14 abril, 2008

Las dos mejillas del acullico

Texto: Mónica Oblitas / Rafael Sagárnaga

Debate. La polémica acerca del uso del acullico y de los mates de coca, tras la reciente recomendación de la ONU, se ha reavivado. En Bolivia, cientos de miles de personas utilizan la hoja de coca en alguna forma. En este reportaje, conozca la opinión de los expertos acerca de los beneficios y los perjuicios de esta costumbre milenaria.

Toribio Quispe recuerda, mientras acomoda la coca que venderá en el Mercado de la Coca, en la zona de Villa Fátima en La Paz, cómo conoció a la que es su esposa, que le dio siete hijos y ha estado a su lado en los últimos 60 años. El viejo cocalero, que vive desde siempre en los Yungas, cuenta que la vio en una de las cosechas, donde ella y las demás muchachas solteras de la comunidad con especial cuidado arrancaban una a una las hojas de los cocales. María le llamó la atención porque era la que más reía, la que más feliz estaba, "su risa se escuchaba clarita, como música", dice el hombre. No pasó mucho tiempo para que los padres de Toribio, con la mejor coca como regalo, fueran a la casa de María para pedir su mano. Esta pareja, como muchos matrimonios indígenas del occidente, ha visto crecer su relación junto a sus plantas de coca. Ahora sus nietos aprovechan el esplendor de los cocales, que luego de más de 30 años están en su mejor momento. Después las plantas envejecerán como Toribio y María, y serán reemplazadas por quien herede el terreno con nuevos cocales y así sucesivamente, como siempre ha ocurrido…
De acuerdo con la socióloga Sdenka Silva, que ha desarrollado estudios sobre la hoja de coca, su uso tradicional por parte de los indígenas (Colombia, Perú y Bolivia) y los usos en los rituales indígenas, la coca es el eje de la sociedad andina, que une a las familias y es el eje de la espiritualidad. "El centro de la estructura social del mundo indígena andino, es la reciprocidad", explica Silva.
Primero como una visión de vida, una cadena de dar y recibir. En los Andes la reciprocidad es un complejo sistema que abarca todos los ámbitos. Y aquí es donde la coca cumple una función primordial: es la mediadora de esa reciprocidad. No hay una celebración, ya sea familiar o comunal, donde no esté presente la hoja de coca. "Es sinónimo de felicidad, celebración, amistad y bondad", dice Silva. Una de las reglas de ‘etiqueta’ respecto al uso de la coca en las comunidades campesinas, es que se invita en época de siembra sabiendo que en la cosecha se recibirá el doble.

El valor de la hoja de coca
En Bolivia todavía funciona el trueque. La hoja de coca es casi como el dinero y el poder, que se intercambiada por cualquier otro producto. El trueque permite a la economía campesina un trato más equitativo.
"Lo espiritual y lo cotidiano en el mundo andino son como un tejido, no hay una institución como la Iglesia occidental, así que lo espiritual está unido a lo cotidiano. Se dice que los antepasados en un tiempo sagrado dictaron su uso tanto social como individual. La coca sabe del pasado, del presente, del futuro y de la muerte, y son muchos los ancianos que, sobre todo los martes y viernes, la mascan para leer en otras hojas después. El concepto de muerte, según los andinos, es el de un largo camino donde la coca es la guía. La coca da lucidez y protege de los malos espíritus", añade Silva.
Y es que no puede existir un chamán o yatiri andino que no tenga su formación con la hoja de coca. "Todos los chamanes andinos leen en coca. Algunos tienen elementos católicos, por la influencia de la conquista, pero la lectura de la coca viene del precolombino. En el museo de Tiwanaku se tienen taris especiales para la lectura". De esta forma la coca está estructuralmente enlazada a todas las dimensiones del mundo andino: económica, social y espiritual.
El ‘quinto’, el uso cotidiano de la hoja de coca, que como tal se conserva más en los quechuas, es parecido al uso del café después de las comidas, en el descanso a media jornada de trabajo y al terminar las labores. Existe toda una jerarquía en el ‘quinto’: primero se invita a los más sabios, luego a los más viejos, después a las mujeres y finalmente a los jóvenes. Se seleccionan cuatro hojas: verdes, enteras y sanas, y luego de saludar a la Pachamama, a un achachila (el espíritu de la montaña, que significa textualmente en aimara ‘abuelo querido’) o a un apu (‘pequeño cerro protector’), que conforman la gran familia indígena, y hacerle una oración, se invita el siguiente ‘quinto’ a la persona estimada y así sucesivamente.
El ‘quinto’ y el acullico no solamente unen a la comunidad, sino que reproducen toda una visión de vida andina. En el caso del ‘Tío de la Mina’, por ejemplo, un espíritu más ‘denso’, habitante del mundo inferior, aunque no un demonio como se considera en el mundo occidental, forma parte de esta gran familia que si se complace de la forma adecuada puede ser protector. No existe un minero andino que entre al socavón, sin llevar la ofrenda de coca para el ‘Tío’.
Se firman documentos y transacciones con la presencia de la hoja de coca, que hace sagrado el momento. "Es parecido al uso de la Biblia en los juramentos, tiene el poder de atraer a los espíritus de los antepasados. En la justicia comunitaria la coca es un símbolo de reconciliación, fraternidad y diría de identidad", acota Silva. Es en la entrada a la adolescencia cuando se comienza a conocer cómo masticar coca, pero generalmente se empieza cuando una pareja se casa y debe trabajar para mantener a la familia.

