16 agosto, 2011

Carlos Miranda:"Estamos yendo con pies de plomo"

Si hay alguien que sabe del tema hidrocarburos, es Carlos Miranda. Y no sólo sabe, sino que le interesa compartir su conocimiento. Tanto así que no duda en sacar papel y lápiz para hacer un mapa conceptual y explicar el panorama energético, como si fuera un profesor de colegio. Para él es imperativo que los bolivianos entendamos que las cosas, respecto al gas y aledaños, no se están haciendo como se debiera. Y que no hay mucho tiempo para enmiendas.

Es tiempo de actuar. En esta entrevista, Miranda repasa la situación "gasífera" y alerta de los problemas que puede ocasionar el seguir postergando decisiones que deben ser tomadas ya.

OH! Hemos tenido antecedentes muy interesantes en cuánto a hidrocarburos se refiere, de hecho llegamos a ser el objeto de atención de todos los países que necesitan gas...

Los hidrocarburos bolivianos eran la industria más pujante del país. Bolivia entera logró una estatura que no había tenido en el pasado hasta el 2003. Era indiscutible que Bolivia era el centro de abastecimiento del Cono Sur, respetada y vista con expectativa por sus vecinos. La Conferencia Mundial de Roma de 2002, eligió a Bolivia como el proyecto perfecto en estar funcionando para el 2010. Todo ello porque teníamos compañías muy importantes trabajando a todo vapor, se había logrado abastecer al Brasil, y se respondía a mayores requerimientos de volumen a una velocidad extraordinaria.

Según el contrato que firmamos con el Brasil originalmente, la cantidad llegaba hasta 24 millones alrededor del 2015, pero la reacción del mercado fue tan positiva, y lo extraordinario de esa reacción era que la producción boliviana podía abastecerla en menos tiempo de lo que se le pedía, que en menos de 10 años ya se estaba pensando en duplicar la capacidad del gasoducto al Brasil. Eramos el único caso en la historia donde iba a suceder eso.

OH! ¿Cuál es el panorama hoy?

En 10 años Bolivia a duras penas se abastece a sí misma, el contrato con el Brasil está oscilando entre 26 y 30 millones y lo que sobra se le lleva a la Argentina, porque eso es: se les da lo que sobra. Desde el 2006, la producción llegó a 40 millones de metros cúbicos y ahí se quedó oscilando entre 39 y 41 millones.

OH! ¿Qué ha pasado para llegar a esta situación?

El 2003 comenzó la famosa guerra del gas, el referéndum fue totalmente anti-ley y anti- política petrolera de esos tiempos. El lema era "No exportar e Industrializar". Pero claro, se frenó todo. Las empresas petroleras se asustaron ante el lenguaje hostil, y ahí dejaron sus planes de exportación.

OH! ¿Qué sucedió con el Anillo Energético?

La primera indicación de que no era una impresión nacional, sino que era internacional, fue el famoso Anillo Energético. Chile, Argentina, Uruguay, Paraguay y Brasil, estaban pendientes de Bolivia. Habían puesto sus esperanzas en Bolivia. Pero se promulga la Ley 3058, que fue fruto del referéndum, liderizada y empujada por el MAS en el Congreso. Y es irónico, porque el que hacía ese trabajo ahora está en la cárcel: Santos Ramírez. Salió la Ley que (Carlos) Mesa no quiso firmar, tan mala que era, y la promulgó Hormando Vaca Díez.

A las dos semanas de eso, todos los temores que se tenían se confirmaron. Los ministros de Argentina, Chile, Uruguay y Paraguay, se fueron en masa a pedir una audiencia combinada con el presidente Alejandro Toledo, del Perú. Fueron a pedirle que el gas de Camisea del Perú, sea el que abastezca a todos ellos.

OH! Es decir que ya tenían un plan B...

Era algo que ya habían estado hablando, viendo lo que estaba sucediendo en Bolivia. Obviamente el presidente peruano acogió la iniciativa encantadísimo, llamaron al BID, que también de muy buena gana puso capital, y se comenzó todo un mecanismo para que se tienda el gasoducto de Camisea, que bajaba hasta el norte de Chile, ahí aprovechaba los gasoductos argentinos. Argentina se comprometía a construir el gasoducto del noreste, que hasta ahora se sigue discutiendo con Bolivia.

