26 enero, 2009

La UTA, universidad consentida, “virtual” y “originaria”


Investigación. Bajo el rótulo de indigenista y originaria esta universidad, que funciona desde hace 10 años pero fue reconocida recién hace tres, incurre en varios desacatos al reglamento sin ser fiscalizada.

La Universidad Indígena Tawantinsuyo (UTA) es, probablemente, la más consentida del sistema privado. Para empezar no tributa y por lo tanto no emite facturas. Su más reconocido representante, el “Inca” Germán Choque Huanca, señala que no lo hacen debido a su labor social. Añade que “el Gobierno tampoco nos ha dicho cómo compensar ese no pago de impuestos”.
La UTA tampoco posee un plantel docente estable. “Tenemos cosa de 100 catedráticos. Se aparecen cuando pueden, de mucho tiempo. No cobran salarios, sólo un incentivo”, explica el “Inca”. Es más, entre los que vienen con más frecuencia y son reconocidos como catedráticos, varios informaron a ¡OH! que no tienen título profesional y sólo lograron egresar de la UMSA. Otros, incluso, son profesores normalistas.
Choque Huanca aclara que estos docentes “nos ayudan los primeros semestres”. Luego añade razones basadas en la contradicción occidente versus mundo andino: “(A las autoridades) tenemos que decir ‘sí hay licenciados’, ‘sí hay semestres’, porque tenemos que usar los conceptos pedagógicos occidentales, pero acá nos organizamos con otros conceptos”.
En el plantel fueron incluidos el hijo de Choque Huanca y el principal funcionario administrativo, Jaime Aliaga. Pero ninguno acredita estudios medianamente concluidos en las carreras (historia y derecho) donde brindaban sus conocimientos.
Más particularidades. Durante la semana, las aulas de la Universidad Indígena Tawantinsuyo se encuentran vacías o con gente muy ajena a la institución. Ello ya que sólo se dictan clases los días sábado y domingo. “Han informado que pasan los días viernes en la tarde más, y con ello completan las 4.200 horas exigidas. Es un sistema presencial acelerado”, señaló el asesor del Viceministerio de Educación Superior Ismael Quispe. Pero, en la UTA, docentes y alumnos aseguran que sólo van sábado y domingo. Suman las 4.200 horas en base a la fórmula “cuatro horas de clase y seis horas de práctica”. Las seis se deducen de las tareas encargadas para la casa.
La infraestructura resulta virtual e incluso dinámica y móvil. Hasta principios de 2008 la universidad indígena funcionaba en algunos cuartos alquilados en la ciudad de Laja. Luego extendió sus actividades a un grupo de aulas arrendadas al colegio Modesto Omiste de la ciudad de El Alto (Ver nota 2).
Eso si, la historia la recuerda desde 2005, año en que fue oficialmente reconocida como universidad inicial por el Ministerio de Educación. Mientras funcionó con el carácter provisional, o en trámite, los alumnos de la UTA pasaron clases en aulas aún más originales. “Inicialmente en la plaza Alonso de Mendoza de Laja, luego en un restaurant o pensión, donde el costo del alquiler era que consumamos algo luego de clases”, recuerda uno de los primeros docentes.
Claro, enfrenta otros problemas físicos. “Aún no tenemos ni laboratorios, ni salas de computación ni bibliotecas”, informan los secretarios de la UTA a los alumnos. Para suplir esas necesidades, por ejemplo en el caso de las materias de matemáticas e inglés, los responsables informan que “se acude a cafés internet de la Ceja de El Alto”.
Sin embargo, pese a sus limitaciones, la Universidad Indígena Tawantinsuyo se ha dado modos para hacer que el Estado le reconozca siete carreras a nivel licenciatura: Ciencias de la Educación Indígena, Turismo Indígena, Ciencias Matemáticas, Lingüística Aymara, Historia, Teología, Filosofía Indígena (Amauta) y Derecho Indígena. A nivel técnico superior, el Ministerio de Educación le ha autorizado emitir títulos para los estudiantes de Turismo y Ciencias de la Educación Indígena. Esta universidad además ha hecho trámites para una octava carrera, Religión y Filosofía Indígena, y consultas para organizar Agropecuaria y Medicina. Pero los tres pedidos le fueron rechazados.
Sin embargo, esas adversidades no impidieron la expansión académica de la UTA. Para esta nueva gestión sus anuncios publicitarios ofrecen la carrera de Técnico Medio en Prótesis Dental. Es más, en un sorprendente salto cualitativo, en agosto de 2008, la UTA decidió iniciar su primer Post Grado. Con ese fin, sus responsables alquilaron dos ambientes en pleno centro de la ciudad de La Paz. Ahí, frente al edificio de la Contraloría General, en la esquina Colón- Indaburo fijaron el mayor hito de su vertiginoso avance académico: el Diplomado en Gobernabilidad, Pensamiento Indígena y Gestión Política Intercultural.

