14 abril, 2008

EN BUSCA DE KATIE

Texto: Mónica Oblitas Z., y Rafael Sagárnaga L.

La muerte y posterior suplantación de una jaguar por parte de la comunidad Inti Wara Yassi (CIWY), da comienzo a una historia que entreteje situaciones dignas de una películA. Desde malversación de fondos hasta tráfico de animales. Todo escudado tras el rótulo del voluntariado y la religión
“¿Dónde está Katie?", se preguntaba seguramente algún corazón felino en las selvas benianas a principios de 2006. Rapto definitivo. La cachorra no iba a volver. Peor aún, en esos instantes sufría mucho más de lo que su familia de jaguares podía imaginar. Según recuerdan activistas de Animales SOS y autoridades ediles, el ciudadano Miguel Wang la tenía sometida a un tortuoso cautiverio en el residencial barrio de Irpavi de la ciudad de La Paz. Fue ubicada el 11 de julio de 2006. Katie estaba recluida en una jaula de un metro de largo por dos de profundidad. El asiático le había arrancado las uñas y los colmillos.
Obviamente, a Wang poco le importaba que Katie sea un ejemplar del grupo clasificado en la lista 1 de la Convención Internacional Sobre el Tráfico de Especies Amenazadas (Cites) e incluida en la categoría de Vulnerable (VU) de la Unión Internacional de Conservación de la Naturaleza (UICN). Además, se hallaba protegida por los decretos de Veda General Indefinida No. 22641 y 25458. Es decir Katie, científicamente llamada Pantera Oca, representaba a una las especies en peligro de extinción. Tampoco les interesaba mucho esa consideración a algunos funcionarios de la Dirección General de Biodiversidad (DGB). Los testigos aseguran que los responsables de la DGB no respondieron al pedido de que decomisen a Katie durante nueve días. Fue objeto de una escala adicional. El 20 de julio pasó del aislamiento a unos días de fama. Camarógrafos, periodistas, activistas, inspectores de la DGB y funcionarios de la perrera municipal participaron de su incautación. Para lograr la entrega hubo de recurrirse incluso a gestiones ante el senador masista Omar Fernández.
En el segundo poder del Estado se formalizó, desde entonces, un implícito padrinazgo para la ‘gran gata’. Luego llegó la celebración entre los activistas. Un acuerdo final firmado entre el entonces viceministro de Biodiversidad, Juan Carlos Iporre y Juan Carlos Antezana, derivó en que la Comunidad Inti Wara Yassi (CIWY) asumiera los cuidados del felino.
La CIWY se comprometió, conforme a norma, a identificarla y mantener permanentemente informadas a las autoridades sobre el estado del jaguar. Se tiene específicamente señalado en este documento de que, en caso de que el animal muriera, la DGB debía ser notificada inmediatamente.
Mientras se decidía su futuro, ella pasaba sus horas en la perrera municipal. “¿Dónde está Katie?”, preguntaban en agosto visitantes curiosos e intrigados voluntarios del tropical parque Machía. Era la novedad. Pero Katie no quería que nadie se le acerque. Ex voluntarios de CIWY recuerdan que era proverbialmente arisca y agresiva.
Hubo una excepción. Paulatinamente la jaguar aceptó la amistad del responsable de los felinos en Machía, el joven Ever Mérida. Éste le construyó su primera jaula en una zona apartada de las de más tráfico en el parque. Con el tiempo, Katie recuperó la voluntad, pero sólo con Ever. Mérida forma parte del grupo de huérfanos que CIWY recluta para trabajar en sus instalaciones.
Pero Machía se constituía sólo en otra escala en el viaje de Katie, la penúltima. Inti Wara Yassi ha optado por concentrar a los jaguares en otro parque: Ambue Ari, ubicado a más de 500 kilómetros de Santa Cruz.
Con ese fin, Ever debía realizar los preparativos del futuro traslado, en especial el de la construcción de una jaula adecuada para el viaje hacia el oriente. También tenía la misión de conseguir un sedante oral para que el traslado no la estresara. Por esa razón, el cuidador viajó a la capital cruceña... Y sería el principio de su último periplo, donde surgirían dos versiones de la historia de Katie.

