19 febrero, 2010

Yacuiba roja

Por: Mónica Oblitas y Rafael Sagárnaga

El delito y la violencia impregnan hasta la vida espiritual de Yacuiba. “Pídanle, pídanle con fe y les va a otorgar el favor que necesiten”, nos dice una profesora. Es una asidua devota del “Almita desconocida”, como miles de personas en Yacuiba.
Mientras riega flores y enciende velas, la mujer cuenta que también a su herman la “almita” le concedió un milagro para la salud de su hijo. Como ella, a media mañana de este domingo 15, otras personas han llegado al lugar, ramos en mano, para rendir culto en el mausoleo más grande del humilde cementerio San Gerónimo.
Se trata de un galpón que ocupa algo más de 40 metros cuadrados. Está hecho de calamina, armazones metálicas para proteger un muro, decenas de macetas y algunos asientos de madera. Lo construyeron hace algo más de tres años, cuando la fama de la “almita” se extendió aceleradamente por la región. Los colores hacen que se destaque más en medio del alambrado y las tumbas porque se halla colmado de plaquetas y cientos de flores naturales y de plástico. Es tanta su popularidad, que hasta tiene luz eléctrica para los visitantes nocturnos.
Sin duda, frente a ella también se persignan y rezan las “mulitas” que pasarán droga en sus estómagos. Seguramente ante el “almita” se inclinan los contrabandistas que trasladarán toneladas de carga ilegal. Quién sabe no falten ante el altar popular los ladrones que prevean ingresar un vehículo y luego llevarlo a Paraguay. Tal vez hasta aquí llegue alguno de los jóvenes que irán a lavar honras con un arma blanca o a fungir como sicarios con una ametralladora de asalto.
La historia de la “almita desconocida” recuerda que en Yacuiba los ajustes de cuentas, los robos y la violencia premeditada son pan de cada día. Bajo la lápida que centra este nuevo lugar de culto sólo yacen el dorso y partes de las extremidades de una mujer joven. “La versión más difundida dice que la mataron con el afán de sacarle capsulas de cocaína que trasladaba en el estómago, pero hay varias otras, porque varias son las razones para que maten jóvenes acá”, cuenta la profesora. Más de un ajuste de cuentas que ha concluido con un cuerpo mutilado en estos años marca otra posibilidad.
No se sabe exactamente cuándo la joven se volvió milagrosa ni por qué la gente comenzó a llegar en masa a visitarla. Hoy ya se asemeja a una humilde Virgen de los sicarios del extremo sur.
Macabros asesinatos de jóvenes se han sucedido en la zona con pasmosa frecuencia. En febrero del año pasado, al otro lado de la frontera, en la ciudad siamesa de Yacuiba, Salvador Mazza, Fernanda Ruiz fue objeto de la perversidad extrema. La joven tenía 16 años y su crimen es considerado por la Policía argentina como el más cruel, sanguinario y sádico de la historia de la provincia. La adolescente fue abusada, torturada y seccionada en vida por seis delincuentes. Finalmente, uno de ellos la degolló.

Los ajustes de cuentas
En mayor o menor grado, la serie no deja de crecer. Los varones son víctimas frecuentes de venganzas, castigos, atracos o reyertas. El 28 de octubre, un bachiller murió tras recibir un disparo en el corazón a principios de la tarde. Dos semanas antes, un veinteañero fue atracado a tiros cerca del paso de frontera. Su agresor hoy tiene arresto domiciliario, el joven agredido se debate entre la vida y la muerte. El 28 de junio, un pre-militar llegó agonizante al hospital central con un disparo en la pierna, que finalmente le causó la muerte por la profusa hemorragia. Se trataba de jóvenes de clase media, cuyas muertes conmocionan a la sociedad. En otros casos, se sabe que los muertos simplemente desaparecen. “Hasta ha habido veces en las que se impedía a la Policía recoger los cuerpos”, relata un oficial.
Así, los muertos del hampa son muchas veces anónimos. “Pero hay casos que exceden lo normal y cobran repercusión”, relata el periodista César Esteves. Él cubre el área de seguridad para el diario el Chaqueño y Radio Popular, y recuerda el caso de un joven que tenía el alias de “Carlín”. “Se supo que 'Carlín' se había gastado la plata que le confió una de las 'empresas' (bandas de narcotraficantes). Entonces, contrataron a un sicario”. Esteves señala que el infortunado recibió 17 balas en su cuerpo, fruto de varias ráfagas de un arma automática. La crudeza de las imágenes fotográficas del hecho motivó a que no sean publicadas en el diario.
Las estadísticas policiales aún no pueden reflejar las dimensiones del fenómeno. Las investigaciones normalmente tampoco logran avanzar. El subdirector departamental de la Fuerza Especial del Lucha Contra el Crimen (Felcc), Eduardo Lema, nos detalló las dificultades que esa dependencia enfrenta en Yacuiba. “(…) Muchas veces tomamos conocimiento de hechos en los que se incluye muerte de personas, pero lamentablemente ni los familiares de la víctima quieren dar información para esclarecerlos. Generalmente es porque este tipo de eventos se da entre miembros de familias dedicadas ya sea al narcotráfico o al crimen organizado. Sin embargo, pese a eso, y a no tener el apoyo de los afectados, hemos podido aclarar varios casos”, señala el jefe policial.