Una universidad muy “popular”
La cantidad de alumnos que asisten a las aulas alquiladas por esta particular universidad privada también ha ido creciendo a grandes saltos. Pese a que en el Ministerio de Educación aún esperan listas y planillas, declaraciones y documentos internos demuestran la popularidad de la UTA.
Los alumnos antiguos recuerdan que el proyecto se inició en 1999 con cerca de 200 estudiantes. La revista Taripiri de septiembre de 2005, publica una lista de 94 inscritos solamente a la carrera de Derecho. Durante la visita a la sede de Laja, en octubre de 2007, el administrativo Jaime Aliaga informó a ¡OH! que la UTA ya contaba con 300 alumnos. Luego, en enero de 2008, en las oficinas del colegio Modesto Omiste, el “Inca” Germán Choque Huanca declaró a este medio que ya asistían 500 alumnos. Para esta gestión la carrera de Prótesis Dental y el Postgrado evidentemente sumarán más estudiantado.
Eso sí, a 10 años de su fundación y tres de su consagración como universidad inicial, oficialmente no hay ningún alumno con título profesional. Así lo informó la semana pasada una de las responsables del Viceministerio de Educación Superior para el área universidades, Maritza Condori.

Fondos en secreto
La economía de la UTA al parecer no marcha mal. Dada su naturaleza, privada, la a Universidad Indígena Tawantinsuyo cobra por sus servicios. La mensualidad a partir de los prefacultativos cuesta 105 bolivianos. También se cobra por los cursos de verano, los textos producidos internamente y algunos servicios como la energía eléctrica. El diplomado, a su vez, tiene un precio de 2.000 bolivianos y dura cuatro meses.
A grosso modo, los ingresos de la UTA bordean los 60 mil bolivianos mensuales y cerca de 100 mil dólares al año. ¿Cuánto ganan, cuánto gastan? “Es algo interno. No podemos revelar porque es parte de nuestra política interna. …No tenemos superávit, por eso tampoco tenemos infraestructura propia”, responde Choque Huanca.
Por su parte el rector, Hugo Vega, explica que no todos los alumnos pagan los 105 mensuales. “Otros retribuyen en trabajo, por ejemplo pintando las aulas, y hasta pueden pagar en especie”, añade.
Pero, es evidente que de diversas formas los costos se optimizan. “Los docentes no ganamos ni 10 centavos”, dice Vega. Mientras Choque Huanca recuerda que los catedráticos sólo reciben “incentivos para sus fotocopias, 50 bolivianos”.Ello aunque de acuerdo al proyecto institucional presentado al Ministerio, se acuerda que la UTA pagará un salario básico a sus docentes los que tendrán todas las prestaciones según la ley. Es más el costo de los alquileres se resume a ocho días mensuales, ya que en la semana funciona el colegio.
Así la relación horas-materias-docentes-ingresos resulta asombrosa. Al menos siete catedráticos, que en varios casos son autoridades, dictan incesantemente muy diversas clases. A ojos vista, por ejemplo, en las listas de calificaciones de secretaria se advertía que el profesor O. Arancibia A. era responsable de seis materias: Historia de la Cultura de Tiwanacu y el Tawantinsuyo (primer semestre), Teoría del Estado (primer semestre), Doctrina Constitucional entre la Colonia y La República (quinto semestre), Filosofía del Derecho (sexto semestre), Sociología Jurídica (séptimo semestre) y Metodología de la Investigación (segundo semestre).
La lista de docentes polivalentes y versátiles incluye a: Germán Choque, Germán Huanca, Jaime Aliaga, el rector Vega, el propio Germán Choque Huanca y hasta hace un año a Martín Callisaya, ahora embajador de Bolivia en Costa Rica.
El “Inca” ya dio muestras de su habilidad para moverse, desempeñar múltiples funciones y dictar variadas cátedras desde el año 2002. Entonces, dirigía la UTA, daba clases en la Universidad Mayor de San Andrés, la Universidad Pública de El Alto y fungía como Diputado Nacional.
En ese marco la Universidad Indígena Tawantinsuyo viola o incumple al menos 8 artículos del Reglamento General de Universidades Privadas, Decreto Supremo 28570.

