20 agosto, 2008

El verdadero sentido de la justicia comunitaria

La justicia comunitaria o el sistema jurídico de los pueblos indígenas, existe mucho antes que el propio Estado boliviano y ha sido reconocida legalmente en Bolivia desde la época de la colonia (por las Leyes de Indias). En 1994 la Constitución Política del Estado (artículo 171.III) la reconoce no como una justicia paralela sino como una jurisdicción especial, por su capacidad de administrar normas propias y solucionar conflictos. Más recientemente la Declaración de las Naciones Unidas sobre los derechos de los pueblos indígenas (artículo 34-que ahora es ley de la República) reconoce el derecho de los pueblos indígenas a administrar su sistema jurídico.
Por otra parte en Bolivia, el acceso a los servicios de la justicia ordinaria es muy deficiente. De acuerdo a las estadísticas del Defensor del Pueblo, sólo el 55% de los municipios del país cuentan con un juez, el 23% con un fiscal y el 3% con un defensor público. Razón por la que en gran parte de los municipios, el servicio más cercano de justicia que tienen los ciudadanos bolivianos es el sistema jurídico de los pueblos indígenas y originarios.
Aunque ha sido utilizada hace cientos de años, la justicia comunitaria se ha visto desvirtuada por los linchamientos e intentos de asesinato a supuestos delincuentes, que se han ido sumando en distintas regiones del país. Para muchos, la debilidad del Estado y la poca credibilidad en la ley, han favorecido para que los sangrientos episodios se repitan cada vez con más frecuencia. Uno de los más recientes, ocurrido en Epizana donde tres policías fueron asesinados en manos de una turba alcoholizada, han revelado que se han roto todos los límites de respeto a la autoridad. Los cadáveres de los tres uniformados, arrojados a la carretera, son una evidencia real. Sin embargo, la justicia comunitaria en su verdadero sentido, nada tiene que ver con estos delitos, ni con el irrespeto a las normas legales establecidas en la justicia ordinaria.

¿Qué es la justicia comunitaria?
La justicia comunitaria se traduce como el derecho de los pueblos indígenas a administrar su sistema jurídico, es un derecho humano colectivo reconocido por normas internacionales (Convenio 169, Declaración de las Naciones Unidas sobre los derechos de los Pueblos Indígenas), la Constitución y las leyes bolivianas vigentes (como el Código de Procedimiento Penal, la Ley INRA, la Ley del Ministerio Público, etc).
La justicia comunitaria o más propiamente el sistema jurídico indígena, es aquel sistema compuesto por autoridades, normas y procedimientos, a través del cual los pueblos indígenas y originarios regulan la vida de la comunidad y resuelven sus conflictos. Entre sus principales características se encuentran: a) accesibilidad, oralidad, rapidez y bajo costo; b) publicidad, participación y control social de la comunidad; c) flexibilidad y adaptación a nuevas circunstancias; d) la búsqueda de la reparación del daño y la reconstitución de la paz y la convivencia social; d) sanciones preferentemente didácticas.
Sin embargo no está exenta de errores. Es por ello que instituciones como el Defensor del Pueblo alertan de la necesidad de promover los derechos de las personas sometidas a la jurisdicción indígena, principalmente los de los grupos poblacionales más susceptibles en la violación de sus derechos, tales como mujeres, niños, adolescentes y adultos mayores. “El Defensor del Pueblo promueve los derechos humanos como límite del ejercicio del sistema jurídico indígena, principalmente el derecho a la vida, la integridad física y la prohibición de tortura, al interior del sistema jurídico indígena”, explica Waldo Albarracín.
Por su lado, Carlos Alarcón, abogado constitucionalista cuestiona que no exista dentro del Código Penal el delito de hacer justicia por mano propia o el utilizar la violencia para hacer valer las propias razones. “Un tipo penal de esta naturaleza puede ser una respuesta que contribuya a evitar estos hechos. Como paliativo, puesto que la respuesta estructural tiene que ver con superar la anomia social y la debilidad extrema del Estado y de sus instituciones democráticas.”
La anomia social y la debilidad del Estado a la que se refiere Carlos Alarcón se han hecho evidentes ante el escaso esclarecimiento de los casos en los que la muchedumbre ha cobrado la vida de algún sospechoso. Pocos linchadores están en la cárcel, y pocas víctimas que han sobrevivido a las torturas han sido resarcidas. Ante ello, el Defensor del Pueblo ha iniciado una campaña de comunicación a través de la prensa y la radio en contra de los linchamientos por tratarse de "delitos de asesinato u homicidio", exigiendo a las autoridades de la justicia penal (Poder Judicial, Ministerio Público y Policía) el procesamiento inmediato de los presuntos culpables y su posterior sanción.
Es importante aclarar que existen diferencias sustanciales entre el linchamiento y la justicia comunitaria o más propiamente el sistema jurídico de los pueblos indígenas. De acuerdo a Albarracín, entre las diferencias principales se pueden citar que los linchamientos se producen como consecuencia de la marginalidad, pobreza, desocupación, angustia colectiva y debilitamiento de la confianza del ciudadano en las instituciones públicas, que da lugar a la pérdida del respeto a la ley, son manifestaciones de impotencia de un grupo social que se halla frente a una situación que considera que el conflicto no puede ser resuelto de otra manera; a diferencia de la justicia comunitaria que es una forma ancestral de solución de conflictos al interior de la comunidad. Los linchamientos se producen generalmente en ámbitos periubanos o urbano-marginales, o en lugares en los que no existe propiamente un sistema jurídico indígena originario (áreas de colonización, ex haciendas, etc.) El linchamiento es realizado por una turba o muchedumbre criminal; a diferencia de la justicia
comunitaria que es administrada por las autoridades de los pueblos indígenas, que gozan de legitimidad y apoyo de la comunidad; autoridades que son elegidas por sus comunidades por un periodo de tiempo concreto.