Las zonas y los pupilos del hampa
Y “organizado” parece no ser una palabra marginal o reservada a círculos muy oscuros del hampa. Policías, periodistas y vecinos coinciden en relatar que los grupos violentos fueron paulatinamente articulados en Yacuiba. La muerte de jóvenes obedece a ello.
“En esta ciudad hay miles y miles de comerciantes. Ellos dejaban hace años a sus hijos en casa mientras iban a realizar sus labores. Sus hogares se hallaban muy cerca de una zona conocida como Barrio Nuevo, muy próxima al paso de frontera. Al ver a los chicos solos, los delincuentes empezaron a utilizarlos para que les ayuden. Los adolescentes de hace unos años hoy son, en varios casos, ‘narcos’, pandilleros y hasta sicarios”, relata un oficial.
Los grupos violentos han marcado zonas rojas. Incluso en el día nos recomiendan recorrerlas con cuidado y hasta no entrar en ellas. En “África”, una de las más nombradas, coincidimos con una patrulla motorizada. De inmediato, un cabildeo de balcones se anticipa a la salida de un hombre amenazante que hace gala de una bien cultivada musculatura. “África” colinda con el puente y la quebrada internacional que a lo largo de 14 kilómetros separa a Bolivia de Argentina. “Por ahí pasa todo”, sintetiza hasta en doble sentido Freddy Noguera, comandante de frontera en Yacuiba.
Cruzando a territorio argentino se halla “Sector 5”, área separada por el río Sausalito. Allí actúan los narcotraficantes que reciben a las “mulas”. Emerge tras un recorrido de 500 metros a la izquierda del puente internacional. Sucesivamente desaparecen comerciantes, construcciones de cemento y calles asfaltadas. Sólo queda una barriada de casas de madera y al fondo algunas construcciones aisladas. Un comedido comerciante de collares se acerca y nos aconseja: “Les recomiendo que no vayan por allí”.
- ¿Cuál es el riesgo?
“Simplemente les recomiendo que no vayan por
allí”.
Y hay más zonas rojas como la “la grampa”o “la ripiera”. Zonas de “cocinas”, donde se fabrica droga; de intercambios, de depósitos y zonas de refugio. Sólo hay que saber jugar al cambio de país en esta zona binacional, zona de los adolescentes y jóvenes vigilantes de día, veloces y violentos de noche. Zona de las “empresas”.

Los “capos” y el narcotráfico
Los testimonios incluso ya citan una lista de célebres hampones. Por ejemplo, al “Pawinko”, un hombre al que le faltaba un pie. Era muy conocido porque 'enseñaba', es decir, convertía a niños y adolescentes en delincuentes. Hay quien recuerda a una pandilla de 15 malhechores que andaban en grupo y hasta portaban una escalera. “Iban a barrios residenciales. Se entraban a una casa y golpeaban a todos. Un día los vecinos capturaron a varios de ellos y estuvieron a punto de lincharlos”. Otros citan a los “hermanos Gudiño”, conocidos por su excesiva violencia, incluidos varios delitos sexuales. “El mayor es capo mediano de la droga, porque los grandes capos se hallan al otro lado de Yacuiba, en la Argentina”, dice un oficial que nos pide mantener su nombre en reserva.
Pero desde el otro lado también señalan a la frontera. Las denuncias llegan en diferentes voces y tiempos. En lo cotidiano, este 15 de noviembre, por ejemplo, el diario El Tribuno, de Salta, destacaba otro hecho en Bolivia. Su principal titular informaba sobre la balacera contra el vehículo de una familia argentina en la ruta Yacuiba -Villamontes.
También con relativa frecuencia llegan denuncias mayores. El propio Tribuno señaló que, hasta julio de 2009, en 15 meses, se detectó un alarmante fenómeno. En ese periodo, la Policía argentina capturó en la provincia de Salta y en la mayoría de los casos cerca de Yacuiba siete envíos de droga lanzados desde avionetas provenientes de Bolivia. Un promedio de 154 kilogramos de cocaína eran trasladados por vuelo, si bien en varios casos los cargamentos llegaron a casi un cuarto de tonelada. A eso se puede sumar un notable golpe el 25 de marzo de este año. La Policía boliviana interceptó entonces una avioneta con 375 kilogramos de droga en una pista clandestina ubicada entre Yacuiba y Villamontes. Se considera que por cada operativo frustrado hay decenas de tráficos exitosos.
Por ello, la Cámara Federal de Salta pidió a la Corte Suprema y al Consejo de la Magistratura que gestionen ante el poder político la provisión de radares para contrarrestar los vuelos clandestinos que introducen droga en ese territorio del norte argentino. Mediante la Resolución 42/09, el Tribunal presidido por el juez Jorge Villada se hizo eco de una nota enviada el 26 de agosto por el juez federal subrogante Julio Bavio. El fenómeno tomó pronto la denominación de “lluvia de droga” o “lluvia blanca desde Bolivia” en los medios de comunicación.

