23 noviembre, 2009

Bosques, ese verde negocio


 
Forestación. Hace poco se llevó a cabo el VIII Congreso Forestal Mundial. Allá se debatió el futuro de nuestros bosques y los de todo el planeta. He aquí un resumen de lo que sucedió en esos días, donde lo que quedó claro es que como país tenemos la obligación de preservar nuestros tesoros verdes.
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“Si las próximas generaciones, nuestros nietos y bisnietos, tienen el mismo consumo per cápita que tenemos nosotros, se necesitarán tres planetas para darles cabida… y sólo tenemos uno”, dice Rodney Taylor, director de bosques de WWF. Su presentación causa tanto impacto como la de Jane Goodall, reconocida bióloga, que habla de haber visto llorar a la tierra en Groenlandia, por los deshielos. En otra sala del VIII Congreso Forestal Mundial, realizado del 17 al 23 de octubre en instalaciones de La Rural, en la ciudad de Buenos Aires, se discute cómo ponerles valor monetario a los esfuerzos por no deforestar que tienen que realizar imprescindiblemente los países en desarrollo, si se quiere salvar al mundo. Se discute también cuánto es el porcentaje de reducción de emisiones que se ha cumplido por parte de los países industrializados desde el Protocolo de Kyoto y a cuánto y cuándo deben subir estas reducciones.
Hay voces que se levantan  contra lo injusto de tener que pagar por los años de desarrollo industrial de otros países, hay otras que señalan que no es tiempo de discutir de quién es la culpa; entre debates, conferencias y plenarias, lo que queda claro es que hay que hacer algo y que no hay tiempo que perder. Sobre todo si se calcula que en los últimos 35 años, la biodiversidad ha declinado en un 30%, y que la huella ecológica humana, excede el 30% en la capacidad ecológica. Haciéndolo más sencillo: En el planeta, cada minuto se pierden bosques del tamaño de 36 canchas de fútbol, asegura WWF. ¿Qué hacer al respecto? La importancia de los medios es vital en este contexto, sobre todo porque tienen la obligación de reflejar objetivamente las negociaciones y propuestas. Para ello, un grupo de periodistas fuimos beneficiados con una beca por el Instituto PANOS de Londres, especializado en formar periodistas para temáticas como esta. El entrenamiento terminará días antes de la COP15, (Conferencia de las Partes) donde cada uno tendrá la obligación de informar a sus países los avances, estancamientos o retrocesos de las negociaciones.

¿Y el equilibrio?
Hace más de un decenio, la mayor parte de los países se adhirieron al tratado internacional de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Calentamiento Climático, para comenzar a evaluar cómo reducir el calentamiento atmosférico y hacer frente mediante la adaptación, a estos cambios. En 1997, los gobiernos acordaron incorporar una adición al tratado, conocida como Protocolo de Kyoto, que es más enérgico y tiene vinculación jurídica. Estados Unidos no suscribió tal Protocolo.  
La balanza no está equilibrada. Frente a los países del anexo 1 (ver recuadro) hay grandes diferencias económicas, mientras se espera que se reduzcan las emisiones por parte de los países en desarrollo, el ‘boom’ de los biocombustibles y otros elementos forestales, palian la pobreza de 1.200 millones de personas que dependen de los bosques.
Frente a las alternativas, la que se levanta con más firmeza es REDD (Reducción por Emisiones de Deforestación y Degradación), que incluye compensaciones económicas a los países en desarrollo, cuyos bosques estén amenazados por la deforestación. Varios países, entre ellos Bolivia hasta hace poco, han unido sus discursos para lograr mayores resultados actuando en bloque. El asunto no es nada fácil. ¿Quién puede evaluar más allá del recurso forestal en sí, por su capacidad de almacenar y capturar las emisiones de carbono, al bosque? ¿Dónde quedan los recursos y el apego cultural de los cuales han vivido desde siempre las comunidades indígenas? ¿Cómo lograr un desarrollo sostenible sin las tecnologías necesarias?
En la mesa del Congreso, hubo varias propuestas. El Secretario de Medio Ambiente de Minas Gerais (Brasil), José Carlos Carvalho, resumió: “La concepción de la política forestal no puede ser concebida como política monotemática. A partir de los nuevos paradigmas estos deben ser analizados para comprender cómo el desarrollo forestal debe ser organizado, incorporando los aspectos sociales, económicos y ambientales sin perjuicio de la rentabilidad y las inversiones”.
Según William Jackson, de la IUCN (International Union for Conservation of Nature, por sus siglas en inglés), “Se precisa un conocimiento amplio sobre gestión sustentable”, lo cual puede lograrse solamente con la transmisión de tecnologías de desarrollo limpio hacia los países en desarrollo. Allí es imprescindible que las comunidades indígenas que forman parte de los bosques desde siempre, tengan voz y voto en cómo acceder a tomar decisiones sobre su hogar, “hasta ahora, los que tienen más bosques paradójicamente tienen menos participación en las negociaciones”, dice Jackson.
De acuerdo a Ariel Lugo, del Instituto Internacional de Foresta Tropical, los cambios climáticos se podían preveer. “Pero no lo que sucederá con la combinación de las perturbaciones humanas más el cambio climático y las especies invasoras que reemplazan a las existentes. No podemos anticipar el daño porque primero actuamos y luego preguntamos”.
Dentro de todas las consecuencias, la de las especies invasoras, es particularmente especial. Existen islas donde toda la fauna ha sido reemplazada por especies ajenas, como conejos o ratas, “estamos reorganizando el mundo de acuerdo a nuestras condiciones”, explica Lugo, “y no sabemos qué sucede cuando juntamos o reemplazamos especies. En Puerto Rico, por ejemplo, el 90% de los bosques son nuevos.”