Las flores del Ministerio
A las autoridades de Gobierno no les preocupa mucho la UTA. Es más algunas le tienen estima. En tres visitas que realizó ¡OH! en los últimos meses al Ministerio de Educación, las respuestas alternaron entre el desconocimiento y elogiosas consideraciones.
“El rector, Germán Choquehuanca, creo que fue reconocido como el Inca Huascar Choque Huanca de todo el Kollasuyo, y le han dado una misión”, señaló Ismael Quispe a la hora de empezar su explicación sobre la UTA. Quispe fue delegado en febrero por el entonces Viceministro de Educación Superior, Ramiro Tapia, para informar sobre la universidad indígena. Tapia, actual Ministro de Salud, reconoció no estar bien informado al respecto. El delegado brindó datos aun más positivos que los propios representantes de la Universidad Tawantinsuyo.
“Han adaptado su visión a las normas. Les hemos exigido todo lo que dicta el Reglamento de Universidades. Garantizan la carga horaria. Tienen infraestructura propia”, explicó avalando su legalidad. “No tienen información oculta”, añadió desmintiendo al “Inca”.
“Vienen docentes del sur de Perú y Ecuador. También del norte argentino”, comentaba resaltando el perfil internacional de la casa superior de estudios. Sin embargo, en la UTA, el administrativo Jaime Aliaga señaló: “No, no vienen docentes del extranjero. Ojalá que algún día lleguen”.
Quispe adicionalmente aseguró que la UTA contaba con cinco egresados de Derecho. Sin embargo en la universidad se informó que sólo eran tres y de Turismo. Mientras que hace dos semanas los funcionarios del Ministerio explicaron que aún no tenían datos sobre egresado alguno.
El diálogo con el asesor del Viceministerio concluyó con la promesa de que proporcionaría a ¡OH! la documentación completa del caso. Pero, la entrega de las fotocopias tardó más casi dos meses. “El archivista está de vacaciones”, arguía ante cada reclamo. Curiosamente, el archivista, el día de la entrega, no recordaba haber tomado su descanso anual. Un detalle adicional, la información sobre la UTA suma 17 folders. Los responsables entregaron sólo 16 con un notorio borrón en el texto que señalaba el número 17.

¿Privilegiada?
Así la Universidad Indígena Tawantinsuyo marcha viento en popa. Su crecimiento es sostenido en alumnado, carreras y expansión geográfica. “Cumple con los reglamentos”, aseguran las autoridades. Y sin duda, hasta le guardan aprecio los cafés internet de la Ceja alteña.
Solamente surgieron posturas críticas desde dos frentes. Por una parte, esquivos docentes y estudiantes que se sienten traicionados por la conducta de las actuales autoridades de la UTA. Recuerdan que los unió un proyecto cooperativo común y una historia perdida hace más de una década que aún los conmueve (Ver Nota 3).
Pero además surge un crítico inesperado: el ex ministro de Educación Félix Patzi. La ex autoridad hoy asegura que “la creación de universidades indígenas significa la reproducción de la colonialidad”. Prefiere como modelo “la desconcentración de universidades públicas hacia el campo”. Al mencionársele la UTA recuerda que es privada, pero añade: “No conozco los detalles”. Curiosamente, Patzi fue uno de los fundadores de esta universidad en los ’90 y también el primer rector oficialmente nombrado en 2005. Fue además, el año 2006, responsable, en su condición de Ministro, de la primera evaluación de funcionamiento de la Universidad Indígena Tawantinsuyo. Sin duda, la UTA goza de un místico hálito, que entre la amnesia y la indiferencia de las autoridades, la convierte en algo así como la universidad más consentida del país.