El otro gran negocio
En septiembre, el embajador argentino Horacio Macedo informó a EL NACIONAL-DÍA D que 384 vehículos robados ingresaron a Bolivia en lo que va del año. Según fuentes de la Gendarmería de ese país, la mayoría de estos asaltos derivan en la frontera Salvador Mazza-Yacuiba.
Y entre crímenes y ajustes de cuentas, Yacuiba hoy reclama a las autoridades nacionales y regionales. La demanda no sólo alude a más medios y efectivos o a la incipiente militarización y los operativos de helicópteros recientemente dispuestos. La demanda, de manera cada vez menos discreta, pide que se controle y separe a algunos policías y fiscales que son tolerantes, por decir lo menos, con las mafias. Es más, en esta primera semana de diciembre al fiscal de distrito, Ramiro Ugarte, se le realiza una severa investigación. Hace un mes se descubrió que conducía un automóvil robado en Argentina.
“No he recibido denuncias, pero no puedo poner las manos al fuego por nadie”, señala el Comandante de la Felcc, René Gómez. Responde así cuando se le pregunta si los efectivos policiales son objeto de sobornos o extorsiones. Y recuerda, como sus pares del sector, que sus policías carecen de armas, balas y vehículos. “Somos apenas 30, divididos en tres turnos”, añade.
Así transcurre sus días Yacuiba entre su comercio afiebrado, su calor candente, sus zonas rojas y la “lluvia blanca”. Mientras cientos de vecinos marchan, protestan y se organizan para vivir seguros y en paz, otros se resignan a recordar a sus jóvenes muertos en cementerio nuevo o en el de San Gerónimo, allí donde se le piden cada vez más milagros al “almita desconocida”.
Mario Centellas (MC), jefe operativo de Umopar Sur: “Nos falta personal. Somos 15 efectivos para toda la región”

El subteniente Mario Centellas, circunstancialmente a cargo de la Unidad Móvil de Patrullaje Rural del sur, nos recibió en la base de Palmar Chico. Explicó algunas de las razones que motivan la alarma argentina sobre una “lluvia de droga” en la región.

¡OH! La prensa argentina y hasta algunas autoridades de ese país hablan de un recrudecimiento respecto al narcotráfico en la frontera, ¿Qué tan cierto es esto?

Tenemos que tomar en cuenta que Yacuiba es un punto fronterizo donde sí o sí el narcotráfico pasa por este lugar. Yacuiba es un sitio donde evidentemente existe tráfico de drogas, tanto de cocaína como de marihuana.

¡OH! Se ha hablado de pistas clandestinas…
Hasta el momento no hemos tenido esa información, pero puede ser que haya porque sabemos que las organizaciones del narcotráfico son grandes y tienen mucho dinero.

¡OH! ¿Se ha identificado a clanes, a capos de la droga?
Hasta el momento no hemos podido identificarlos. Existen rumores de clanes familiares. Y, de acuerdo a información dada, estamos trabajando en ello.

¡OH! ¿Y en cuanto a las grandes fábricas?
No tengo información cierta, no tenemos suficiente información.

¡OH! ¿Qué sucede en cuanto a los insumos y el personal de la Felcn?
Nos falta personal, acá somos 15 efectivos policiales, divididos en tres turnos, lo que no abarca todo lo que es Yacuiba, Villamontes, Caraparí, etc., toda la región del Chaco, pero contamos con armamento efectivo.

¡OH! ¿Cuál diría usted que es el porcentaje del narcotráfico? ¿Ha aumentado?
Diría que ha subido en un 50 por ciento, porque cada día aumenta más. Nos perjudica para trabajar la fuga de información. Como nuestros vehículos ya son reconocidos por la mayoría de la población, los “narcos” se pasan la voz.

¡OH! ¿Cómo coordinan los operativos?
Nosotros lo que hacemos es el patrullaje rural. En base a los medios y efectivos con los que contamos preparamos operativos. Si hallamos narcotraficantes y droga, pues bien, si no…
Freddy Noguera (comandante de frontera): “No van a estar tranquilos hasta no bajarme un policía”

Freddy Noguera, el principal jefe policial en la frontera, nos habla pocas horas después de que marchas de vecinos volvieran a reclamar seguridad. Detalló las graves carencias que afectan a su unidad.

¡OH! Hemos visto, en apenas días de visita en la frontera, las protestas de la población y que los medios de los dos países no dejan de tener noticias sobre narcotráfico, robo de vehículos, atracos… ¿Qué tan crítica es la situación de la seguridad ciudadana en Yacuiba y la región aledaña?