En la historia
El acullico consiste en acumular algunos gramos de hoja de coca en la boca, quitándole las partes duras para evitar que se dañen las encías. Se mantienen en remojo en la saliva las hojas desherbadas y después de algunos segundos se añade un alcalinizante, que puede ser bicarbonato de sodio o cenizas de alguna planta. Tradicionalmente se usan las cenizas de quinua o de plátano que tienen más alcalinidad. En el Amazonas la hoja se tuesta, se muele y a ese polvo se añaden las cenizas de la planta y se va ingiriendo esta harina.
El acullico es la forma más extendida de utilizar la coca, no solamente en Bolivia y Perú. Actualmente, se masca desde el norte de Colombia hasta el norte de Argentina. El acullico se remonta a la prehistoria andina, y se tiene evidencia de tribus nómadas después del posglacial que mascaban coca, además se han encontrado vestigios de uso de la coca en casi toda Latinoamérica. Las crónicas de Américo Vespucio ya mencionan a la hoja y su utilización, pero no existen restos arqueológicos que permitan establecer desde cuándo la mascan los pueblos amazónicos.
Y así, el debate parte aguas desde hace por lo menos cuatro siglos y medio. Basta recordar a los cronistas: Juan de Matienzo cita que los prohibicionistas aseguraban que "el demonio les hace entender que la coca les da fuerza y quita el hambre para engañarles y hacer que les ofrezca". Garcilaso de la Vega decía: "De cuanta fuerza y utilidad sea la coca se colige que los indios que la mascan se muestran más fuertes y dispuestos para el trabajo; y muchas veces, contentos con ella, trabajan todo el día sin comer. La coca protege de muchas enfermedades y nuestros médicos usan de ella…" (2).
En medio de aquella polémica, uno de los poderes centrales de ese tiempo zanjó el pleito. El Concilio Eclesiástico de Lima, en 1551, prohibió el uso de la coca como obstáculo a la difusión del cristianismo. "Es una planta enviada por el demonio para destruir a los nativos", concluyó. Luego, el Concilio de 1567 la definió como "el talismán del diablo". Pero la fuerza de las necesidades laborales hizo que los otros poderes no hicieran caso del todo a aquellas recomendaciones, especialmente en las minas de plata (2).
En 1830, se funda la Asociación de Propietarios Productores de Coca de los Yungas, una elite política y económica en La Paz.
La primera descripción científica de la hoja de coca se remonta a 1750. En 1855, Friedrich Gaedcke, un estudioso alemán, fue capaz de aislar la cocaína contenida en la hoja de coca. Cinco años más tarde, otro alemán, Albert Nieman, elaboró la cocaína purificada. En 1863, Angelo Mariani, un químico corso, presentó las patentes de varios elementos derivados, y en 1892, Asa Candler, también químico, compró los derechos y fundó la Compañía Coca Cola.

