijo que estudia en Europa y puede decidir entre quedarse o regresar. Mi consejo es que vuelva a Bolivia. Creo que este país con buenas políticas económicas, con un esfuerzo mayor en términos de educación, es una tierra de oportunidades.

Experto en economía

Juan Antonio Morales Anaya, cochabambino, nació en 1943. Doctor, licenciado y máster de la Universidad de Lovaina, en Bélgica, actualmente se desempeña como docente distinguido en la UCB en Maestrías para el Desarrollo.
Ha sido invitado como profesor en distintas universidades del mundo, ha sido consultor en programas internacionales como CEPAL, GTZ y PNUD, ha publicado decenas de documentos y ha estado al frente, en varios periodos, del Banco Central de Bolivia.

La “robótica social” de Eduardo Bayro


“Soy de izquierda”, repite varias veces Eduardo Bayro durante la entrevista que realizamos en la casa de uno de sus hermanos, en La Paz. El científico estuvo unos días en el país para realizar varias charlas y recibir algunos reconocimientos a su amplia carrera. Si bien al principio no parece tan importante la declaración política de Bayro, que repite varias veces, a medida que va avanzando la conversación, se entiende el por qué de su necesidad de dejar en claro su ideología, la misma que ha marcado su vida, más allá de la trayectoria profesional.

Con algo de parecido físico al genial Albert Eistein, aunque con menos canas, Eduardo Bayro tiene todas las características de los intelectuales que parecen flotar un poco por encima de los demás mortales, sin embargo no podría tener los pies más puestos en la tierra. Y aunque hace varios años que vive en México, concretamente en Guadalajara, conoce perfectamente la realidad boliviana y está más que dispuesto a hacer su parte para mejorarla.

Extraña combinación
Eduardo Bayro Corrochano forma parte de una numerosa familia de 9 hermanos. Nace en Oruro en 1952, y a los 6 años viaja a Cochabamba, donde estudia en el Maryknoll y en el colegio San Agustín. A los 19 años viaja a Chile para estudiar ingeniería civil y electrónica, con mención en telecomunicaciones.

A su regreso a Bolivia, trabaja en la UMSA, en la Carrera de Electrónica, reformulando el programa de estudios. “Mi dilema era cómo conciliar el interés que siempre tuve de ser útil en el campo social, teniendo habilidades para la parte técnica. Siempre quise hacer algo por mi país.”

En 1979 viaja becado a Alemania para hacer una maestría y a los tres años regresa a Bolivia con equipos alemanes para los laboratorios de la UMSA. Trabaja allí hasta 1987 dando clases, mejorando el programa de estudios y fundando el Instituto de Electrónica. A fines de 1988 viaja por un par de años a Tarija donde es docente en la Universidad Juan Misael Caracho y funda el Instituto de Ciencia y Tecnología.
Durante su estancia en el país, Bayro fue miembro de grupos de izquierda, “siempre participé en las luchas y en las marchas y en 1979 trabajé con Luis Espinal en el periódico “Aquí”. Estuve muy cerca de él cuando lo mataron. Yo le advertí que algo pasaba. Su muerte me marcó mucho. Pero como ingeniero y tecnólogo era para mí muy complicado combinar las dos cosas, lo social y lo técnico.”

A fines del ‘90, Bayro viaja a la Universidad de Cambridge para hacer un doctorado en sistemas cognitivos, lo que es fundamental para él al abrirle el espacio al campo de la inteligencia artificial. “Cuando ya haces un doctorado, entras a un terreno en el que no hay salida. La investigación es muy demandante. Cuando regresé a Bolivia en 1994, me sentí en un país extraño, ya no había izquierda activa, ni proyectos en ese sentido. Trabajé un año más en Tarija, pero estaba desconectado de la realidad del país. Regresé a hacer un post-doctorado en Alemania y me involucré en la docencia. Para ese entonces ya era un investigador, y Bolivia me quedaba muy lejos.”

Sin embargo Bayro estaba decidido a regresar a Latinoamérica, por lo que envió una serie de cartas a distintos países de la región, buscando trabajo. México le respondió en 1999 invitándolo a Guanajuato, a un instituto de matemáticas muy prestigioso.
Al año de su llegada, Bayro publica su primer libro y le ofrecen un espacio en el Cinvestav (Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacional) en Guadalajara, donde reside actualmente.

En este centro Eduardo Bayro ejerce plenamente la investigación, y es docente de maestrías y doctorados. “En México se incentiva mucho la investigación y no faltan recursos para ello. Es un país muy generoso, aunque todavía el porcentaje que se otorga del PIB a la investigación, es muy bajo. Sin embargo uno puede vivir muy bien, con un buen sueldo, estando cerca al mundo tecnológico, a los avances, etc.”
Aunque Bayro se llama a sí mismo “el exiliado tecnológico”, acepta que vivir en México es lo más parecido a Bolivia que ha encontrado y que está contento en ese país.