Muere Katie
Hoy recluido en la cárcel de San Sebastián, Mérida recuerda que mientras él viajó por el sedante, el traslado del felino se había precipitado. "Les pedí que me dejaran tranquilizarla y les dije que yo me haría cargo; pero Juan Carlos (Antezana), Nena (Tania Baltazar) y el veterinario (Luis Morales) no me hacían caso. Estaban como desesperados por trasladarla".
Ever asegura que, en el afán de acelerar el viaje, Morales le inyectó a la jaguar tres sucesivas cargas de anestésicos, además de haberle dado un tranquilizante oral. Señala que, contra las normas y recomendaciones, el veterinario no respetó los tiempos entre dosis y dosis. Peor aún, al llevársela en una frazada hacia el vehículo que la trasladaría, los voluntarios no pudieron evitar que un río mojara el cuerpo de Katie. Dicha condición es señalada como muy peligrosa para un mamífero sedado. "Mientras llegábamos a la camioneta, yo ya no podía escuchar sus latidos y le reclamé a Juan Carlos. Me puse mal, pero ellos empezaron a tomar decisiones extrañas".
Pese a los insistentes reclamos de Ever para que se atendiera a Katie, al llegar a Ambue Ari, ya estaba muerta. Al menos eso asegura Ever. "Después se estaban sacando fotos con el cadáver al que le habían puesto una mascarilla. Como disimulando que le había dado un colapso y fingiendo que intentaron revivirla", acota el joven.
Mérida, desde su celda, dice que mantiene un secreto. "¿Dónde está la Katie?, me preguntan. Sólo yo sé dónde la he enterrado". Según Ever, la jaguar murió el 6 de abril de 2007.
Explica que, paulatinamente, los pedidos de Antezana y Baltazar para que negara el suceso, tensaron una cálida relación de años entre Ever y los directivos de CIWY. Unas semanas más tarde, Mérida fue retirado después de años de trabajo del parque Machía. Una noche de septiembre le pidieron que retorne, y en las oficinas, dice él, se desató un violento incidente. Ever, bañado en sangre, fue entregado a las autoridades. Acusado de robo, permanece desde entonces detenido en el principal penal de Cochabamba.
Sin embargo, las preguntas por Katie se multiplicaron. El 13 de abril, Jodi, una de las ex voluntarias extranjeras, remitió un e-mail a varios voluntarios de CIWY. "Acabo de escuchar que Katie murió la semana pasada, mientras era enviada a Ambue Ari… ¿Alguien sabe cómo y por qué murió?". Nunca recibió respuesta.
La versión de Antezana y Baltazar (ver entrevista) se muestra muy distinta a la de Ever tanto en informes a la DGB como en expresiones públicas, incluidas fotografías y videos. Baltazar asegura que “Katie está viva en Ambue Ari”. También acusó a Mérida de ser parte de una peligrosa banda de delincuentes y de haber llegado al parque con un mal historial en Aldeas SOS. Paradójicamente, al menos tres ex voluntarios de CIWY afirman que el ex responsable de los felinos era apodado en Machía como ‘el hijo de doña Nena’ y que gozaba de la confianza por parte de los directivos.
Así, la historia de Katie se entrampaba entre la palabra del joven recluso de San Sebastián y la de los principales directivos de CIWY. Sin embargo, la historia de otra jaguar desarraigada de las selvas benianas parece definir la pulseta.