OH! ¿Cómo iba a funcionar?

En ese momento la Argentina dijo que iba a hacer ese gasoducto, y que del mismo saldría un ramadal al Paraguay y al sur de Argentina, continuaría hasta Uruguay y la punta se bajaría hasta Buenos Aires. Bolivia no figuraba allí. El espíritu era muy grande, la preocupación igual al no contar con Bolivia cuando todos se habían preparado para usar nuestro gas, así que la solución era el Anillo Energético. En el curso del proyecto se dieron cuenta de que, si bien tenían un trabajo interesante, también tenían un problema que hasta la fecha no había existido en América Latina, la creación de un gasoducto que atraviese varios países. Allí discutieron, tomaron el patrón de Viena y vieron que lo más importante, más allá de la parte técnica, era firmar un tratado que comprometa que todos cumplan su parte

OH! Estaba prácticamente todo listo entonces, y Bolivia fuera...

Todo estaba funcionando bien, con Bolivia fuera. Habían borrado al país de sus expectativas, además el lema de todo este cambio era no exportar, industrializar, es decir que se estaba aclarando a los vecinos que no se les iba a mandar más gas. Además la industria se frenó, las compañías dejaron de invertir, Bolivia llegó a los 40 millones de metros cúbicos y ahí se quedó. El mensaje era hostil y revolucionario, al mejor estilo de la Rusia de 1918.

En noviembre de 2005, en Santiago, debía firmarse el Tratado del Anillo Energético, que luego cambiaron por Gasoducto de la Integración. Sin embargo el 30 de octubre, el Perú hizo el planteamiento sorpresivo de sus fronteras marítimas

OH! ¿Por qué considera que Perú endureció sus condiciones ante un negocio que le convenía a todas luces?

Mi interpretación es que el Perú vio una ansiedad tan grande en Chile que dijo "Gas por mar", lo que Chile no aceptó y por ello se desmoronó todo el proyecto del Anillo Energético. Los otros países se calmaron también. El tema fundamental es que quien lideraba y lidera toda la producción petrolera es Petrobrás, y a esa empresa se le acusó de estar saqueando el patrimonio boliviano, al igual que las otras compañías.

OH! ¿Es cierto que Petrobrás está saqueando los hidrocarburos de Bolivia?

Hablando estrictamente, si interpretamos que el trabajo de una compañía extranjera legalmente en Bolivia es saquear al país, Petrobrás está saqueando. Petrobrás es exactamente igual a una British Petroleum, a una Standard, o una Exxon, por eso son socias en todos los campos. Pero era tan grande el empuje revolucionario que se tenía acá, que se firmaron nuevos contratos según la Ley 3058, los mismos que fueron calificados como los contratos más difíciles del mundo. El mismo gobierno boliviano dijo eso. Entonces ¿quién va a venir a Bolivia a invertir? Nadie.

OH! Sin embargo la demanda crece, ¿podemos cubrirla?

Durante algunos años el país siguió moviéndose por inercia con sus 40 millones. Y lo sigue haciendo, pero las compañías se retrotrajeron. Firmaron contratos pero no hicieron más. Se dedicaron a hacer su labor de mantenimiento de instalaciones y lo necesario para no perder sus contratos. El gobierno amenazó varias veces y trató de convencerlas, pero las compañías se quedaron ahí. El punto de ruptura lo hizo España, con la gestión de su gobierno para Repsol, diciendo que ellos llenarían el contrato para la Argentina y así se está desde el año pasado. Pero una cosa que no entendían es que en Bolivia no se puede aumentar la producción de un día al otro, por eso, lo que ectacular.

OH! Pero los contratos "más difíciles del mundo" ya estaban firmados...

Poner un pozo en producción en Bolivia toma por lo menos año y medio de trabajo difícil. Rinde bien, pero es difícil. Estamos hablando de entre 30 y 40 millones por pozo. Es caro. Y no es inmediato. El primer contrato con la Argentina lo firmó el presidente Morales con su homólogo Nestor Kischner, y no funcionó porque era un contrato entre demagogos. Según ese contrato Bolivia le iba a dar a la Argentina 20 millones en dos años. Pero no se ha podido cumplir hasta ahora.