Lo que se denomina hoy justicia comunitaria es un nombre impuesto recién, vednría a ser el “sumak tamaña” (vivir bien). La transgresión a esas normas es lo que se sanciona por la comunidad o ayllu, son normas que siempre han existido en el mundo andino. Pero las sanciones vienen de acuerdo a la gravedad del delito, por ejemplo las fallas leves tienen penas leves, así como los delitos graves tienen otra instancia de tratamiento, no es tan simple con se lo ve actualmente.
En el periodo del Tahuantinsuyo, las trasgresiones que se cometían en el ayllu se resolvían internamente con la participación de la comunidad liderada por los amautas que era quienes decidían qué acción se iba a tomar. Dentro de las penas leves estaban los chicotazos, determinados por la magnitud del delito y dentro de las graves la expulsión de la comunidad, el destierro. Sus bienes en muchas ocasiones son repartidos entre los afectados. Si bien la pena de muerte no está incluida, sí se tienen casos en los que, ante la gravedad del delito, se ha determinado la muerte del acusado, sin embargo generalmente se marcaba el cuerpo del autor (se cercenaba parte de la oreja o las fosas nasales) para que sea rápidamente reconocido. Las sanciones en el mundo andino han sido siempre más de carácter moral, y eso es lo que más afecta. Dentro de la cosmovisión andina, se daba vida a todo objeto material, plantas, piedras… si uno cometía un delito sabía bien que habían testigos y que ellos hablarían en algún momento.
El temor ha cometer un delito era una de las formas de vida del mundo andino. El tener miedo a las autoridades, al entorno, al dios sol, el cometer un delito a vista del dios sol era terrible.
Las Ulakas (asambleas) eran las que determinaban y llevaban a cabo los juicios, y las principales decisiones de la comunidad en general. Es ahí donde los testigos exponen los delitos que ha cometido el acusado en cuestión y entre todos, al influjo del amauta quien por su sabiduría y sus años es quien orienta e induce las decisiones de acuerdo a la gravedad del delito.
En el periodo de la colonia y de la república el concepto cabal de esta justicia se ha ido desviando. El perder el respeto a la naturaleza y a los dioses andinos es obra de la Iglesia, que con la extirpación de las idolatrías rompe con el pensamiento del mundo andino imponiendo un solo dios. Al tener esta dicotomía, el delito se hace más común. Como es común que estas trasgresiones se den en momentos de embriaguez. Si se hace un análisis histórico, se puede ver que el alcohol es parte del sometimiento. La Iglesia misma, con la santificación de fiestas y los alferez (que son los llamados actualmente prestes) los fuerzan a pasar esas fiestas donde los comunarios se ven obligados a incurrir en gastos, un círculo vicioso en que se incluía el alcohol. Dentro del mundo andino la chicha por ejemplo era de carácter estrictamente ritual, es a través de la conquista que llega el alcoholismo como parte del sometimiento.
Lamentablemente en los últimos hechos que hemos visto, ha sido el alcohol el que ha tergiversado el concepto de justicia en el mundo andino. En una ulaka el tema del delito era tratado conscientemente, sin consumo de ninguna bebida alcohólica. De acuerdo a Callisaya, la tergiversación de la justicia comunitaria en los hechos de linchamientos ocurridos últimamente se debe a cuando se intenta legalizarla, ya que se sienten protegidos por la normativa que se quiere dar con el término de justicia comunitaria, donde los delitos menores tienen pena de muerte. “Ni siquiera se juzga si han sido realmente los autores del delito e igual se los ajusticia y muchas veces por error se los mata, cosa que va poniendo en tela de juicio lo que se denomina hoy justicia comunitaria”.
Quién mata a alguien por error o por influjo de una borrachera debe pagar con el mismo precio. La comunidad no puede ser un testigo mudo porque de lo contrario es cómplice. Si se aplica la justicia comunitaria, la comunidad no puede ocultar ese tipo de hechos, deben ser castigados los culpables que han cometido el crimen.
“No considero que la justicia ordinaria y la comunitaria puedan compatibilizarse porque son dos visiones diferentes, en el mundo occidental tienen una visión donde todo está tipificado por áreas, la justicia civil, la penal, etc., mientras que en el mundo indígena todavía no hay una clara visión de lo que ha sido la justicia comunitaria en sus raíces. Han pasado cinco o seis años en los que se ha querido legalizar la justicia comunitaria y ello es como crear una ciencia para el mundo andino pero que está en pañales, es muy difícil ver desde la actualidad la visión de lo que ha sido el “sumak tamaña” de hace 500 años. Es todo un proceso para recuperar el verdadero sentido de lo que esto fue.
Hay un grupo de intelectuales juristas que a como dé lugar quieren introducir lo que es lo que por un lado llaman derecho indígena o justicia comunitaria, pero yo creo que todo esto es por ganar espacios, si bien la justicia occidental ha tenido muchas observaciones en su comportamiento, la justicia comunitaria debería de guiarse por entrar a un campo más legal donde se cumplan ciertas normativas, donde se llegue al juzgamiento entre toda la población, sana y conciente, y donde realmente guíen autoridades originarias y los amautas. Hoy en día lamentablemente cualquier persona por el color político o por cierta afinidad de parentesco con autoridades, ejercen ese rol.