Más que ciencia
Todo el background social y político de Bayro, le permite ser un intelectual que hace más que investigar, “sé de lo que estoy hablando, sé lo que quiero hacer, conozco la realidad social de la región. Desde esa perspectiva, como técnico tengo otra visión que cualquier investigador de países grandes. Y me siento orgulloso de ello.”

Ya estando en Inglaterra, Bayro había comenzado a explorar dentro de la inteligencia artificial, y en Alemania, a trabajar creando brazos, manos, etc. Llegando a México funda en el Cinvestav, el Laboratorio de Geometría, Visión y Robótica. Allá comienza a ganar proyectos y lograr fondos para trabajar intensamente en la creación de extremidades robóticas. “Sin embargo todavía no estaba contento porque mi trabajo no tenía ninguna conexión con la sociedad, pero siempre me ha acompañado el luchar contra la injusticia social, es algo que no me deja ni en sueños.

En México me siento como en una vitrina, tengo éxito, soy prácticamente el número uno en robótica, tengo varios reconocimientos internacionales, pero es como ser una diva, no estaba haciendo nada respecto al prójimo. Mis estudiantes saben que soy de izquierda, hago presentaciones, doy charlas, trato de despertar un poco el interés social. De hacerlos leer. El mundo hoy es como una licuadora por la globalización. Los jóvenes no tienen ya muchos ideales.”

Para reafirmar este pensamiento, cuando a Eduardo Bayro se le entregó recientemente el grado de Doctor Honoris Causa en la UMSA, el científico dedicó el reconocimiento a todos los estudiantes de esta institución, que murieron durante la década de los 60 y 70, durante la guerrilla y la dictadura. “Esos estudiantes que murieron podrían ser hoy excelentes ministros, doctores… Era gente que venía de la burguesía, que murieron por lo que creían.”

Bayro asegura que jamás trabajaría, como lo hacen mucho de sus colegas, en tecnología bélica o de control, “eso me repugna, para mí es prostituirse, pero necesitaba saber qué hacer para contrarrestar las actitudes de esos otros científicos. Así que decidí empezar a trabajar en el área de robótica médica.”

Tecnología y sociedad
Eduardo Bayro ya tiene un equipo completo, que le llevó seis años de trabajo, de cámaras y endoscopios para ayudar a los médicos a operar tumores cerebrales y aneurismas. Aunque empezó de cero, hoy Bayro cuenta con varios equipos muy sofisticados con los que está trabajando también dentro del campo de la cirugía del abdomen. “En Guadalajara hay un excelente hospital de transplantes, por lo que estoy planeando ayudar en esta área con cámaras, una pantalla de tres dimensiones y brazos manipuladores.”

A partir de estos proyectos, Bayro ha comenzado a desarrollar lo que él llama “Robótica social”, término que ha inventado y que le ha dado un sentido claro a su trabajo, combinando sus conocimientos con la ayuda a quienes menos tienen.
Por ello decidió comenzar a trabajar en un humanoide, en sociedad con una empresa norteamericana. El “Mexone” se terminó de construir hace ocho meses. De acuerdo a Bayro, además de ser autónomo y liviano, la principal aportación de “Mexone” reside en el software de su inteligencia artificial, muy adelantado y basado en algoritmos de neurocomputación, computación evolutiva y lógica difusa.

Al igual que sucede con el sueño humano, “Mexone” almacenará en una computadora para computo paralelo la información que acumuló en su actividad, y una vez encendido de nuevo será capaz de recuperar este conocimiento de esta computadora por medio de una conexión inalámbrica. La percepción estereoscópica del humanoide se lleva a cabo por medio de dos cámaras que le permiten una visión tridimensional. Estos algoritmos tienen varias aplicaciones posibles, entre las que figura la ayuda a personas invidentes. Es decir, los mismos algoritmos de percepción pueden ser usados en un casco para guiar a no videntes.

Actualmente el humanoide mueve la cabeza, sujeta objetos y está comenzando a caminar. “Tengo siete estudiantes de doctorado y cuatro de maestría trabajando en él, cada uno en diferentes tópicos.”
Aunque hay varios científicos que trabajan en esta área en diferentes países como Japón, Italia, Israel o Alemania, la diferencia entre ellos y Bayro es sustancial. “Mi target es no pasarme de 1.000 dólares por ejemplo, aunque los otros cobren 60.000″

Este casco para no videntes en el que estoy trabajando será de mucha ayuda para quienes no pueden ver, además de ser orientado por las cámaras, el usuario podrá tener acceso a Internet y a las diferentes redes sociales. Desde este punto de vista, he encontrado cómo hacer que mis trabajos sean útiles para la sociedad.”