Evidentemente, hay una significativa presencia del narcotráfico en esta región, pero más detalles los podrán obtener en Umopar del sur. Ellos continuamente hacen operativos donde se incautan de droga. Nosotros, dentro del Plan Acero, hemos encontrado en tres oportunidades droga, durante los últimos meses, y, como dice la norma, derivamos el caso a la Felcn.

Ahora bien, durante la última semana, ha habido una reacción de los padres de familia y de los profesores por un hecho de sangre contra un estudiante. El caso motivó una amplia reunión de autoridades y vecinos para hablar sobre la seguridad ciudadana y el caso en sí.

Estoy hace ocho meses en Yacuiba y el primer problema que enfrenta el Comando de Frontera Policial es la falta de efectivos. Yo les expliqué en la reunión esa dificultad frente a cómo campea la delincuencia en estos lugares. Aquí se da mucho los ajustes de cuentas porque se mueve mucho el narcotráfico. Ellos saben que éste es un puente hacia la Argentina, entonces viene la droga vía Santa Cruz y vía Cochabamba, pasando por Tarija. Frente a todo eso tenemos apenas 250 efectivos, tomando en cuenta administrativos y personal de servicios. Operativos debemos ser 200.

¡OH! ¿Doscientos para qué extensión de territorio y qué labor exactamente?
Los 200 tenemos que distribuirnos entre San José de Pocitos; luego, a 50 kilómetros, Caraparí, el área rural, que es muy extensa, y la ciudad de Yacuiba. En ese marco, nos resulta muy difícil atender los pedidos de la población. Aquí todos los barrios piden presencia policial, todos los centros educativos quieren presencia policial, pero lamentablemente no tenemos personal.
Tengo que obligarles a que vengan en sus días de descanso. Hasta fuerzo medidas para que por lo menos cuiden las carceletas.

¡OH! Divididos además en turnos y patrullas…

Claro. Además la falta de efectivos hace que no tengamos personal para patrullaje a pie. Eso sí, la función preventiva y de auxilio la cumplimos con motorizados. Actuamos con radio patrullas y un Grupo de Reacción Inmediata (GRI) que es muy efectivo. Pero, en general, es muy sentida la falta de personal. Incluso en el edificio de este comando funcionan tres carceletas, dos para varones y una para mujeres, en un hacinamiento total con 112 internos, en un espacio que era para 20. La cárcel pública, en Palmar Chico, no se acaba de construir desde hace más de cuatro años.

¡OH! ¿Cuáles son los tipos de casos que se atiende más frecuentemente?
Narcotráfico y delincuencia común. Atracos, hechos de sangre, lesiones que surgen con frecuencia debido a que el narcotráfico y el contrabando inducen a una gran tenencia de armas de fuego.

¡OH! Al parecer, los delincuentes pasaron de las armas blancas a las automáticas…
Tienen armas más sofisticadas que la Policía. Metralletas, revólveres 38... Las armas 9 milímetros es lo que más tienen. Las compran en la Argentina. Lamentablemente el Comando no cuenta con mucho armamento.

¡OH! ¿Para qué le alcanza el presupuesto que recibe?
Para alimentación y servicios básicos.

¡OH! ¿Y para municiones, armas, etc.?
Dotación de gases nos llega cada vez. Estamos con falencia de munición de guerra. Tenemos que hacer que algún amigo nos regale, ver la manera…Cada policía se compra. Me parece que no hay allá presupuesto para eso, al menos aquí nunca ha llegado. Equipo policial tenemos apenas para 20 efectivos. Cuando hay problemas nos tienen que mandar refuerzos de Tarija.

¡OH! ¿Cuántos vehículos tienen?
En propiedad de la Policía tenemos tres: uno para comando, otro para Radio Patrullas y otro para Tránsito. Afortunadamente en esta gestión se logró que la Subprefectura alquile cinco vehículos que da en comodato a la Policía. Han ido a la montada, la Felcc, Radio Patrullas e Inteligencia.

Teníamos tres vehículos más, pero en el incidente que hubo el año pasado en Transredes los quemaron. Entiendo que a Transredes el seguro ya les ha devuelto los suyos, pero a nosotros hasta ahora nada.

¡OH! ¿Qué han hecho las organizaciones cívicas y vecinales?
Frente a todo ello las instituciones locales han mandado varias notas a las autoridades para que envíen por lo menos 100 efectivos más, equipos y municiones. Aún no hay respuesta.

También hubo el pedido de patrullaje militar, lo que se anunció en un acto y con un simulacro el jueves. Aún espero el plan y las disposiciones del Comando.

¡OH! Dada la desproporción, ¿ha habido casos de amedrentamiento a los policías por parte de los delincuentes?
Tenemos un caso reciente. Hace unos meses, antes de que yo me haga cargo de este comando, huyeron dos delincuentes avezados. Ellos tienen su vivienda cerca de la serranía de la Ripiera. Cada vez que la Policía va por ese sector con la intención de recapturarlos es amedrentada con armas de fuego. Con automáticas.