Recuadro
La legalidad
Carlos Alarcón es abogado constitucionalista. A él le consultamos acerca de la viabilidad de la justicia comunitaria y sus aplicaciones en el marco legal establecido.

¡OH! ¿Considera viable la aplicación de la justicia comunitaria a la par de la justicia ordinaria?
Antes de analizar la viabilidad de la concurrencia constitucional de la justicia ordinaria con la comunitaria considero importante aclarar que no debería hablarse de justicia comunitaria sino de indígena originaria, para evitar que cualquier grupo de personas se considere legitimado para impartir justicia sin una base de pertenencia étnica cultural a un pueblo o comunidad que ha realizado prácticas milenarias de justicia en aplicación de usos y costumbres reconocidos y comprobados por la tradición.
Es posible compatibilizar la justicia ordinaria con la justicia indígena originaria y por tanto que sea viable la aplicación complementaria de las dos formas de justicia en la medida que se respete la base universal de la justicia ordinaria, que se fundamenta en un vínculo universal de la persona con el Estado, y la base particular de la justicia indígena originaria, que se fundamenta en un vínculo particular de pertenencia de una persona a un pueblo indígena. Deslindado el plano universal y particular que corresponde a cada una de estas formas de justicia, su aplicación conjunta depende de una adecuada delimitación de sus respectivos ámbitos de vigencia material, personal y territorial.

¡OH! ¿Cuáles son los principios de la justicia comunitaria?
Los principios de la justicia indígena originaria deberían ser los mismos de la justicia ordinaria para poder identificarlas a ambas como expresiones de justicia de un mismo sistema constitucional de justicia. Tales son los principios de independencia, imparcialidad y debido proceso que hacen a la esencia del "Juez", sin importar que éste sea o no indígena.

¡OH! En su opinión, ¿debería endurecerse el Código de Procedimiento Penal para evitar actos como los linchamientos ocurridos en Cochabamba?
Es necesario hacer ajustes al capítulo de las medidas cautelares personales del nuevo Código de Procedimiento Penal, para mejorar el sentimiento de seguridad ciudadana en la población. No obstante ello, los linchamientos constituyen un fenómeno patológico de violencia social y justicia por mano propia cuyas causas van mucho más allá de la vigencia de un nuevo Código de Procedimiento Penal. Principalmente están relacionados con la anomia social que vive el país, la violencia social como respuesta general para resolver todos los problemas y la falta de la autoridad del Estado y sus instituciones.

Jorge Lazarte: “El alma del MAS está más cerca de la revolución que de la democracia”

Muchas preguntas se ciernen en torno al referendo revocatorio que se realiza este domingo, la mayoría se centran en saber qué cambiará en Bolivia después de este 10 de agosto. Jorge Lazarte, analista, politólogo y ex constituyente, revisa los procesos que han desembocado en un evento electoral sin precedentes, carente de legalidad y constitucionalidad, pero que se ha llevado adelante contra todo pronóstico.
Desde el desacuerdo de la Asamblea Constituyente hasta el referendo revocatorio de hoy, los episodios se han desarrollado en una vorágine sin final predecible. ¡OH!, quiere conocer una vez más la opinión de Lazarte, quien ha estado muy cerca de los hechos, para tratar de vislumbrar el panorama que le espera al país.


¡OH! ¿Por qué hemos llegado a este punto? ¿Tenemos o no cultura política los bolivianos?
Por un lado son fracturas históricas que se han acumulado en el tiempo y que ahora se superponen y se nutren recíprocamente, y que en democracia no han encontrado el camino para ser resueltas y los que debieron hacerlo prefirieron mirar a otro lado y aprovechar en general de las ventajas del poder. Son fracturas sociales y políticas que siempre hemos tenido, y étnicas, que se han agudizado en los últimos años combinándose con las regionales. Son muy difíciles de manejar porque hay que resolverlas todas a la vez. Cuando todos estos factores se reúnen, es una mezcla potencialmente explosiva e inmanejable. Si además se expresan en actores sociales y políticos que han puesto en cuestión toda la organización institucional del país, el sistema de representación, el modelo económico, el de integración social , el de integración cultural, la forma de organización del Estado, regional y étnica, entonces estas fracturas se potencian en su efecto desestructurador.
Con estas fracturas el país llegó a diciembre de 2005, con una crisis que tuvo como vectores a movimientos de protesta y que ayuda a explicar lo sorprendente de los resultados electorales.