* Este reportaje forma parte de Séptima versión de becas del Fondo Concursable de Periodismo de Investigación de la Fundación UNIR.

El “Inca”
Germán Choque Huanca, eje principal de la Universidad del Tahuantinsuyo, no es una persona sencilla. Docente universitario e investigador, con varios libros en su haber. Ex diputado del Movimiento Indígena Pachacutic (2004). Su entorno lo llama Inca Huáscar Choque Huanca. Como tal también es tratado por sus colegas y alumnos.
Cuando se le entrevista pocas veces pierde la compostura, es pausado y hasta solemne. Casi cada una de sus respuestas apunta o roza lo que él llama la herencia colonialista del país.
Ha sido el principal impulsor para que la whipala reemplace a la tricolor con el argumento de que “bandera viene de bandoleros, de bandidos y wiphala viene de integración, de igualdad” y también ha propuesto cambiar el nombre del país. Nacido el año 1955 en La Paz, para él, Irán y Afganistán deben ser tomados como ejemplo en Bolivia respecto a cómo debió funcionar la Asamblea Constituyente, y los señala como referentes para el camino que tiene que tomar el país. Ha propuesto la creación de dos nuevos departamentos, el Chaco y Chayanta, y asegura que se deben cambiar las estructuras de los poderes Judicial, Ejecutivo y Legislativo.
Siendo diputado del Movimiento Indígena Pachacutec (MIP) sus peleas con el líder de este partido, Felipe Quispe, “el Mallku”, resonaron en el Congreso por su intensidad. Tras desatarse diferencias ideológicas vinieron los enfrentamientos de tipo personal y se empezó a cuestionar el liderazgo del entonces dirigente de la Confederación de Trabajadores Campesinos, con acusaciones de corrupción y críticas a la forma en que manejaba a ese partido.
Choque Huanca acusó a Quispe de malversar fondos de una empresa de luz. El Mallku contestó con un “Indio de mierda”, corrigiéndose luego “dije Inca de mierda, no indio de mierda”. A su vez Quispe denunció que Choque Huanca había grabado una sesión reservada de Congreso, en la que se debatió sobre la demanda marítima boliviana y que días después llegó a manos del gobierno mapuche.
Choque Huanca negó todo, y volvió a acusar a Quispe de corrupción. Insultos fueron y vinieron. Choque Huanca fue expulsado del MIP bajo los cargos de "falsificación material al cambiar su nombre de Germán Choque Condori a Germán Choque Huanca”, y luego de una huelga de hambre en contra suya protagonizada por Quispe, varios dirigentes del MIP y la ex secretaria de Choquehuanca, Jhenny Santander, que lo acusaba de acosarla sexualmente, el “Inca” se alejó del MIP, aunque luego de la pérdida de personería jurídica del partido, Choque Huanca aseguró que el MIP seguirá vigente y apoyará incondicionalmente al Presidente electo Evo Morales.
Ambos líderes del MIP fueron docentes fundadores de la UTA. Cuando Choque Huanca tomó las riendas solo, Quispe impugnó reiteradamente la intención ante las autoridades. Luego pasó a una vida discreta y alejada de los medios
Hoy el “Inca” se concentra en sus proyectos educativos. De principio, se expresa en contra de la educación pagada porque la considera discriminadora. “Esta no es una ONG ni una Fundación, es una institución que se autofinancia. Los estudiantes aportan, los docentes reciben un incentivo”, dice al definir a la UTA.
¡OH! ¿Cuánto les cuesta el alquiler y las otras obligaciones?, se le pregunta.
“Es un asunto interno”, responde cortante.
¡OH! ¿Tributan?
“No, no hacemos lucro”
¡OH! ¿Cómo justifican ante el Estado su falta de infraestructura y sus otros problemas?
“Nos adaptamos a los conceptos pedagógicos occidentales. (…) Creen que tenemos plata. Pedían infraestructura total. Queríamos crear la carrera de Agropecuaria y nos pidieron tractor, queríamos hacer Medicina y me pidieron Clínica. Pensaban que el Inca como antes tenía plata y oro”.