La semana en la que estuvo en Bolivia, Bayro intentó reunirse con el Presidente Morales para explicarle sus conceptos, pero no pudo lograrlo. Sin embargo ya tiene varios proyectos junto al Instituto de Electrónica, que él ayudó a fundar hace varios años atrás, para insertar la robótica social dentro de las necesidades del país. “Con esto estaría llenando mis ideales de ser útil como técnico. Este es el momento apropiado y estoy resuelto a trabajar para ello.”

VIH, esa "mala" palabra

Hace un par de semanas leí en un periódico colega el titular: “Un seropositivo atemoriza a 1.600 presos en San Pedro”. La noticia decía que un reo, que vive con el virus del VIH/Sida “sembraba temor” en la cárcel paceña debido a su enfermedad, por lo que los otros presos lo habían aislado para “evitar contagios.”

El mismo periódico titulaba días después: “Son narcos, tienen VIH y están en la cárcel”, en referencia a una pareja que fue arrestada en posesión de droga. La mujer, que ha sido condenada a 10 años, ha apelado a su condición física para solicitar arresto domiciliario, mientras que su marido no tiene sentencia aún. Los médicos han demostrado que el estado de la mujer es delicado, que sus defensas han bajado y que un simple resfrío puede ser fatal para ella, pero los argumentos no han servido para el juez, quien ha negado su solicitud.

Esta noticia, como la otra, también está enfocada en transmitir “el miedo” que tienen las demás privadas de libertad de “poderse contagiar” al estar cerca de la mujer con VIH cuando la realidad es la inversa: la que está en peligro es ella, dadas las características de la enfermedad.

Al final de la primera noticia, el periodista aclara que el VIH/Sida se transmite sólo por contacto sexual sin protección, por transfusión sanguínea o de forma prenatal si es que la madre no sigue un tratamiento, y que afecta al sistema inmunológico. Esta información, que debiera ser una prioridad, se toca muy a la ligera, como un dato más, mientras que en la noticia sobre la pareja presa por narcotráfico ni siquiera se menciona si realmente el estar cerca de una persona con VIH puede “contagiar” el virus, (el término correcto es infectarse).

Es preocupante el tratamiento de estas noticias, que se repiten en muchos otros medios del país. No dudo que las intenciones de los colegas no fueran las mejores y tampoco dudo de que el editor haya dejado pasar estos errores simplemente por desconocimiento, común a muchos periodistas en este tema concreto, pero en el momento en que se tiene una página en blanco que llenar, sobre todo si son temas que involucran la salud pública, la que será leída por miles de personas, uno está obligado a informarse y actuar con responsabilidad. No he leído hasta ahora un titular que diga “Son narcos, tienen cáncer y están presos”, o “Un diabético aterroriza a reos de una cárcel”. La connotación sexual del VIH ha hecho que este periódico discrimine a los reos con VIH/Sida y aliente a que otros también lo hagan.

Con más de 6.000 personas viviendo con el virus en Bolivia, es momento de que quienes cubren la sección de sociedad, donde se maneja este tipo de informaciones, despierten a una realidad que hace mucho dejó de ser solamente de homosexuales, drogadictos o trabajadoras sexuales.

Hoy en el país, 189 niños menores de 15 años viven con VIH y el rango con mayor incidencia de aumento de casos está entre los 15 y 34 años. Esto quiere decir que la realidad del VIH/Sida en Bolivia apenas comienza, y que los periodistas estamos en la obligación de informarnos para no contribuir en el desastre, lo que empieza por escoger y conocer bien las palabras que se usan (ONUSida ha lanzado un manual muy útil para los comunicadores que abordan temas como el VIH/Sida y que es gratis y fácil de descargar).

Las noticias, en estos casos particulares, debieron alertar sobre la violación a los derechos humanos más básicos que tienen estas personas con VIH, encerradas en la cárcel, y para asegurarles tratamiento médico en buenas condiciones, tanto físicas como psicológicas.

Una palabra mal usada, un término fuera de contexto, un prejuicio velado, pueden causar daños irreparables, no sólo para la persona que vive con VIH, sino para toda la sociedad que se confunde y cree que puede ser invulnerable ante esta enfermedad.

Actualmente, en Bolivia se infectan cada vez más adolescentes que tienen relaciones sexuales en estado de ebriedad. Los rangos estadísticos lo demuestran.

En estos tiempos, los periodistas no tenemos derecho a equivocarnos sobre un tema tan esencial como es el VIH/Sida, que por cierto, no discrimina.