¡OH! ¿Actores representados por los hoy llamados movimientos sociales?
Movimientos sociales es una denominación muy genérica que ha servido más para idealizarlos y legitimarlos que para explicarlos.
La parte novedosa de esos movimientos sociales, a diferencia de los tradicionales-sindicales, fueron los étnicos y los regionales, que cuestionaron la forma de organización del Estado. Y como en democracia en los últimos 25 años los que gobernaron se ocuparon de todo menos de que la democracia responda a estas fracturas, entonces quedaron como temas pendientes que los partidos no pusieron en agenda. Quizá el gran saldo no de la democracia sino en democracia fue no haber agendado las grandes fracturas históricas, lo que suponía construir un país distinto pero en democracia.

¡OH! ¿Qué ha fallado en el proceso?
El país dejó pasar varias oportunidades en el pasado para construir el país de todos. La fundación misma de la República, la revolución federal, con el programa liberal; y la revolución del '52 con el programa nacionalista que fue seguramente el intento más importante de construir un país, pero no tuvo tiempo y tampoco los líderes para apostar a largo plazo; pronto se agotó en su impulso y los regímenes militares simplemente heredaron el modelo del 52 en su variante represiva, e hicieron lo que la historia conoce. Lo que falló es que se quiso hacer un país sin una parte del país. En el caso del MNR su inspiración se acabó pronto.

¡OH! ¿Qué papel le ha tocado jugar al MAS?
Dada la debilidad de las elites políticas tradicionales y su descalificación, había necesidad de una fuerza social comparable a la del '52, que tenga las ideas claras, es decir un proyecto integrador de país, y arrastre al país hacia una dirección compartida, pero había que hacerlo en democracia. El actual gobierno tenía la fuerza electoral y social para hacerlo y por tanto era la oportunidad del país para recomponerse. La victoria contundente de Evo Morales fue recibida con entusiasmo contagiante que revirtió las tendencias negativas y pesimistas del país durante los primeros meses. El entusiasmo por distintas razones fue compartido por la comunidad internacional que estaba dispuesta a poner de su parte para que el desafío fuera exitoso.


¡OH! ¿Cómo es que se desperdicia esta oportunidad histórica?
En primer lugar, el MAS creyó que al ganar las elecciones en realidad había ganado el derecho a tener el poder, pero en democracia se gana el derecho a gobernar.
Entonces se ocupó más de conquistar el poder que no tenía, y no de gobernar, que es lo que debía hacer. Gobernando en debida forma podía hacer los cambios que requería el país y estaba esperando. Pero lo dominó la necesidad de poder y apostó a la Asamblea Constituyente, para "refundar" el país. Aquí afloraron las debilidades y puntos ciegos del MAS.
El proceso electoral precipitado del 2005 sorprendió al MAS en un proceso de metamorfosis de movimiento cocalero a nacional, y dotarse de estructuras políticas básicas, de capacidad de gobierno y elaborar su propia visión de país. Su victoria interrumpió este proceso de maduración y sin estas tareas resueltas llegó al gobierno. Una vez en él, hilvanó sus consignas en una visión de país fuertemente andino-centrista, que no es integradora y que era de suponer que no iba a ser atractiva para la otra parte del país y para los sectores medios. Eso tenía que generar conflicto.
Esta visión etnicista de país fue acompañada de una cierta visión sobre el diseño de una nueva estructura del poder en el país, que efectivamente reivindique a los sectores tradicionalmente excluidos. Pero esta visión tenía en su base la idea de que para ello había que invertir lo existente, de manera tal que los que habían dominado antes sean en adelante los dominados, y los dominados sean los dominantes. Esto no tenía nada de democrático, como no tenía ni tienen la idea de poder predominante en el MAS. El famoso empate catastrófico debía resolverse con la victoria de uno sobre el otro, construyendo lo que llamaron un nuevo bloque de poder que reemplazara al anterior.
A ello se sumaría una estrategia de poder que consistía precisamente en tener el poder por largo tiempo, sea por la vía de un copamiento de las nuevas estructuras de poder, sea por la vía electoral, o finalmente la imposición desde abajo, mediante el control social. Una visión distinta de país y de poder, con estrategia dominante de poder, juntamente con intereses corporativos muy fuertes que defendía, todo esto conformaba un paquete difícilmente concertable, peor aún si sus operadores políticos no tenían ninguna inclinación a los compromisos duraderos ni aptitud para ello.