Metas por cumplir
El proyecto “Deforestation Zero” (Cero deforestación), planeado para el 2020, ha sido apoyado por 67 países. Esto no significa que se detenga por completo la deforestación, sino que la pérdida sea recompensada por reforestación. “Todos los países deben aplicar el mecanismo REDD para compensar sus esfuerzos de reducción”, dice Taylor, de WWF. Pero el tema álgido es que en general, los países del Anexo 1 pretenden renegociar el protocolo con miras a incluir a países clave del Sur en el sistema obligatorio de reducciones, mientras que los países en desarrollo insisten que las negociaciones deben continuar en el marco existente y que los países del Anexo 1 tienen que dar cumplimiento a sus obligaciones legales actuales.
Para Jane Goodall, REDD es importante siempre y cuando se destinen los fondos a las comunidades locales, mientras destaca la nueva tecnología de Google, que permite monitorear los bosques para que entren a REDD. Para la bióloga, hasta el 2010 se deben reducir por lo menos el 20% de las emisiones, “es tan simple como pensar en consecuencia de nuestras acciones y los cambios que tendremos en la vida diaria.”
Para Pablo Canziani, miembro del Panel sobre Cambio Climático de la ONU, no existe economía, ni política ni sociedad que puedan ser sanas si el medio ambiente está enfermo. Al ser preguntado acerca de la nueva posición de Bolivia frente a REDD, Canziani asegura que “El no ser parte de REDD es muy mala idea, debe ser un acuerdo global, y no se puede pensar que se quiere bloquear las economías con él. Los países con montañas serán los que más sufrirán las consecuencias del cambio climático, por la pérdida de glaciares, etc., así que debería ser una meta el cómo mitigarlo y REDD es una excelente forma para ello.”
Si bien no existe una medida forzada para incluir a los países en REDD, los países industrializados pueden optar por no comprar productos que provengan de zonas deforestadas y poner impuestos específicos a esos productos. Pero sólo REDD no es suficiente, es necesaria también la responsabilidad de cada país y su gobierno.

¿Qué pasará con nuestros bosques?
Según el informe de la UNFCC, los bosques y la actividad forestal en América Latina y el Caribe se verán influidos por el ritmo de la diversificación económica y los cambios en la dependencia de la tierra.
En América Central y el Caribe, donde la densidad de  población es elevada, el aumento de la urbanización causará el abandono progresivo de la agricultura, la deforestación disminuirá y algunas de las áreas desforestadas se convertirán de nuevo en bosques. En América del Sur, a pesar de la baja densidad de población, es poco probable que el ritmo de deforestación disminuya en un futuro próximo.
Los elevados precios de los alimentos y del combustible favorecerán la deforestación continuada para la producción ganadera y de cultivos agrícolas, con el fin de satisfacer la demanda mundial de alimentos, forrajes y biocombustibles.
La ordenación sostenible de los bosques continuará siendo un desafío en diversos países donde la tenencia de la tierra no está bien definida.
La región de América Latina y el Caribe podría beneficiarse de manera considerable del aumento de la demanda de los bienes públicos mundiales proporcionados por los bosques, en particular la captura y el almacenamiento de carbono, pero para hacer realidad este potencial se requerirá una mejora sustancial de los marcos normativos e institucionales. Los bosques plantados aumentarán, fomentados por inversiones privadas y por la continua demanda mundial de madera y productos madereros de Asia. No obstante, es poco probable que el incremento del ritmo de plantación sea suficiente para contrarrestar la constante deforestación.
Lamentablemente, en el caso de Bolivia por ejemplo, que ratificó el Protocolo de Kyoto el 30/11/1999, poco se habló de la conservación de los bosques ya plantados, lo cual es un punto determinante en las conversaciones que se realizarán en la COP15.