Hace una semana, capturamos a uno de ellos. Luego de un cruce de fuego, el delincuente cayó herido en una pierna. Tres días más tarde, una de nuestras patrullas recibió un balazo que rompió el parabrisas del vehículo y, por suerte, pasó rozando el hombro del policía por debajo de la presilla. Era una represalia. Supimos que habían dicho: “Ahora van a ver”. Creo que no van a estar tranquilos hasta no bajarme un policía por lo menos. Están en ese afán.

He ordenado que tengan mucho cuidado para ir a esa zona. Hasta pueden utilizar llamadas falsas. He dispuesto que el personal que vaya por allí utilice chalecos antibalas.

¿Qué pasó en Copenhague?

La nieve que recubría el Bella Center, y que fue la característica de Copenhague durante las dos semanas que se realizó la 15ava Conferencia de las Pares, no fue suficiente para enfriar lo candente de las polémicas que ocurrían dentro del centro de convenciones.
Al final del evento, los dedos apuntaron a Estados Unidos, al mejor estilo “huele a azufre”, desde que se supo que la COP 15 había terminado más cerca del fracaso que de un acuerdo. Sin embargo ahora se sabe que quienes estuvieron desde un principio poniendo piedras en el camino fueron los chinos. Primero, a través del G-77, grupo de países en desarrollo al que pertenece Bolivia y al que también pertenece China, que pese a ser el país más contaminante del mundo sigue apareciendo en la lista de los países en desarrollo. En este grupo los países africanos detuvieron el proceso de Copenhague durante tres días, aduciendo su inconformidad a la forma en que se estaba conduciendo, y China apoyó esas protestas.
Luego les tocó el turno a Venezuela, Bolivia, Nicaragua, Cuba y Sudán, que bloquearon el plenario durante 10 horas, en su oposición al convenio que se estaba gestando, si bien no había nada claro todavía. China también apoyó esta moción.
La cumbre ya había trastabillado la primera semana cuando se filtró un acuerdo que trabajaba el gobierno danés (recuadro 1), y que en ese momento fue tomado como un perjuicio, por el que también China protestó indignada.
A medida que pasaban los días, aunque aumentaba el frío en Dinamarca, ya adentro todos asumieron que dos semanas eran muy poco tiempo para tratar que 192 países se pongan de acuerdo, tal y como dictan las reglas de consenso unánime de las Naciones Unidas. Y encima en semejante tema, para la mayoría esencialmente económico y donde existen claras diferencias en los intereses y en el poder de negociación, así que se afilaron las estrategias y se caldeó el ambiente. Era frecuente ver gritando en los pasillos a bien trajeados negociadores, que luego dormían en los sillones de la enorme sala de delegados, exhaustos por la tensión.
Ese viernes 18 de diciembre, en el que el presidente Barak Obama dio su discurso anunciando el convenio que se había logrado entre cinco países, China, India, Brasil, Sudáfrica y Estados Unidos, fue de pesadilla no sólo para delegados y negociadores, sino para los periodistas que finalmente cayeron en otra trampa de las muchas que hubo durante las dos semanas del evento entre sesiones fantasma, negociaciones inconclusas y comunicados en los que se debía leer entre líneas.
Ese viernes, la gran mayoría de los periodistas acudieron al llamado en un salón donde se aseguraba que Obama daría su discurso final, pero lo que sucedió es que, mientras decenas de colegas se apretujaban en esa sala de prensa, los que viajaron con el Presidente estadounidense esperaban cómodamente en otro cuarto a Obama, que al final habló sólo para esos periodistas. Este fiasco dedicado a la prensa, fue la gota que rebalsó el vaso de dos semanas de trabajo intenso de todos quienes estuvimos en el Bella Centre, donde mientras unos apuntaban hacia un objetivo, otros, definitivamente, lo hacían a otro.
Los comunicados de las agencias y los titulares mostraban el enojo de los engañados periodistas y hacían eco del disgusto de la mayoría de los asistentes a la COP15, cualquiera haya sido su condición.