¡OH! ¿Entonces qué significado tuvo la Asamblea Constituyente?
Todas estas apuestas debían tener su realización pacífica en la Asamblea Constituyente. No era concebible que la Constituyente viabilice ese proyecto de poder, peor aún si no era concertable. Y efectivamente eso ocurrió y la mayoría de la Asamblea tuvo que imponerlo, pero contra la resistencia de la otra parte del país. De este modo el proyecto de Oruro se inviabilizó, poniendo en riesgo inclusive lo que debía ser una apuesta en favor de lo que siempre habían sido excluidos de la vida del país.
En la constituyente apareció otro punto ciego, o una ausencia terrible porque ni los masistas tradicionales ni los neomasistas pensaron cómo podían hacerse los cambios "estructurales" en Bolivia en los marcos democráticos. Este vacío fue cubierto con esa fórmula de "revolución democrática"

¡OH! ¿No es el término mismo contradictorio?
El que se haya acuñado este término en el gobierno y no antes, ya es ilustrativo de las ambivalencias internas del MAS, entre revolución y democracia, entre la dureza y apertura, entre amenaza y conciliación, entre imposición y "dialogo", pero el alma del MAS está más cerca de la revolución que de la democracia y esta su pauta de comportamiento.
En realidad los dirigentes del MAS tienen una idea de la democracia que no es democrática. Es una democracia reducida a elecciones, a pueblo que vota. Es una visión plebiscitaria de la democracia. El pueblo no elige sino que vota para dar y reforzar el poder que ya se tiene. La democracia plebiscitaria encierra la idea de que el pueblo es inherentemente democrático, no importa cómo se exprese. Es confundir soberanía popular con democracia, como ocurre con el referendo en marcha.

¡OH! Pero acá estamos, inmersos en este proceso que no tiene constitucionalidad ni legalidad, ¿por qué se ha llegado a él?
Más allí de lo inverosímil de este referéndum revocatorio su existencia es resultado de dos fracasos: el fracaso de la Asamblea Constituyente y el fracaso sucesivos de los "diálogos". A ello se sumaron los cálculos políticos para eliminar a los prefectos desafectos, las jugadas o malas jugadas de sus adversarios, las reglas bajo las cuales se realiza, y que pueden producir resultados insólitos; y todas las impugnaciones y dudas, como nunca ha ocurrido con un proceso electoral por lo menos en los últimos 25 años. En general la población sólo sabe que debe votar y descubrirá los problemas después de haberlo hecho cuando se sorprenda cómo se cuenta su voto.

¡OH! ¿Qué va a cambiar en realidad después del 10 de agosto?
Todos los escenarios que podrían verse hacia adelante son negativos porque se ha abandonado el camino hacia la solución: ponerse de acuerdo sobre un nuevo texto constitucional. Para saber cuanto de negativo será su saldo dependerá de los resultados concretos, pero sobre un escenario de base predecible: el país va a ratificar y hasta ahondar sus divisiones. Está claro que ningún referéndum resuelve todos los problemas del país, pero este referéndum no va a resolver el problema político de fondo y por ello mismo es cuestionable.

¡OH! ¿Quién debió cuestionar?
Lo que hay que cuestionar es el fundamento mismo del referéndum revocatorio que no es democrático y no es cuestionado en el país. No es pensable que las diferencias políticas entre un presidente y los prefectos tengan que resolverse con un referéndum, esto riñe con una idea fundamental de la democracia que es el pluralismo.
Nos parece casi natural ahora que todo deba ir a referendo. Ello puede explicarse por el intento no logrado de hacer funcionar instituciones democráticas en un país que no es democrático. No hubo el 'humus' que dé vida a esas instituciones. Quienes en un tiempo pudieron hacerlo han preferido dedicarse a otra cosa. Se ha creado una democracia débil que no tiene capacidad de defensa. Las reglas mínimas de convivencia no funcionan y no hay instituciones para hacerlas cumplir ni para que el país vuelva al derecho y no siga viviendo una situación de hecho. Todo esto quiere decir, que como nunca si está en cuestión la preservación misma de la democracia.

¡OH! El Tribunal Constitucional está acéfalo desde hace casi un año, ¿cuál ha sido la ingerencia de este vacío en la realización del referéndum?
El Tribunal Constitucional es la garantía institucional no solamente de derechos ciudadanos básicos sino de que las instituciones puedan funcionar de manera adecuada cada una en su propio ámbito, y pueda resolver disputas entre actores con respecto a las instituciones o actores entre sí a través de las decisiones del Tribunal. La cabeza misma del sistema jurídico boliviano no está funcionando. Este vacío se ha convertido en una coartada para violar la ley.