En marzo del año pasado se reformuló totalmente el contrato. Bolivia debe ir aumentando su producción hasta llegar del 2020 al 2027 a 27 millones de metros cúbicos. Para eso se ha acordado construir un gasoducto, llamado pomposamente el gasoducto de integración Juana Azurduy de Padilla, que debía inaugurarse el 1 de mayo de este año. Y hasta ahora no pasa nada.

OH! ¿Cuáles son las consecuencias de ello?

Estamos perdiendo mucho dinero, porque hasta ahora el gas se está entregando por los conductos delgados, y estos serán tubos grandes que están hechos para la operación mayor. Argentina tiene además que ampliar sus gasoductos para poder recibir nuestro gas. Con Brasil tenemos contrato por 30 millones, pero vendemos 26 aproximadamente.

OH! Hablemos de cantidades...

Producimos entre 40 y 41 millones de metros cúbicos. Con el Brasil tenemos el compromiso de darle 30. Y tenemos que dárselos. El mercado interno en Bolivia se lleva entre 7 y 8 millones de metros cúbicos por día. Entonces quedan a veces dos, o cinco, etc., y eso es lo que se da a la Argentina. Mientras no se suba la producción nacional a unos 42 o 44 millones, no habrá para cubrir los siete que deben irse por contrato a la Argentina. Estamos yendo con pies de plomo.

OH! ¿Qué sucede respecto a YPFB?

Algo se está haciendo, pero no es lo suficiente, y se han tenido cinco años para avanzar. El balance es negativo, excepto en plata, aunque ahí el gobierno no ha tenido nada que ver porque hemos tenido la suerte de que los precios en el mercado internacional han sido altos. YPFB es una industria de papel, es una oficina que cobra impuestos, no es más. No tiene ninguna capacidad física de hacer nada. Los campos petroleros más importantes los siguen teniendo las grandes compañías.

OH! ¿Qué ha cambiado entonces con la nacionalización?

Lo único que ha servido es para aumentar impuestos, nada más. Y podía haberse hecho sin llamarse nacionalización. De recibir un 38%, ahora se recibe un 52%, eso es. Pero YPFB no ha hecho ninguna exploración ni nada porque no puede. No tiene los medios.

OH! ¿Cuál es la solución?

Esa es una pregunta complicada. Toda esta reversión está consignada hasta en la Constitución, y ese es el problema, este país tiene una Constitución muy especial, con muchas reglas pequeñas aunque no menos importantes, pero hay una rigidez terrible para la inversión privada. El actual gobierno está desesperado, sabe que está perdiendo oportunidades y le está empezando a faltar plata, pero él mismo se ha maniatado. Es más fácil cambiar una Ley que la Constitución. En síntesis nadie invierte en Bolivia desde el 2003 ni nadie lo va hacer todavía porque además de los problemas internos, la reacción de los mercados ha sido, obviamente, la de no esperar la voluntad de los bolivianos. Lo que debe hacerse es avanzar lo más rápidamente posible con el contrato de Argentina y avanzar en exploración, pero en serio.

Perfil
Carlos Miranda Pacheco, paceño, es ingeniero químico y petrolero. Actualmente es consultor privado sobre política energética, y forma parte de la Fundación Milenio. Ha sido director del Banco Mercantil, jefe de carrera y docente de la Universidad Andina Simón Bolívar. Ha ocupado el cargo de Superintendente de Hidrocarburos en 2002, ha sido Secretario Nacional de Energía, miembro del directorio y director de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) en 1987, y Ministro de Energía e Hidrocarburos en 1983 y en 1974. En 1979 fue Ministro de Planeamiento y Coordinación y ha sido el Primer Secretario Ejecutivo de la Organización Latinoamericana de Energía (OLADE). Ha publicado varios libros y documentos y ha sido expositor en los principales eventos energéticos del mundo, además de representar al país en varias negociaciones y contratos.

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