Esperanza rota
En los últimos días de la Cumbre, el lema Hopenhage (Hope= esperanza), empezó a quebrantarse, y una ciudad dispuesta a recibir en grande un gran acuerdo, quedó a la expectativa. La marcha relativamente pacífica que realizaron más de 100 mil personas el sábado 12 de diciembre, dejó paso a amagos de toma del Bella Centre, donde la brutalidad de la Policía fue evidente. Las imágenes pudieron captar cómo los manifestantes eran golpeados fuertemente, y por la sola sospecha, muchos pasaron horas sentados en el suelo, con temperaturas bajo cero.
Mientras tanto, en el interior del centro de convenciones, el ambiente ardía. Tres mil periodistas de todos los países del mundo, reportaban las noticias diarias, muchas de ellas ambigüedades que no terminaban de ser confirmadas, pero que tampoco dejaban de ser importantes. Y es que las reuniones en los pasillos fueron vitales para llegar a este acuerdo, aunque muchos negociadores se quejaron de que los chinos no asistieron a varias de estas sesiones.
En realidad esas dos semanas se tradujeron, según el primer ministro danés Lars Loekke Rasmussen, anfitrión de la cumbre, en 24 horas para trabajar un acuerdo que no pudo articularse en dos semanas. Y que también tuvo fallas en el procedimiento por parte del Gobierno danés: En su prisa por llegar a un acuerdo que deje bien plantado su sistema político, se quisieron dejar fuera de discusión algunos tópicos que se daban por hecho, lo que derivó en las protestas continuas de los países en desarrollo que querían que se negocie todo sobre la mesa. Las sesiones del plenario suspendidas se hicieron rutina.

Revelaciones
Sin duda, entre las revelaciones de esta cumbre, está el nuevo condominio ejercido por Estados Unidos y China. Los países LDC (Menos desarrollados, por sus siglas en inglés), se quejaron de ser forzados por China e India, como ya sucedió antes para tomar algunas decisiones, pero como parte del G77, necesitaban de China e India para llamar la atención. En un momento se vio a China como el paladín de los países en desarrollo, pero pronto se supo que jugaba por su cuenta.
La periodista Jessica Cheam, del The Straits Time, estuvo en la habitación en la que se desarrolló la negociación final. Desde ya no estaba el primer ministro Wen Jinbao, sino un reemplazante. Esa fue considerada una cachetada diplomática para Obama y sus colegas. “Yo vi a Obama tratando desesperadamente de negociar y al delegado chino decir simplemente ‘no’. También vi que Sudán se convirtió en una marioneta de China, como los otros países que la utilizaron para hacerse escuchar. Había en el cuarto jefes de Estado de dos docenas de países, reunidos a puerta cerrada. Obama estuvo en la mesa de negociación por varias horas, sentado entre Gordon Brown, primer ministro británico y el primer ministro de Etiopía, Meles Zenawi. El primer ministro danés Lars Loekke Rasmussen encabezaba la mesa, y a su derecha estaba sentado el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon. Unas 50 personas más estaban en la habitación, yo estaba en una de las delegaciones. Lo que vi fue muy impactante. El premier chino, Wen Jinbao, no atendió las negociaciones personalmente, en su lugar envió a un delegado que se sentó precisamente frente a Obama. Varias veces, los más importantes jefes de Estado del mundo, tuvieron que esperar porque el delegado salía de la habitación para hablar con sus superiores. Fue China la que insistió en que las reducciones de emisiones de carbono por parte de los países industrializados, que ya estaban acordadas a 80% para el 2050, se sacaran del acuerdo. La estrategia era simple: si se acordaban esos recortes, en un futuro cercano, China también tendría que cumplirlos.
‘¿Por qué no podemos ni mencionar nuestras reducciones?’, espetaba furiosa la canciller alemana Angela Merkel, ya que la Unión Europea, adscrita al Protocolo de Kyoto, sí tiene obligaciones al respecto. El primer ministro de Australia, Kevin Rudd, frustrado, llegó a golpear el micrófono. Brasil se enfrentó a China arguyendo que era necesario que los países industrializados tuvieran una reducción de emisiones unilateral. Pero China dijo que no”.

No, en chino
¿Por qué China dijo que no y quiénes se beneficiaron con esto? Los números hablan por sí solos. El lenguaje ambiguo es notorio en el acuerdo. Una fecha determinada para empezar el recorte de emisiones para 2020, esencial para restringir la temperatura a 2 grados centígrados, fue reemplazada por un “lo antes posible”. También se descartó la obligación de un recorte del 80% para los países industrializados hasta 2050, y solamente India y Arabia Saudí aplaudieron esto, justamente porque el primero tiene un rápido crecimiento, pero no tiene que cumplir ninguna meta y porque el segundo basa su economía en los combustibles fósiles, así como lo hace Venezuela.
China no necesitaba de un acuerdo emergente de Copenhague, y esta fue una de sus mayores fortalezas al momento de negociar porque sabía que sus colegas de la Unión Europea y Estados Unidos sí estaban desesperados por un acuerdo. Quizá incluso Barak Obama fue el que más lo necesitaba.
Por primera vez Estados Unidos había puesto cifras sobre la mesa, había confirmado su participación en el Fondo para los países en desarrollo y hablaba de reducciones. Era evidente que estaba dispuesto a aumentar su oferta. Obama necesitaba además demostrarle al Senado estadounidense, que su política de industria amigable con el medio ambiente, no se vería amenazada por la creciente industria de carbón en China. Con elecciones encima, Obama sabía que la mejor forma de hacer propaganda a su política interna era con un acuerdo consistente en Copenhague.
Chinos e indios aprovecharon además las intensas campañas contra los países desarrollados que hicieron los activistas, ninguna dirigida a las políticas ambientales de los países en desarrollo.
Finalmente el acuerdo se selló con el delegado chino pidiendo que se remueva el objetivo que demandaban los países insulares para no desaparecer del mapa: un aumento máximo de temperatura de 1,5 grados centígrados. “¿Cómo puede pedirle a mi país que se extinga?”, le increpó al delegado chino el presidente de las islas Maldivas. Pero China volvió a decir que no.
China jugó su propio juego, y bajo sus reglas lo ganó. Su industria verde se está fortaleciendo, pero su mayor fuente sigue siendo el carbón. Finalmente tampoco aceptó que sus emisiones sean reguladas como las de los demás, y dejó claro que emitiría informes que no “atenten contra la soberanía nacional”.