¡OH! ¿Cuál ha sido el rol de la oposición en todo esto?
La oposición se desencaminó en el proceso. Salió destrozada del 2005 frente a un monstruo electoral, que además tenía la historia en su favor porque el país quería cambios. Sin ofrecer una visión distinta de cambio y no era creíble, la oposición no le pudo disputar al MAS el protagonismo de ese cambio. MAS era cambio y la oposición el pasado y cargaba sus propios complejos y culpas. La oposición social fue reemplazando poco a poco el vacío de la oposición política, y esta oposición social, con su demanda de autonomías, fue la que encontró el gobierno en su camino, y a la que reforzó con sus propias torpezas. El poder de las regiones le cerró al MAS el camino al poder.
Y sin embargo, ambos se necesitan. El proyecto del MAS no es viable sin concertar con esta oposición. A su vez el proyecto de autonomías tampoco es viable sin concertar con su contraparte. Ninguno puede vencerse pero tampoco pueden entenderse. Quizá tiene que pasar algo para que al fin se convenzan, sobre todo el gobierno, de que tienen que ponerse de acuerdo, y abandonar el maximalismo de quererlo todo para sí, abandonar el minimalismo para el otro, y apostar por el posibilismo. En la antigüedad Aristóteles decía que la vía media entre el temerario, que no tiene miedo de nada, y el cobarde que se amedrenta de todo, es la valentía, que luego de sopesar toma la decisión de actuar.

Sucre, capital del chocolate

Estar en Sucre y no probar su chocolate es simplemente inadmisible. Y si usted planea viajar a la Ciudad Blanca, tenga por seguro que siempre habrá alguien que le encargue un bombón. Sucede que, desde hace algunos años, la capital se ha propuesto convertir el chocolate que produce en el preferido de Bolivia, y para alcanzar ese objetivo trabajan entre grandes y medianas fábricas y chocolateros artesanales. Lo cierto es que Sucre se ha hecho famoso por la calidad de sus bombones, y no sólo dentro del país.
Hace pocos días se llevó a cabo el II Festival del Chocolate, organizado por la Cámara Departamental de Industria y Comercio de Chuquisaca, donde los afiliados a la Asociación de Procesadores del Cacao (APCO) y algunos chocolateros del interior ofrecieron a cientos de visitantes sus mejores productos, además se realizaron actividades paralelas como teatro, música, cine, gastronomía, danza, arte, fotografía y circuitos turísticos. Fue una verdadera fiesta para los capitalinos, así que mientras Sucre celebraba los 199 años del grito libertario, los chocolateros sumaban a su festejo los beneficios de esta actividad.
Aunque no ha sido una tarea fácil posicionar a esta ciudad como la capital del chocolate, su tradición ha influido mucho para que sean los mismos sucrenses los encargados de hacer crecer el mercado. Para ello, no hay actividad que no se endulce con un chocolate: bautizos, compromisos, comuniones, matrimonios, todo gira alrededor de una deliciosa caja de bombones, acompañada a veces de un regalo que, aunque más caro, termina siendo secundario.
La mejor forma de galantear, aseguran los muchachos que se reúnen en la plaza 25 de Mayo, es con chocolate. "Pocas chicas me han dicho no cuando les llevo uno", confiesa Ariel, estudiante de Derecho, mientras su amigo Ricardo lo corrobora: "Yo, para abuenarme con mi enamorada, siempre le regalo chocolates". No es casualidad entonces que el Día de los Enamorados y el de la Primavera sean ventas buenas y seguras para las chocolaterías. Ni qué decir el Día de la Madre.
Casi todas las agasajadas en Sucre se endulzaron con bombones porque es así desde hace años, desde que a fines de 1800 un ilustre chuquisaqueño de apellido Rodríguez iniciara la primera fábrica de chocolates en la ciudad, dando apertura a una industria donde algunas empresas han cerrado y otras aún se mantienen abiertas. Familias enteras han hecho tradición con su herencia, con recetas secretas que hacen diferentes sus productos.