450 años de debate
"La hoja sagrada" contra el "talismán del diablo", cada frente defiende un calificativo extremo desde hace cinco siglos. Para unos, la coca, por su composición nutricional, "podría incluso ser la clave para la superación del hambre en el mundo. Basta recordar que la diferencia alimentaria entre un campesino africano y uno andino es la hoja". Aseguran que por lo menos la hoja sería la pócima para superar males como la osteoporosis, dado su alto contenido de calcio, fácil de asimilar (3). Pero para otros, la coca, al inhibir el hambre, induce a la desnutrición y, además, "no aporta nada significativo, en términos alimenticios, al organismo". Peor aún, advierten que se ha demostrado que algunos de sus metabolitos son dañinos para el hígado (6).
El pleito transita de boca en boca y hasta dentro de éstas. Por ejemplo, desde el frente defensor se ha planteado, y hasta ensayado, la producción de dentífricos de coca, atribuyéndole cualidades protectoras de la dentina. En el otro bando informan que "el 66% de un grupo de acullicadores analizados tiene caries y el 88% carece de dos piezas dentales o más" (6).
Quienes abogan por la coca la califican como un "energizante natural que incrementa la capacidad mental, especialmente en exceso de trabajo (3 y 2) y es un tónico cardiaco por excelencia". "Tiene la cualidad de estimular la producción de endorfinas, las hormonas que generan resistencia al cansancio y el estrés".
Los que la penalizan aseguran que "la coca actúa indirectamente en la mente como un agente retardante, que no permite que ella reaccione adecuadamente ante la acción permanente de los agentes externos" (5).
Unos y otros llegan a conclusiones. El reconocido sociólogo boliviano Roberto Laserna, ha remarcado: "Puede afirmarse que no se ha demostrado que el consumo de coca sea perjudicial para la salud. Al contrario, existen abundantes indicios que muestran que el consumo en forma natural (mates e infusiones o acullico, o extracción de jugos por succión o salivación) no causan perjuicios a la salud. La experiencia práctica de consumidores y las evidencias de laboratorio sugieren que su consumo puede ser más bien beneficioso al proporcionar vitaminas, minerales y algunos alcaloides que facilitan la digestión sobre todo en determinadas condiciones ambientales (altura) y de salud (diabetes)" (1).
Menos preciso y más adjetival, el argentino Carlos Caglioti señala que "por el estado de varios test relativos al cociente intelectual y por observación de las manifestaciones visibles que muestra el masticador consuetudinario de coca, se infiere el estado de subdesarrollo mental en el que se encuentra y la consiguiente anomalía de su comportamiento social. El masticador vive en condiciones higiénicas deprimentes, tiene aspecto físico repelente, sus labios secos y verdosos…". Luego Caglioti acusa al acullicador de "indolente, torpe, lento, perezoso e inaccesible". Es más, asegura que "muchos de ellos presentan estigmas degenerativos como la sordomudez, malformaciones craneanas, deformaciones de la columna vertebral, raquitismo y oligofrenias" (6).