Los demás
Bolivia fue uno de los países que en un principio dejó escuchar su voz, pero que luego se perdió en los discursos. Hubo un incidente incluso en el que Venezuela, Nicaragua, Cuba y Bolivia obstaculizaron el acuerdo aún sobre los intereses de los pequeños países insulares que pedían se apruebe. “La representante de Bolivia cuya capital está a 3.000 metros de altura (sic), llegó a decir que lo hacía por el futuro de las pequeñas islas, que sí aceptaban el acuerdo como única opción. El presidente de Maldivas, Mohamed Nasheed, presente hasta el final de la cumbre, les imploró que dejaran de bloquear el acuerdo, ya que con su postura, el llamado bloque bolivariano y Sudán, impedían la puesta en marcha del fondo de arranque de 10.000 millones de dólares al año a partir de 2020 para los países en desarrollo”, cita el periódico El País.
La postura de la deuda climática ecológica que esgrime Bolivia, no tiene un perfil sólido todavía. De acuerdo a una entrevista con el embajador Pablo Solón, económicamente esa deuda sí está calculada, “tenemos diferentes estudios de científicos que dicen cuánto hay que bajar en la atmósfera y resulta que es a menos de las 350 partes por millón. Los países desarrollados tienen que reducir emisiones por arriba del 250%, no solamente tienen que reducir totalmente lo que emiten sino que tienen que capturar carbono para que los países en desarrollo puedan tener espacio. Y en términos de lo que es la deuda, tenemos diferentes estudios e informes, que dicen que esta deuda debería estar en el rango del 5 a 6% del PIB para empezar, porque si se pone más grave puede ser más”, dijo Solón, sin embargo no se tienen cifras concretas ni cómo ni cuándo se realizarían los pagos, por lo tanto sobre la mesa no se consideró en serio esta propuesta.
Sin embargo todos se sorprendieron cuando China se negó a que se incluyera en el acuerdo la reducción obligatoria de emisiones para el 2050. Incluso los que hasta ese momento habían apoyado las mociones chinas.
El mejor termómetro para medir cuánto se avanzó en estas negociaciones son los parabienes de Pekín, que se congratuló por los “resultados positivos y significativos” y que si bien cedió ante la presión de Estados Unidos de transparentar sus índices de emisiones, lo hará bajo un sistema “que no interfiera en la soberanía nacional”.
Para el resto, aunque traten de esbozar actitudes positivas, Copenhaguen fue más un fracaso que un logro que nos costará muy caro, de acuerdo al director de la Agencia Internacional de Energía (AIE). 500.000 millones de dólares al año se necesitarán en inversiones adicionales para recuperar el tiempo perdido y volver a la trayectoria inicial de reducción de emisiones.

Límites
Ahora, hasta el 1 de febrero de 2010, los países desarrollados deberán anunciar en qué porcentaje reducirán sus emisiones para 2020, pero no se fija un año en el que las emisiones deban llegar a su punto más alto para iniciar su descenso. Esto era vital en el acuerdo.
El documento, si bien reconoce que para evitar consecuencias catastróficas, el aumento de temperatura no tiene que sobrepasar los 2 grados centígrados (lo que hecha por el suelo las expectativas de los países insulares y otros países vulnerables que fijaban la meta en 1,5 grados) no plantea este límite como un objetivo formal ni tampoco cómo será alcanzado.
Promete aportar 30.0000 millones de dólares durante los próximos tres años para ayudar a los países en desarrollo, pero no está claro de dónde provendrá el dinero, ni quiénes serán los beneficiados. El texto indica que se destinará a los países vulnerables, y que los países que se opusieron a un acuerdo, podrían no recibir dinero, como es el caso de Bolivia y Venezuela.
Existe el compromiso de que se haga un escrutinio estricto al recorte de las emisiones de los países desarrollados, pero se habla de otro sistema de control para los países en desarrollo, como sigue siendo considerado China.
En cuanto a temas como la deforestación, en el acuerdo se establece un financiamiento considerable para evitarla y el establecimiento inmediato de mecanismos como REDD (Reducción de emisiones por deforestación y degradación). Sí se ha establecido cómo se destinará el dinero a proyectos REDD. Pero ésta es la mejor noticia, porque el acuerdo en sí no es vinculante, es decir que no es obligatorio, por lo que para los países en desarrollo, no tiene validez, aseguran analistas como Roger Harrabin, de la BBC no tiene validez.
Ante esto, hay quienes, como Naomi Klein, que piensan que era mejor no firmar nada, otros, como el primer ministro danés aseguran que es mejor algo y que es el primer paso de un largo camino. Como sea, lo cierto es que los resultados de la COP15, luego de las hábiles estrategias de los chinos dejaron a los que fuimos a Copenhague más helados que las tormentas de nieve.