Afianzando la industria
La Cámara de Industria y Comercio de Chuquisaca (Cicch) presentó al BID en 2004 un proyecto de apoyo al sector chocolatero y el ente financiero otorgó $us 130.000.
Luego de ejecutado el proyecto, se crea APCO (Asociación de Procesadores de Cacao) a finales de 2006. Lorenzo Catalá, gerente general de la Cicch, explica que hay 25 empresas afiliadas entre pequeñas, medianas y grandes. Esta asociación les ha permitido mejor organización empresarial e incluso fusiones. "El proyecto ha tenido varios componentes básicos: ha mejorado la capacidad técnica mediante asesoría de expertos nacionales. La producción se ha complementado con capacitaciones y certificaciones en el Instituto Tecnológico de Alimentos para mejorar la elaboración y para garantizar la calidad de los productos con estudios y análisis bromatológicos. También se ha potenciado la información del mercado a través de consultores, material promocional y se está difundiendo el sector con la organización de ferias. Asimismo se ha ejecutado lo que se conoce como ‘ecoeficiencia’ productiva para que, sobre todo en las industrias más grandes, se reduzca a los mínimo los consumos energéticos y los impactos medioambientales”.
Para Catalá es muy importante señalar el desprendimiento de las principales industrias del ramo que vieron con buenos ojos que se vayan potenciando otras unidades. "Ha sido un proceso muy enriquecedor y esa libertad que han dado las grandes industrias ha sido lo que ha logrado conformar esta asociación". Si bien la APCO está conformada en la actualidad por 25 afiliados, entre grandes, medianas y pequeñas empresas, existen varios otros chocolateros, al margen de la organización, que todavía deben adecuarse a las reglas sanitarias y de tributación para poder incluirse en este gremio.
Al respecto, Susana Sandoval, ejecutiva de la Cicch, explica que otro de los logros de este proyecto ha sido hacer que las pequeñas y microempresas cumplan todos los requisitos necesarios para formalizarse en la tributación y que sean conscientes de las ventajas de ser formales.
El chocolate producido en Sucre ronda las 200 toneladas anuales, con un PIB del sector que supera los cuatro millones de bolivianos. Todo lo que se produce se vende dentro del mercado interno, afirma Catalá. "En Bolivia se consume el 100% de la producción; si se exporta es a través de los turistas. Ha sido tal el reforzamiento de este sector que las industrias más grandes han hecho inversiones para duplicar su capacidad productiva. Dentro de poco habrá mayor producción y nos permitirá exportar como departamento a Chile, Estados Unidos e incluso Brasil, con quienes ya se ha hecho contacto".
¿Se ha pensado en plantaciones de cacao en regiones chuquisaqueñas? Los ejecutivos de la Cámara dicen que han hablado con la Prefectura para esta posibilidad, porque hay regiones que son aptas, pero ha sido un diálogo poco productivo. "Es como haber hablado con nadie. Como Cámara hemos trabajado durante cuatro años arando en el desierto en este proyecto y el BID ha sido el único que nos ha dado el apoyo. Ni la Alcaldía ni la Prefectura nos han colaborado. Recién este año la Alcaldía está ayudando, pero nuestras autoridades son exitistas y no piensan mucho en el futuro", se quejan.
De entre las ventajas del ‘chocolate capitalino’, su tradición es la que le ha permitido afianzarse. Muchos empleados de las grandes fábricas apuestan a iniciativas personales en el ramo. Inicialmente artesanal, luego industrial y ahora con tecnología de punta, así se ha desarrollado y lleva en su bonanza a productores de nueces, amaranto, etc., que se cultivan en la zona, además de fabricantes de cajas y envoltorios.

Dulce trabajo
El 80% de las personas relacionadas con el chocolate en Sucre son mujeres. Y lo comprobamos cuando llegamos a la fábrica Para Ti, la más grande de Bolivia. Su gerente general, Gastón Solares, cuenta como anécdota que en el piso donde él trabaja el 99% son mujeres. Solares está escribiendo un libro que cuenta la historia del chocolate en Sucre, y aunque recién está empezando ya tiene la seguridad de que el bombón chuquisaqueño es único en el mundo. Bajo esa lógica, Para Ti fabrica sus distintas líneas de chocolates y bombones.
La empresa ha cumplido 18 años y empezó con siete operarios, ahora tiene 120 trabajadores y produce 10 toneladas mensuales con la firme intención de duplicar su producción. La fábrica ya ha tenido algunas experiencias en Argentina, Chile y Estados Unidos, y se están haciendo trámites para consolidar puestos de venta en Salta. "Son trámites burocráticos y difíciles, pero los estamos haciendo", dice Solares. Él cree que la competencia es altamente beneficiosa para el sector y por eso fue uno de los principales impulsores de la APCO.
Mientras que Carmen Briancon cuenta que la herencia chocolatera le viene del abuelo que llegó de Francia hace casi 100 años. Ella trabaja en Chocolates Briancon junto a otras cinco personas y compra su materia prima de El Ceibo. "Mis chocolates son especiales por el amor con el que se los hace y por la receta que nuestros abuelos nos enseñaron. Trabajamos a pedido para toda ocasión". De acuerdo con Carmen, el apoyo de la Cámara ha sido fundamental para el empuje de las empresas. "Queremos darle al público un precio justo para que la cultura del chocolate llegue a la gente. Si bien las circunstancias que vivimos en el país nos coartan un poco en nuestro propósito, sobre todo porque el cacao ha aumentado de precio considerablemente y para el productor boliviano sólo queda el remanente y a veces ni eso”.
Otra de las empresas con un crecimiento vertiginoso es Chocolates Charcas La Plata, cuya dueña, Carmen Rosa Soliz, empezó en solitario y hoy cuenta con algunas empleadas que la ayudan. Su originalidad la ha llevado a crear varios modelos, aunque los preferidos son las camisetas del equipo de Universitario, pasión de los chuquisaqueños. "Nos ha servido mucho el proyecto para capacitarnos. Vendo en mi tienda chocolates de otras fábricas más pequeñas, porque considero que debemos ser solidarios entre nosotros", dice la mujer.
Taboada es una de las fábricas más antiguas y fue creada en 1948. Carlos Taboada, actual gerente general, explica que muchos de los ex empleados ahora tienen sus propias empresas. Miembro de APCO, asegura que esta empresa ha sido la que hizo famosa a Sucre por sus chocolates. Afirma que ha sido muy importante el fortalecimiento del sector a través del reciente proyecto financiado por el BID, en especial para las empresas más pequeñas. Taboada se refiere a los obstáculos que se tienen en el sector: la falta de materia prima, de financiamientos y el aislamiento geográfico de Sucre, aunque admite que el sistema de transporte terrestre ha mejorado bastante. La empresa tiene 80 trabajadores y procesa más de 80 toneladas anuales de chocolate.
"Para nosotros el tema de la pureza en los chocolates es fundamental; no sustituimos la manteca de cacao, por ejemplo, por grasa hidrogenada. Nuestro éxito ha sido mantener una fórmula base en la pureza, mejorándola con tecnología, etc. Y nuestro producto estrella son los bombones". Este 25 de mayo, cientos de sucrenses se deleitaron con escudos de su departamento hechos con chocolate Taboada. Recientemente han comenzado el traslado a una nueva planta, donde se han invertido alrededor de $us 450.000.
Late Late Chocolate es una empresa personal, donde Ninet Daroca trabaja con chocolate ecológico sin preservantes. Daroca se distingue por la artesanía de sus productos, creados con dulces típicos de la región como membrillo, guayaba, higo, para cada tipo de acontecimiento. Esta empresa compra su chocolate en la plantación de cacao de Sapecho, en Alto Beni.