La sede que se mueve

Laja es una población situada a 45 minutos de La Paz, por carretera asfaltada. Su iglesia es el principal atractivo, además de ser reconocida por sus deliciosos panes a la piedra y por haber sido el lugar oficial donde se fundó la actual sede de gobierno, ciudad trasladada luego a orillas del Choqueyapu.
Pese a su lejanía, Laja fue escogida por las autoridades de la UTA desde su fundación en 1999 para que sea la sede de la universidad, con la intención de convertir al pueblo, en un futuro cercano, en una ciudadela universitaria. También le atribuyeron una ubicación mística por su cercanía a Tihuanacu y al lago Titicaca.
¡OH! viajó hasta Laja en diciembre del 2007 para empezar la investigación de este reportaje. Al ingreso del pueblo llamaban la atención los carteles pegados en los vidrios de algunas casas anunciando distintas aulas de la UTA desperdigadas por el pueblo. En la plaza, una pequeña oficina con una máquina de escribir antigua, unos cuantos quipus colgados en la pared y un singular cráneo como adorno, era la sede administrativa de la UTA donde Jaime Aliaga brindaba información a los postulantes a la universidad. La maqueta de un moderno edificio en forma de cóndor se mostraba a los visitantes con la promesa de “que algún día así será la UTA”.
Era un martes en la mañana y algunos estudiantes aprovechaban el sol matutino para comer unos sándwiches en la plaza de Laja, otros pasaban clases en la “sede principal”: una casa alquilada, con una docena de cuartos convertidos a la fuerza en aulas. En el ingreso funcionaba una tienda de abarrotes.
En una de las aulas, de aproximadamente 20 metros cuadrados y piso de tierra, un grupo de muchachos atendía una clase de historia impartida por un alumno de la UMSA. Los bancos estaban rotos por lo que los chicos compartían entre todos una misma mesa, las paredes sucias, la pizarra desportillada. Del techo colgaban serpentinas y globos y en una esquina se acomodaban un par de botellas de sidra, vestigios de alguna fiesta anterior. Faltaban algunos vidrios de las ventanas.
Este panorama se repetía en casi todas las aulas del lugar. Un solo baño funcionaba para todos los estudiantes además de servir como mingitorio público al resto del pueblo.
El rector y sus allegados, los directores de carrera y otros docentes, estaban reunidos en una de estas aulas, evaluando una serie de necesidades. Durante la entrevista, el rector, Hugo Vega, comentó que la comunidad de Laja había donado unos terrenos para la universidad y que en un trabajo conjunto, docentes, alumnos y comunarios fabricaron los primeros adobes para los cimientos de la nueva universidad. Cuando fuimos a conocer el terreno, nos encontramos con una enorme planicie donde una cantidad de adobes se deshacían por el calor y la humedad. Nada más hacía suponer que ese terreno era el de la UTA. Meses después, una nueva visita confirmó que la “infraestructura” continuaba en el mismo estado.
Hoy los simbólicos adobes están convertidos en una pasta inservible. El terreno sigue vacío, como vacías también están las aulas que eran la sede oficial de la UTA en Laja. Alumnos y profesores de los primeros años informaron que los adobes eran parte de un trabajo comunitario acordado en 1999. “Cada alumno y docente pisaría y armaría 100 adobes para el terreno donado por Freddy Cruz. Pero luego Germán se quedó con todo, vendió los adobes y alquiló cuartos en el pueblo”, relató uno de ellos.
Los papeles de propiedad de ese terreno baldío les sirvió a las autoridades de la UTA para el reconocimiento oficial. Los responsables del Ministerio de Educación debieron hacer una inspección ocular del sitio. Sus informes fueron positivos.
Tras funcionar en la “sede” oficial de Laja durante dos años y medio, a mediados del 2008, sin previo aviso y sin que el Ministerio de Educación tenga conocimiento, las autoridades de la UTA decidieron abandonar el pueblo y trasladarse a las dependencias de la Escuela Fiscal Modesto Omiste, cerca de la cancha Maracaná de El Alto. Allí funciona ahora gran parte de la UTA, cuyos alumnos asisten los sábados y domingos para pasar clases de 9.00 a 17.00, mientras el resto de la semana, la escuela funciona como tal.
El Reglamento de Universidades Privadas señala claramente: “Es requisito ineludible y condición principal para la aprobación del proyecto institucional o la apertura de una universidad, el contar con la infraestructura adecuada y propia”. Pese a que ya lleva más de 10 años funcionando, la UTA no cuenta con los papeles ni el registro de propiedad necesario. Tampoco observa las indicaciones básicas respecto a los laboratorios, las áreas de servicio ni las del área académica. Obviando esto que es obligatorio para otras universidades, la UTA sigue rotando de alquiler en alquiler.


