26 enero, 2009

Perros policía, tiempo de valorarlos


Son animales cuidadosamente entrenados y extremadamente inteligentes.
El CAC en La Paz tiene los mejores elementos del país: canes especialistas en explosivos, rastreo, búsqueda de droga, etc., que arriesgan su vida por devoción a sus guías y cuyo trabajo es poco reconocido.


El 19 de febrero de 2002, la riada más fuerte que sufrió en su historia la ciudad de La Paz, cobró 68 víctimas fatales que engrosaron una larga lista fatídica. Fue un día de pesadilla que los paceños nunca olvidarán.
Ante la pérdida de estas vidas humanas, poco se habló de los animales que murieron ahogados. Entre ellos, 10 perros policías que fallecieron cuando se inundaron sus caniles del Centro de Adiestramiento de Canes (CAC), ubicado muy cerca del río Choqueyapu que se desbordó en la zona sur. A raíz de esta tragedia, el Centro fue reubicado por la Alcaldía de forma provisional en inmediaciones del mercado de Alto Obrajes.
¡OH! estuvo a los pocos días de la riada en el Centro y pudo verificar que las condiciones eran muy pobres y que el terreno ni siquiera estaba cercado. Hoy, siete años después, la situación ha mejorado, pero sigue distando mucho de ser la necesaria para que los policías y sus canes cumplan dignamente las funciones para las que han sido entrenados.
Y es que muchos de nosotros hemos visto perros policías en la calle en distintas actividades, pero no siempre prestamos atención al trabajo que están haciendo, un trabajo que ningún otro animal haría por nosotros: arriesgar su vida por lealtad y amor.
Los perros policía son la punta de lanza de sus unidades, y aunque generalmente los veamos en exhibiciones de disciplina que encantan a los niños, el trabajo “serio” incluye detectar explosivos, rescatar personas entre los escombros de un derrumbe o terremoto, encontrar extraviados, buscar droga, controlar y desarmar delincuentes y hacer frente a las turbas; en este oficio además no hay distinción de género, hembras y machos trabajan por igual y ninguno gana más que techo, una magra comida y las caricias de su guía.


El Coronel José Arandia, comandante de esta unidad, le tiene pasión a su trabajo. Aunque es un hombre adusto, trata a los perros como sus subordinados, les tiene cariño y está muy satisfecho por su labor. Sin embargo es conciente de que la situación de los animales no es la mejor. Pese a la importancia de su labor, los canes están recluidos en un espacio muy estrecho que no les permite ejercitarse, no tienen la comida adecuada y les faltan medicamentos.
En este Centro en la actualidad hay 37 canes y 55 trabajadores entre policías y otros miembros que viven casi en hacinamiento. Lo irónico es que el CAC se encuentra a orillas de una inmensa cañada que se ha convertido en un basurero de la zona y en foco de contaminación.
Arandia asegura que se han hecho algunos oficios ante la Alcaldía y la Prefectura para que ese terreno que ahora no sirve, pueda convertirse en parte del CAC para campo de entrenamiento, “los perros necesitan un lugar especial para poder trabajar, y además aquí cuando no trabajan están encerrados en sus caniles, queremos que puedan correr, tener libertad para ejercitarse. Ya hemos hecho las gestiones ante el señor Alcalde y al Prefecto”, dice esperanzado el Coronel.
Explica además que se está presentando en el POA (Presupuesto Operativo Anual) los requerimientos para que el Centro sea un referente nacional donde canes policías de otros departamentos del país vengan a tecnificarse en las distintas disciplinas. Aunque afirma que ahora se combina el alimento balanceado con la “lagua”, lo cierto es que nosotros pudimos ver sólo platos vacíos con resto del preparado de maíz, “el alimento balanceado es caro, pero es lo que requieren los animales, porque en las cuatro horas que trabajan, se desgastan y necesitan una nutrición adecuada”.
La veterinaria visita el Centro todas las mañanas y hace un gran esfuerzo por paliar las dolencias de algunos canes. Un grupo de activistas está haciendo una campaña para dotar de medicamentos al Centro y así atender las necesidades de los perros, entre los cuales hay una perrita policía preñada. “Nos falta además de la infraestructura, dinero para el trabajo realizado acá, tanto para la alimentación como para medicamentos, este año se nos ha presentado el moquillo, y perdimos un hermoso cachorro”, se lamenta Arandia. La comida para los perros se cocina a leña, lo que resulta una tortura para el cocinero de turno que generalmente termina con los ojos irritados por el humo; los caniles son muy estrechos y no tienen frazadas para que los animales duerman encima, aunque por lo menos están techados.
El CAC es el centro de adiestramiento más importante del país. Fundado el 23 de mayo de 1965 por el entonces subteniente Carlos Gamberros Bolaños, fue instituido bajo resolución del Comando General de la Policía formalmente como Centro de Adiestramiento de Canes, con el nombre del Cbo. Cerro Villanueva Sánchez, en homenaje póstumo a este soldado caído en las guerrillas de Ñancahuasu, junto a su can, Thempes, un ícono entre los perros policía y cuyas cenizas descansan en una urna adornada con la bandera boliviana y con su foto, que formará parte del Museo del Perro Policía, uno de los planes que Arandia y su equipo tienen previsto para promocionar más el trabajo de los canes policías.