Turismo y chocolate
Muchos empresarios han decidido combinar turismo con chocolate, por lo que varias presentaciones incluyen fotos de paisajes típicos de la región y envases artesanales hechos en Tarabuco, por ejemplo. No es una casualidad: quienes trabajan en el chocolate saben que la fórmula es exitosa. Anne Zweck es una turista danesa que está viajando por Bolivia junto a sus amigas. La joven tiene en sus manos una caja de bombones comprada para regalar y confiesa que es la segunda que adquiere porque la primera fue terminada por ella y sus amigas ¡en una sola tarde!". Anne dice que ha comprado recuerdos de cada ciudad y que le aconsejaron en Cochabamba que debía comprar chocolates de Sucre. "A mi mamá le encantarán, además el paisaje de la caja es hermoso", asegura.
Como ella, cientos de turistas viajan a diario a Sucre, ya sea aprovechando el circuito turístico para el salar de Uyuni o por conocer los encantos de esta ciudad, y es común ver en las calles a los forasteros con bolsas de chocolate. Y es que para quienes disfrutan de un buen chocolate, ¿puede haber mejor fórmula que recorrer una ciudad llena de historia saboreando el mejor de Bolivia? La creciente industria chocolatera en Sucre se encarga de dar la respuesta.

Lo amargo
La industria del chocolate en Sucre tiene muchas paradojas. Este departamento no produce ninguno de los ingredientes que necesitan sus chocolateros, pero aun así es el que más chocolate vende. El cacao se compra de Alto Beni, cuando hay. Se vende por quintales y ha aumentado su precio casi al doble: el año pasado costaba Bs 900 y ahora vale Bs 1.500.
A veces algunos procesadores deben acudir al cacao extranjero porque la producción nacional se va al exterior, encareciendo más los precios. La manteca de cacao y otros ingredientes también llegan desde fuera, así que la tarea por lograr insumos baratos se convierte en uno de los obstáculos a los que se enfrentan los chuquisaqueños.
Las cooperativas que monopolizan las plantaciones de cacao están exportando en bruto, desabasteciendo al mercado interno y encareciendo la mercadería. Ante esta situación, muchas de las empresas se han visto obligadas, por ejemplo, a importar cacao de Perú. De acuerdo con Catalá, hace un año que se viene arrastrando esta dificultad, debilitando el sector industrial que aporta fiscalmente y da empleos. Incluso algunas empresas tienen requerimientos de exportación, aunque les ha sido difícil cumplir los cupos solicitados.
Y es que pese al optimismo de quienes se mueven dentro este sector, al momento de hablar de exportaciones es imposible abstraerse del aeropuerto Juana Azurduy de Padilla, que no reúne las condiciones necesarias, no tiene vuelos regulares y tampoco una entidad estatal que pueda certificar las exportaciones para darles viabilidad legal. Es imposible también olvidarse del contrabando que llega por Villazón, una de las más desleales competencias que tienen las empresas nacionales.

La furia de las polleras



Domingo de fiesta en el Coliseo Cerrado Julio Borelli. Cientos de paceños hacen cola para admirar las artes guerreras de la lista de luchadores y luchadoras que se anuncian en cartelera. Los hombres llevan la delantera por la genialidad de sus apodos, pero las mujeres arrasan por su brutalidad en el ring. Y son las cholitas Juana la cariñosa y Elizabeth la ruda, quienes arrancan los primeros gritos y aplausos de emoción con su pelea salvaje. Al final, la ganadora se va cojeando pero feliz, mientras la perdedora cuenta los moretones y rasguños con los que tendrá que lidiar en la semana mientras atiende el puesto del mercado, la otra actividad con la que se gana la vida. El próximo domingo toca revancha. Y las dos contendientes afilan las uñas.