Llega Mica
Una vecina de San Borja, Melvi Roca Bravo, declara que, a fines de abril de 2007, pagó en esa localidad, $us 200 por un jaguar hembra. "Es así que por encargo del señor Antezana compré el animal para rescatarlo, porque estaba amarrado en una esquina donde transitaban muchas personas. Era muy mansa y se dejaba tocar con todos. Sus dueños la llamaban Mica", certifica Roca.
A su relato se enlaza el de un conductor de taxi, Germán Argani. "Fui contratado por el señor Antezana para trasladar una jaguar desde la población de Yolosa (Coroico) hasta el parque Machía. Salí el 10 de mayo, a las 19.00, junto con el señor Luis Adolfo Morales, veterinario de Inti Wara Yassi", explica el transportista.
Mientras una ex simpatizante de CIWY, Virginia Ossio, recuerda que formalizó la información de la jaguar Mica a Antezana. "Cuando le avisé que había un jaguar en San Borja y que si estaba interesado en comprarlo, él me dijo que no compraba animales, pero cuando se enteró de que era hembra lo escuché agradecer a Dios y en ese momento me dijo que hiciera los contactos para comprarla", cuenta Ossio. Añade, además, la historia de un curioso ‘rebautizo’: "Un día llega a mi propiedad en Yungas un turista que había pasado por Ambue Ari y me contó que a Mica le habían cambiado el nombre por el de Katie".
En el transcurso de la realización de este reportaje, menudearon las consultas sobre la identidad de la jaguar hoy identificada como Katie en Ambue Ari, especialmente a la DGB, pero también a otras instancias, incluidos asesores del Senado.
"¿Dónde se encuentra Katie?", preguntaron varios funcionarios el 21 de febrero de 2008 en Ambue Ari. Con una presteza saludable, luego de haber permanecido indolente por largo tiempo, la DGB realizó una inspección sorpresa en el parque de felinos. Una jaguar dócil y juguetona fue presentada poco después.
El grupo procedió, con muestras fotográficas de la arisca Katie rescatada en Irpavi, a comparar los patrones de manchas de la jaguar del parque cruceño. Un trabajo similar al de la contrastación de huellas dactilares en los humanos. En respuesta a una detallada denuncia lanzada por Animales SOS, la dependencia estatal señala en su informe del 14 de marzo: "El jaguar de los fotogramas obtenidos de las filmaciones de televisión, no es similar al jaguar de las muestras fotográficas obtenidas por esta instancia de inspección".
La constatación da pie a un expreso caso de tráfico de animales. Ante esa figura, la DGB explica en su informe que las medidas legales a seguir "serán determinadas posteriormente por la asesoría legal de esta dirección".
Caso cerrado. Mientras el ex voluntario vive recluido, amenazado y sin sentencia. Y en las selvas las preguntas por jaguares como Katie, Mica y la conducta de los hombres se hacen eternas.

Una singular comunidad
"No dependemos de ninguna transnacional, sólo Dios nos bendice", es el lema actual que esgrime Inti Wara Yassi, que el 2 de diciembre de 1994, de acuerdo a la Resolución Suprema No. 214891, logra personalidad jurídica según los objetivos planteados en su solicitud. "Una entidad constituida sin fines de lucro, políticos ni religiosos para organizar brigadas juveniles de defensa del medio ambiente y la vida en zonas rurales, mineras, urbanas y urbano-marginales del país, para promover un movimiento ecologista, formar a los brigadistas con conocimientos teórico-prácticos, realizar actividades para concientizar a la población y evitar más depredación". Pese a que esta resolución no contempla la protección, tenencia, refugio o cuidado de animales silvestres, Juan Carlos Antezana y Tania Baltazar, presidente y vicepresidenta de CIWY, respectivamente, llegan a Villa Tunari en 1996 para iniciar el proyecto que hoy se conoce como Machía, en el que albergan a cientos de animales. A la fecha se han extendido al Ambue Ari (Santa Cruz), Afrolaylin (Yungas), Willka Paysimpi (lago Titicaca) y Machackantati (Coroico).

El mando
Los testimonios recabados de varias personas coinciden en señalar que Juan Carlos Antezana (apodado Wawas) tiene una personalidad muy peculiar. Protagonista de varias polémicas con grupos proteccionistas y ecologistas, (lo que constituye un capítulo aparte en la Ley de Protección de Animales) se encadenó en la plaza Humboldt en La Paz, resistiendo al traslado de la sede de Inti Wara Yassi de un predio municipal. Es reconocido por su fanatismo religioso. Se cuenta que Antezana asegura tener una comunicación con Dios constante y fluida. La realiza a través de una moneda que tira al aire, con la que luego interpreta órdenes divinas. Bajo este método decide situaciones cruciales para la comunidad, los voluntarios y los animales que viven en los parques.
Pero no sólo la moneda es el canal. Marcelo Levy y el voluntario australiano John Deer estaban presentes la noche en que Juan Carlos, enterado de que un osezno que había sido entregado a Animales SOS, estaba en Senda Verde, dijo que después de tres días de ayuno había logrado comunicarse con Dios. La divinidad le habría dicho que tenía que secuestrar al animal, trasladarlo a La Paz y hacer la denuncia ante la prensa de que había sido CIWY quien lo decomisó. Levy, como propietario de Senda Verde, debía fingir sorpresa y decir que el oso escapó o fue robado. "Por supuesto que le dije que no y que si se había comunicado con Dios, había malinterpretado el mensaje", afirma Marcelo Levy.