La polémica ahora
Hoy el debate igualmente enfrenta a poderes y organizaciones. EEUU plantea una lucha frontal contra la hoja por ser materia prima de la droga ilegal más vendida del planeta. Mientras en Europa la prohibición vigente tiene cuestionadores. Desde hace unos tres años, una comisión del europarlamento se apoya en el llamado "Informe Catania" para plantear su despenalización. "La coca es a la cocaína lo que la uva es al vino", ha reafirmado su propulsor, el diputado italiano Giusto Catania.
Los grandes organismos mundiales también colisionaron. La Convención Antidrogas de Naciones Unidas de 1961 penalizó la hoja. Se basó en el Informe encargado a la comisión sobre la hoja en 1949. En ese documento se asegura, entre otras cosas, que la coca causa sueño y evita que quienes la mastiquen se concentren en el trabajo. El estudio fue realizado durante 18 días por el presidente de la Asociación Farmacológica de EEUU, Howard B. Fonda, y se basó en consultas a capataces, ingenieros y a médicos de las minas. Con investigaciones pagadas a laboratorios también de EEUU respondió, por ejemplo, la Asociación de Productores de Coca de los Yungas, para entonces un poderoso gremio de hacendados (3).
Pero la Organización Mundial de la Salud (OMS) realizó un nuevo informe en 1995, menos crítico. EEUU lo rechazó y no pudo ser asumido por la ONU. Así, el realizado en 1949 y aprobado en 1961 sigue vigente. En la Convención de 1989, Perú y Bolivia lograron salvaguardas para el acullico y los mates. Poco antes, una ley federal argentina legalizó dichos usos y los incluyó en las excepciones de su ley penal (3).
Sin embargo, hace cuatro semanas, la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE), dependiente de la ONU, planteó a la Cumbre Mundial la penalización de mates y acullico. Y el debate entre "hoja sagrada de los incas" frente al "talismán del diablo" ha vuelto. Y, sin duda, se define en este instante, casi en silencio, entre el paladar y la lengua de intelectuales, conductores de buses y labriegos sumidos en sus necesidades laborales.
Con datos de (1)- 20 juicios y prejuicios sobre coca-cocaína (Roberto Laserna); (2)- Coca inmortal (Eusebio Gironda); (3)- Las fronteras de la coca (S. Rivera); (4)- La Herencia de la Coca (Humberto Fajardo); (5) e - informes del Centro Latinoamericano de Investigación Científica (CELIN) (6).

El lado oscuro del acullico
El doctor Franklin Alcaraz, director ejecutivo del Centro Latinoamericano de Investigación Científica (Celin BOLIVIA), afirma que no existe un uso de la hoja de coca que no sea dañino para el organismo, "dos de sus principales alcaloides, la benzoilecgonina y el metilester de la ecgonina, han demostrado ser hepatotóxicos (que hacen daño al hígado) en pruebas realizadas en animales. Otro tema es el efecto anorexígeno de la hoja de coca; es decir, el suprimir el hambre, que en Bolivia se toma como una cualidad de esta planta, es dañino porque impide una nutrición adecuada", explica.
De acuerdo con sus informes, "el consumo de la hoja de coca no muestra beneficios que no puedan ser reemplazados por otras sustancias y alimentos", además de que la tierra donde la coca se cultiva sufre, dejándola "prácticamente inservible para otros cultivos". Según Alcaraz, ni siquiera la harina de la hoja de coca tiene beneficios, ya que "la hoja molida de coca, tiene cocaína". El científico apoya sus aseveraciones en estudios realizados en Perú y Bolivia, que han encontrado cocaína (benzoilecgonina) en la orina de acullicadores en cantidades similares a las encontradas en la orina de drogodependientes de cocaína, "lo mismo podemos decir de aquellos bebedores de mate de coca".

Los beneficios
Jorge Hurtado, médico psiquiatra, que trabaja en el Hospital Psiquiátrico de la Caja Nacional de Salud, es director del Museo de la Coca (La Paz) y de la Red Boliviana de Reducción de Daños Asociados a las Drogas, explica que no se conoce médicamente ningún perjuicio en cuanto al acullico o a la ingesta de mates de coca. "Al contrario, se ha notado que el acullico favorece en muchos aspectos, especialmente a grandes alturas, porque es un oxigenador del cuerpo, tiene alto contenido de vitamina A y de otros componentes que la convierten en una antioxidante ideal, no solamente estimula la frecuencia respiratoria, sino que profundiza el acto respiratorio y dilata los bronquios. Previene los problemas como pueden ser los trastornos mentales debidos a la mala circulación o al colesterol elevado".
De acuerdo con Hurtado, se ha visto que en las mujeres mejora la calcificación porque contiene una proporción exacta entre calcio y fósforo que permite su asimilación y previene la osteoporosis. “Es un energizante más saludable que el café. En este hospital, donde trabajo hace 30 años, jamás he atendido un problema relacionado con el masticado de coca o la ingesta de mates, ni desde el punto de vista psiquiátrico ni desde el de la medicina general”, informa.

2 comentarios:

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