Vida de perro policía
Los canes “egresados” tienen el título de Can Policial Adiestrado Básico de Defensa y Ataque (CPAB-2) y para que un animal pueda ostentar el uniforme de perro policía, debe empezar su entrenamiento entre los ocho meses y el año. Aunque el pastor alemán es la raza más adecuada, en el Centro existen otras razas que también son entrenadas.
La primera fase del es la de obediencia y dura tres a cuatro meses. Es un trabajo diario muy intenso de cuatro horas, dos en la mañana y dos en la tarde, y sirve para que el can aprenda a obedecer la voz del mando. Este paso es esencial.
Los canes forman parte de distintas disciplinas, algunos han sido entrenados para olfatear distintos olores a explosivos: pólvora, gasolina, TNT, nitroglicerina, el C4, etc., otros para el control de turbas, para rastreo de personas, etc. En el caso de la Unidad K-9, los bomberos trabajan coordinadamente con el Centro y los canes antiexplosivos en Cumbres presidenciales, eventos de magnitud donde asisten autoridades, etc.
Los días de semana el trabajo empieza a las siete de la mañana, “ahora que empezarán las clases los perros y sus guías cumplirán el Plan Carpeta, patrullando en las puertas de los colegios, a las 9 retornan al Centro y en el pequeño espacio que tenemos, hacen el entrenamiento que dura una hora y media de acuerdo a su disciplina”, explica el Capitán Angel Vera, segundo al mando de la unidad.
Ante el hacinamiento es lógico pensar en peleas entre los animales, aunque esto es responsabilidad de cada guía, “está prohibido que un animal esté suelto porque por el mismo hecho de que están encerrados la mayoría del tiempo, cuando salen quieren desestresarse y hay algunos de mal carácter, así que es responsabilidad del guía no dejarlo pelear. Acá ya conocemos cuáles son los peleadores, cuáles los tranquilos…”, dice Vera, con el eco de decenas de ladridos como coro.
El más viejo de los animales tiene siete años. Un can policía trabaja desde los siete meses hasta los cuatro años, etapa en la que está en perfectas condiciones físicas. A partir de los cinco años su estado va decayendo porque el trabajo del perro policía es muy desgastante.
Cuando ha llegado la hora de la jubilación existen dos opciones: donar al animal a alguna familia que quiera tener un experimentado y obediente perro guardián, o que el mismo guía que lo ha entrenado, si tiene los medios, se quede con él, aunque esto lamentablemente no sea una constante.
La relación entre el perro y el guía es la fórmula del éxito en este trabajo, es el guía el que bautiza al perro y el encargado de cuidarlo, debe ser cariñoso con el animal que prácticamente absorbe su carácter, “si el guía es temperamental o rígido, no va a poder adiestrar un can ni trabajar en este Centro. El perro percibe el miedo, la furia, y ese olor no le agrada, incluso puede llegar a atacar. Tiene que ser una persona que lo quiera, que tenga cariño a los animales”, afirma Vera.
Contrariamente a lo que sucedía hace años, cuando se usaba el método premio-castigo, ahora, de acuerdo a los entrenadores, se utiliza el juego para adiestrar al animal, por ejemplo en el caso de explosivos, (parecido al de drogas) se inicia con una toalla enrollada donde se introduce el material explosivo para que el animal reconozca el olor y luego lo busque. También se hace el entrenamiento mediante recompensa, con pedazos de alimento balanceado. El mayor error que se puede cometer con un perro es lastimarlo porque lo cohíbe y se vuelve agresivo, el can pierde la confianza en su guía y esto es irremediable. El animal respeta al humano, pero no le teme, esa es la clave del éxito, y en eso los guías saben que no hay margen para el error. El capitán Vera explica que si el animal es lastimado, en algún momento puede atacar a su guía, eso hasta ahora no ha sucedido.