Industria Forestal
En la plenaria acerca Industria y Desarrollo Forestal, el Representante ante la FAO de la Madera y el Papel, José Urtubey dijo que con relación a la importancia económica, social y ambiental del sector forestal-industrial esta se hace evidente en millones de dólares. El año 2006  el comercio internacional registró 330 mil millones de dólares en productos (madera, tableros, pulpa y papel) y si a esto se le suman los números provenientes de la industria del mueble, hay que sumarle 54 mil millones de dólares. “Esto demuestra claramente la importancia que tiene el sector en una economía mundial”.
Mientras tanto, Why Kong Hoy presentó su trabajo “Balances de gases con efecto invernadero en sistemas de biomasa y bioenergía”, en el que informó que en el año 2006 se destinaron 3.100 millones de metros cúbicos para la tala de árboles.  “La participación en el suministro de la energía primaria total es del 34 por ciento, lo cual no es mucho pero sí suficiente para tener un impacto en el cambio climático”, dijo.
Malgorzata Buszko, Asesora de la Conferencia de Ministros sobre la Protección de los Bosques de Europa, analizó los criterios de sostenibilidad para la producción de bioenergía.
“La directiva en materia de energía renovable exige 3 elementos: 1) reducir la emisión de gas con efecto invernadero; 2)  los biolíquidos no pueden ser producidos en desmedro de alta biodiversidad; 3) los biocombustibles no pueden producirse a través de grandes emisiones de carbono”.
Buszko consideró que estas 3 exigencias deberían aplicarse no sólo en Europa, sino en todo el mundo. Y abogó porque se modernicen las herramientas de control de régimen forestal sostenible.
Balgis Osman Elasha, representante del Alto Consejo para el Ambiente y los Recursos Naturales de Sudán y miembro destacada del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), galardonado en el año 2007 con el Premio Nobel de la Paz sostuvo que existen pruebas, basadas en distintos informes de que el cambio climático está sucediendo y lo está haciendo a una tasa mucho más rápida que la habilidad y capacidad de la mayoría de los ecosistemas de adaptarse o ajustarse a dichos cambios. “Nos estamos moviendo y alejándonos del promedio, vamos a ver condiciones climáticas más intensas que antes”, dijo. También señaló que existe una relación entre los impactos del cambio climático por la interferencia humana y los disturbios naturales. Por eso “no podemos saber qué es lo que se le puede atribuir al clima y qué a los seres humanos”.

Conclusiones
El documento final del Congreso, destaca que los bosques son un valor incalculable para la humanidad puesto que ofrecen los medios de subsistencia a billones de personas, contribuyen a lograr la sostenibilidad ambiental, y constituyen una fuente de valores sociales y espirituales para los pueblos, las comunidades y las naciones. “Mediante una ordenación forestal sostenible pueden contribuir a reducir la pobreza, conservar la biodiversidad y a proporcionar una amplia gama de bienes y servicios a las generaciones presentes y futuras, en el contexto de un clima variable.
Si bien sabemos que la ordenación forestal sostenible sola no es suficiente para abordar los diversos desafíos, estamos convencidos de que la ordenación forestal sostenible contribuye a alcanzar el equilibrio vital entre el hombre y la naturaleza y es necesaria para el desarrollo sostenible.
Actualmente, las presiones más apremiantes de los bosques se ejercen desde fuera del sector forestal, por ejemplo, los cambios en el clima mundial, las condiciones económicas y de la población.  Estos cambios están creando repercusiones en todos los sectores, que afectan tanto a los bosques como al crecimiento demográfico y la migración rural hacia las ciudades o los efectos del cambio climático sobre la agricultura.  Estos cambios se presentan más rápidamente que en el pasado, y crean más incertidumbre y mayores fluctuaciones – los cambios económicos mundiales y la demanda y la oferta de combustible son solo un ejemplo.  El camino a seguir radica en la adopción de un enfoque integrado dentro de un paisaje para afrontar estos cambios, trabajando con asociados fuera del sector forestal a efectos de elaborar respuestas multisectoriales sostenibles. El ritmo creciente y la dimensión de los cambios en las condiciones económicas, sociales y ambientales exigen una acción inmediata.
Estas conclusiones se suman a la larga lista con la que los negociadores viajarán a Copenhague. Pero el tema no puede dejarse sólo en sus manos. Cada uno de nosotros tiene algo que hacer y lo tiene que hacer ya. (Con datos de Banco Mundial, IUCN, WWF, FAO, CIFOR)