Jo, jo, jo...

Jo, jo, jo…


Soy resignada testigo, como todos los que trabajamos en el céntrico Prado, de su caótico vivir. Uno podría decir que está hasta acostumbrado al desmadre cotidiano que se arma en el centro por uno u otro motivo, trancaderas, manifestaciones, bloqueos, bailes y desfiles casi diarios ya pasan casi como parte del paisaje. Sin embargo, hace unos días que las marchas de los gremialistas de FENAENA (Federación Nacional de Artesanos y Expositores de Navidad y Alasitas), que incluyen en su protesta a carniceros, verduleras, y demás compañeros de armas, han tocado fibras sensibles en mi corazón para sacarme de las casillas, aunque como a todos, no me queda otra que rumiar la bronca por debajo y calladita, porque a ver quién se anima a decirle a la gremialista tal que por favor no orine en la vereda o a la carnicera cual, que no pise las flores señora, no ve que son adorno de la ciudad?
Hasta hace poco los gremialistas y los paceños todos íbamos a tener un regalo muy necesario: la inauguración de un campo ferial donde, con todas las comodidades, se debía instalar la abultada feria de Navidad que todos los años se arma en la calle Figueroa, atrio de San Francisco y colindantes. Tiene hasta baños públicos, señalizaciones y está asfaltado para que nadie se quiebre una pata buscando su arbolito de Navidad. Un lugar ideal y de lo más festivo.
El plan de la Alcaldía de reordenar toda feria que ocupe las calles parecía perfecto, sobre todo sabiendo el cariño que le tienen a ese lugar los comerciantes de Alasita, que son en su mayoría los mismos que venden en Navidad. Pero con el “arsenal del sindicalismo lleno”, como ha dicho uno de sus dirigentes, FENAENA ha decidido que no gracias, que no le da la gana de dejar las calles y que no quiere ningún traslado por más lindo que sea el lugar. Para ello han organizado desde hace días marchas y bloqueos con todo y sus niños, insultando al Alcalde y a todo su equipo tildándolos, lo menos, de incapaces, y destrozando y quemando a su paso propiedad municipal, ergo propiedad de La Paz.
Es inexplicable cómo hemos llegado a este estado de desobediencia a las normas por el sólo “arsenal del sindicalismo”. Hoy, a nombre de un sindicato, se hace y deshace a voluntad, obviando el mínimo respeto por el prójimo y ni qué decir por la ciudad toda. En algún momento a las autoridades, la fuerza y el ‘modus operandi’ de las protestas se les fue de las manos, y ahora tienen que enfrentar a una masa enardecida que se asegura dueña de las calles desde tiempos remotos, cuando en realidad este traslado debió hacerse justamente, hace muchos años atrás.
La Alcaldía ha asegurado que esta vez no dará su brazo a torcer y marche quien marche, el traslado se hará igual. Esto ha enfurecido a los dirigentes de FENAENA y sus temibles secuaces, que afirman harán lo imposible por permanecer en la calle a su voluntad, bajo el lema: si no vendo yo, no lo hace nadie. Dicen que no escatimarán recursos para imponerse por la fuerza, así que quizá los veamos pronto, crucificados en sus mismos árboles de Navidad.
Mientras tanto, y a duras penas, los peatones y chóferes hacen malabares para trasladarse a sus fuentes de trabajo o para regresar a sus hogares, sin olvidar que en el tumulto que estas marchas forman, los amigos de lo ajeno hacen su Navidad adelantada robando a protestantes y protestados.
¿Hasta cuándo? Hasta que los gremialistas quieran a su ciudad pero sobre todo hasta que aprendan que las normas se cumplen, que para eso han sido creadas, aunque los mentados se den vuelta como una media.
Ahora, en vísperas de elecciones y de las fiestas de fin de año, entre los bailes del Manfred, la bulla del Samuel o las marchas y petardos del Evo, tenemos que digerirnos a los desaforados de FENAENA, sólo porque a alguien se le confundió la idea de libertad de expresión y movimiento por el desacato total de las leyes. Ante esto yo me pregunto, ¿si saco un puestito con bolitas de Navidad y aseguro ser del sindicato, funcionará para mí esta democracia traída de los pelos? La verdad no me arriesgo, aunque mucho me gustaría. Jo,jo jo… jodidos estamos todos.