Héroes silenciosos
En pocos días el Centro publicará una revista informativa donde se quiere dar a conocer las actividades que hacen los canes. En esta revista se encuentra la galería de los perros más destacados, una docena de animales cada uno con su fotografía. Vera explica que “se considera que los diez que murieron en febrero del 2002, son también héroes y hay cuatro más que ascendieron en 1972, pero no tenemos las fotos, sin embargo por supuesto que están nombrados”.
Al Capitán se le viene a la mente el caso de un perro muy especial para él, Nick, quien murió en 1999 a causa de la explosión de un cachorro de dinamita durante una manifestación. “El trabajo de estos animales es muy sacrificado, pero poco reconocido”, admite el oficial.
Akay, Dabdu, Rayo, Ades, Alex, Sheila, Athos, Bandido, Skiper, Bruno, Drago, Duque, Thalia, Puntos, Loba, Marilin, Nayra, Gina, Mapache, Kongo, Chacal, Thamu, Wara, Asad, Negra, Nikita, Duguer, Apolo, Astor, Rufo, Polo, Falcón, y los cachorritos que están por venir, están dispuestos a cumplir su labor, pero necesitan espacio y recursos.
Los perros policía, más que ningún otro animal, tienen la necesidad de hacer ejercicio para mantenerse saludables física y sicológicamente. El lugar con el que el CAC cuenta no es suficiente, así que es necesaria la ampliación de su terreno, lo que depende de la buena voluntad de la Alcaldía paceña. Si en febrero de 2002 soportaron estoicamente la inundación, en los siete años posteriores su resistencia y lealtad ha sido más que probada ante la indiferencia y falta de amor de los ciudadanos a quienes cuidan. Mientras en Alemania los perros policía usan zapatillas especiales, los californianos chalecos antibalas y en China son cotizados en miles de dólares, en el CAC, tanto canes como policías esperan tiempos mejores en los que puedan hacer el ejercicio que tanto necesitan.

2 comentarios:

Paco dijo...

Hola
Saludos desde España.
No sólo los perros policias (ya sean buscando explosivos, drogas...) nos prestan gran ayuda.
Hay otros perros que también nos la prestan como son los perros-guías de los ciegos que sin su ayuda a los invidentes les serían muy difícil andar por las ciudades. Y que no decir en los desastres naturales y los perros, buscando a la gente sepultada.

Saludos

Manuk dijo...

Van mis sinceras FELICITACIONES Mónica por los trabajos periodísticos que vas realizando mostrando diversos aspectos (lamentablemente negativos en su mayoría) de la realidad de los animales en nuestro territorio. La nota de hoy publicada en la revista "OH" del grupo editorial Canelas es de las mejores. Mónica siempre ha demostrado profunda sensibilidad tocando temas de profundo impacto social como no he visto hacer a otro periodista. Nuevamente mis Felicitaciones y adelante, que me alegra mucho que exista una profesional con tu gran calidad humana.