RECUADRO
Nuevos órdenes
En los últimos dos decenios, algunos países han concedido la propiedad legal de los bosques a las comunidades indígenas, por ejemplo, Bolivia, 12 millones de hectáreas; el Brasil, 103 millones de hectáreas; Colombia, 27 millones de hectáreas; el Ecuador,
4,5 millones de hectáreas y Guyana, 1,4 millones de hectáreas de tierra, comprendidos los bosques.
Si bien la propiedad confiere a las comunidades derechos firmes de uso sostenible de los recursos forestales, los conflictos sobre la propiedad, en ocasiones violentos, y la falta de aplicación de las normas y los reglamentos han permitido la ocupación y la explotación maderera ilegales en extensas áreas de estos bosques. (OIMT, 2006)


RECUADRO 2
Hechos y cifras
-         Los bosques abarcan 4.000 millones de hectáreas en el mundo, lo que equivale al 30% de la superficie terrestre del planeta. Un 56% de estos bosques se encuentran en zonas tropicales o subtropicales.
-         La cobertura forestal se distribuye de manera irregular. Sólo siete países poseen cerca del 60%, otros 25 poseen el 82% y 170 países comparten el 18% restante.
-         Las plantaciones forestales ocupan un 3,8% de la superficie con cobertura de bosque total, es decir 140 millones de hectáreas.
-         La pérdida neta global de bosques estimada es de 7,3 millones anuales entre los años 2000 y 2005.
-         Los mayores niveles de deforestación se registraron en Sudamérica, con 4,3 millones de hectáreas al año, seguida por Africa con 4 millones de hectáreas al año.
-         Más de 1.000 millones de personas dependen de los bosques para su sustento.
-         Más de 2.000 millones de personas (un tercio de la población mundial), usan combustibles derivados de la biomasa, principalmente leña para cocinar y calentar sus hogares.
-         Cientos de millones de personas utilizan medicinas tradicionales extraídas de los bosques.
-         En unos 60 países en vías de desarrollo, la caza y la pesca realizadas en áreas boscosas proporcionan más de una quinta parte del consumo necesario de proteínas.
-         En 2003, el comercio internacional de madera aserrada, pulpa, papel y cartón, generó 150.000 millones de dólares, es decir, más del 2% del comercio mundial total. Dos terceras partes corresponden al mundo desarrollado.
-         En muchos países en vías de desarrollo, las empresas forestales brindan una tercera parte de todo el empleo rural no agrícola y generan ingresos mediante la venta de productos madereros.
-         El valor del comercio de productos forestales no maderables asciende a unos 11.000 millones de dólares. Dichos productos incluyen plantas medicinales, jarabes, corcho, etc.
-         Se calcula que 1.700 millones de toneladas de carbono se emiten cada año a la atmósfera, debido al cambio en el uso del suelo. Gran proporción de estas emisiones provienen de la deforestación en zonas tropicales.
-         Esto constituye alrededor del 20% de las emisiones globales de carbono. Este porcentaje es mayor al sector global del transporte, basado en el uso intensivo de combustibles fósiles.
     (Fuentes FAO, Banco Mundial, CIFOR, IPCC)



RECUADRO 3
En países con una cubierta forestal relativamente alta y en las primeras etapas de la industrialización, los bosques son muy vulnerables. Entre 1990 y 2005, esta región perdió casi 64 millones de hectáreas, un 7 %, de su superficie forestal. Más de una tercera parte de la deforestación mundial entre 2000 y 2005 tuvo lugar en esta región. Todos los países de América del Sur registraron una pérdida neta en la superficie forestal entre 2000 y 2005, excepto Chile y el Uruguay, que presentaban tendencias positivas debido a programas de plantación industrial a gran escala. (UNFCC)


RECUADRO 4
¿De qué anexo es quién?
-         Países listados en el Anexo 1 de la Convención Marco en Cambio Climático (UNFCC) son los países industrializados y con economías en transición. Los países de este Anexo tienen la responsabilidad de reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) para el año 2008-2021, respecto a los niveles de 1990.
-         Los países No-Anexo 1 de la convención, son los países en vías de desarrollo para los cuáles no se ha establecido ninguna meta vinculante de reducción de emisiones bajo el marco del protocolo de Kyoto. Actualmente hay discusiones respecto al rol de Brasil, India y China.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Esta noticia no la hizo sola señora Oblitaz. Y no fue a nnombre de los tiempos ni mucho menos. Por favor aclare.