La respuesta
Durante un mes se buscó comunicarse con Antezana para escuchar su descargo ante las denuncias recibidas. Después de varios intentos, él se comprometió a acudir a la cita, pero nunca apareció. Las siguientes veces que se lo llamó respondió otra persona comprometiendo una pronta respuesta. Por último, dejó de contestar el celular. En su lugar vino Tania Baltazar (‘Nena’).
De principio, ella relató que llegaba de Cochabamba junto a Antezana, pero que en el camino les habían robado un maletín negro que contenía todos los documentos de descargo. "A mí personalmente me da mucha pena todo esto, pero no tenemos el tiempo ni el dinero para hacer lo que hacen ellos, han gastado mucho en desprestigiarnos", dice.
Baltazar se comprometió a enviarnos las fotocopias, pero sólo llegó la carta de Quest Overseas, cuyo director de proyectos en Sudamérica, Jonathan Cassidy, forma parte de la directiva nacional de CIWY, como secretario de relaciones exteriores. "Esperamos seguir trabajando de forma indefinida (con CIWY), no sólo por el trabajo valeroso que se hace allí con los animales y con los niños, sino, de igual manera, es por la total confianza e inspiración que sentimos por Juan Carlos, Nena y los demás voluntarios bolivianos", dice Cassidy. También se envió la carta del voluntario Chris Preager, que escribe: "Juan Carlos y Nena son una fuente de inspiración increíble para mí, nunca he encontrado gente tan dedicada, tan visionaria y tan abnegada", y otra de la Asociación Amistad que confirma que en ambos parques trabajan jóvenes de entre 14 y 18 años.

¿Voluntarios a la fuerza?
CIWY ha trabajado con un hogar en Oruro y hace lo propio con albergues de La Paz, Santa Cruz y Cochabamba. Es justamente la Aldea SOS de esta ciudad, de donde proviene Ever Mérida. Juan Carlos Antezana trabajó por varios años en esta institución y tiene una relación cercana con ella, tanto que con una carta escrita a mano, se cedió a Mérida a CIWY como voluntario. La nota, firmada por el entonces director de Aldeas SOS José Pereyra, hace entrega del joven (en ese entonces de 15 años) a Baltazar, bajo términos que indican que "en caso de que Ever decidiera abandonar esta comunidad sin antes entrar en un acuerdo con la aldea y la comunidad, este convenio quedará disuelto asumiendo él mismo la responsabilidad de sus actos a cuenta y riesgo propio” (foto de la página derecha).
El certificado de la Asociación Amistad, con sede en Cochabamba, también confirma que esta institución trabaja con CIWY. “Dicha comunidad nos colabora con jóvenes que quieren tener experiencia de voluntariado en el cuidado de animales", afirma Paula Vargas, directora ejecutiva de esa asociación. Entonces, supuestamente, el voluntariado de estos jóvenes huérfanos no estaría supervisado. Asimismo, existen denuncias de que los jóvenes son obligados a asistir a los servicios religiosos y que se los presiona con dejarlos sin cenar. Ever Mérida ha recordado que frecuentemente se imponían ayunos, con supuesto sentido religioso, que dejaban a los jóvenes exhaustos, mientras trasladaban pumas y monos por las selvas.
Liberación o condena
Ana Serrano, ex secretaria nacional de CIWY, y Claudia Figueroa, ex coordinadora regional CIWY-La Paz, explican el régimen de austeridad absoluta a la que está sometida la comunidad. Ambas aseguran que nunca recibieron un centavo para el traslado, alimento o decomiso de animales en los años de trabajo con la comunidad. "No recibí apoyo económico para las campañas, pese a que tuve que viajar en reiteradas oportunidades, realizar gran cantidad de fotocopias, hacer llamadas telefónicas, uso de Internet", cuenta Ana Serrano.
A Claudia Figueroa se le entregó en una sola ocasión Bs 300 para un decomiso en la feria 16 de Julio de El Alto. “En tres años no recibí apoyo económico para ninguna de las actividades cotidianas que realizaba para CIWY: transporte, llamadas ni alimento para los animales que mantenía en mi casa", recuerda Figueroa.
Ambas mujeres, además de haber comprobado la cercanía que existía entre Mérida, Antezana y Baltazar, y de confirmar que en Villa Tunari Ever era conocido como 'el hijo de doña Nena", testimonian la liberación sin control de muchos animales que se realizaban en los parques. Aseguran que el rumor de que la jaguar Katie había muerto era un secreto a voces que compartían varios voluntarios nacionales y extranjeros. "Soy testigo y tengo fotos de las liberaciones de animales que realizan en el Machía y en el Ambué Ari delante de los extranjeros, yo entregué a CIWY 300 animales silvestres de diferentes especies, de la gran mayoría tengo recibos. Cuando iba a Machía y preguntaba por alguno de éstos, la respuesta siempre era esquiva o me decían que los habían liberado y que seguro los iba a poder ver un poco más tarde", explica Claudia Figueroa.
Ana Serrano también denuncia que pudo evidenciar la liberación irregular de algunos animales, tal el caso de tres coatíes. "Me molestó mucho la liberación: Rosita, una coatí ciega; el ‘Pata’, un coatí al que le faltaba una pata, y el coatí llamado Nazú, que no se llevaba bien con los demás coatíes, sino tenía más confianza y era más 'amigo' de los monos capuchinos".
De acuerdo con el análisis del plan de manejo presentado a la DGB (Dirección General de Biodiversidad) por CIWY el 2006, el 80% de los animales en Machía estaría libre. El documento al que se tuvo acceso señala que los animales se hallan en estado "semilibre total", cuya definición de acuerdo con CIWY es: "No está sujeto a nada, sólo depende de la alimentación y medicina”. Para saber cuáles son los impactos que puede tener la liberación de un animal sin el debido monitoreo, se conversó con la bióloga Julieta Valverde, de Reboctas (Red Boliviana Contra el Tráfico de Animales Silvestres), que explicó que en Bolivia no existe ninguna ley o regulación para controlar que la reinserción de los animales sea la correcta.
De acuerdo con Valverde, para que una liberación se haga de forma efectiva, se requiere de un alto nivel de recursos académicos, humanos e instrumentales para monitorear, por lo menos durante un año, a la especie que se ha reintroducido y a su ecosistema. La liberación sin este control puede degenerar en problemas genéticos de la especie y causar enfermedades a las especies locales. Valverde asevera que no conoce un solo centro en el país que esté facultado para realizar correctamente este trabajo.