El sueño frustrado

En 1996 aproximadamente dos docenas de intelectuales aymaras y académicos indigenistas de la UMSA concibieron la idea de la UTA. Entre ellos Germán Choque Huanca, Felipe Quispe, Félix Patzi, Martín Callisaya, Silvestre Patzi y Raúl Prada. Hay quien asegura que presenció incluso algunas charlas del actual vicepresidente Álvaro García Linera.
Nació como un Centro Cultural. En 1999 se decidió que el proyecto se convierta en una universidad basada en una filosofía andina. Se logró reunir a cerca de 200 estudiantes. Todo se vincularía a la reciprocidad y la cooperación. El vecino Freddy Cruz donó un terreno. Alumnos y estudiantes pusieron cuotas para el enmallado. También ambos estamentos se comprometieron a donar 100 adobes por cabeza. Todos pactaron un trabajo comunitario hasta levantar la universidad, se reunían para esa labor desde las 06.45.
Los entendidos en informática plantearon crear la Red Tinku. Los catedráticos mejor relacionados se lanzaron a establecer vínculos con universidades de Ecuador y Perú. “No importa el sacrificio, sino la culminación de nuestra visión”, decíamos, recuerda uno de los alumnos de aquella época. “Pero después ellos empezaron a pelear, cobraban 60 pesos la mensualidad, luego vendieron los adobes y dejaron abandonado el terreno. Como eran diputados tenían buenos contactos en La Paz y nos hemos tenido que resignar”.

9 comentarios:

Manuk dijo...

Independientemente del padrinazgo político del que goza esta mal llamada "institución educativa", el daño social que provoca al engañar vilmente a tanta juventud que ingresa a las aulas con aspiraciones de superación profesional no es poca cosa. Lucrar con la educación universitaria privada es ya de porsi algo tan negativo, pero hacerlo de esta manera con las ilusiones de tantos jóvenes es un DELITO moral y social enorme.

Manuk dijo...

Simplemente es un Excelente trabajo de investigación.

Anónimo dijo...

ES UN NUEVO PARADIGMA QUE DEBE SER APOYADO CON IDEOLOGIA PROPIA Y CON UNA DOCTRINA AUTENTICA, ME INTERESA Y QUISIERA HACER CIENCIA COMO ESE INCA

Anónimo dijo...

TRAMPOSOS NO SON DEMOCRTATICOS

Lindsay dijo...

Por favor, hay una direccion de correo electronico por Prof. German Choque?

TATIANA dijo...

muy buena la informacion esta muy interesante lo que yo no sabia que existia esta universidad pero si tubieraas mas informacion respecto a su mision vision y obgetivos que tiene la universidad seria de mucha ayuda. la verdad estoy muy interesada en saber mas de esta universidad

Manuk dijo...

Tatiana, la idea de la investigación es alertar de la farsa que constituye esa "Universidad".

Anónimo dijo...

Great post. Non vedo l'ora di leggere le prossime:)

Anónimo dijo...

¿Cómo puedo pedirle más detalles? Gran post necesidad de saber más ...