Las cuentas
Tania Baltazar ha declarado que sólo maneja dos cuentas (ambas a su nombre). Una donde se deposita lo recabado por concepto de entradas al parque Machía, de lo cual 51% va a la Alcaldía y 43% a CIWY. La otra es para gastos de mantenimiento y donde se incluyen también las donaciones de los voluntarios (que cancelan $us 100 por un paquete de dos semanas) y de algunos filántropos. En la página web de CIWY existen dos opciones más para que los cibernautas puedan donar dinero, una desde toda Europa y la otra desde el Reino Unido.
Se tuvo acceso a dos cuentas a nombre de Tania Baltazar Lugones, abiertas en FFP Prodem, de la agencia de Villa Tunari. La primera (413-2-1-02342-6), en bolivianos, tiene un saldo del 31/12/06 al 24/07/07 de Bs 115.469,55. La otra, en dólares (413-2-2-00236-8), tiene un saldo del 31/12/06 al 19/06/07 de $us 10.851,93. Baltazar tenía otra cuenta en el Banco Bisa, que actualmente está cerrada y, según la denuncia de Animales SOS, también Antezana tiene cuentas personales. Baltazar se mantiene firme en su postura y afirma que no reciben ninguna ayuda externa, y que ni ella ni Juan Carlos Antezana obtienen pago por su trabajo en CIWY. Mantienen su inocencia.

“Katie está viva”
Tania Baltazar | Vicepresidente de CIWY
- Queremos saber la historia de la jaguar Katie, ¿está viva?
- Está viva, incluso ustedes pueden ir a verla al parque Ambue Ari. Pero esta historia no es simple. Todo empieza cuando nosotros, el 30 de agosto, capturamos a un ladrón en el parque Machía, que es Ever Mérida, que antes había trabajado con nosotros. Ya sospechábamos que podía ser él el de los robos, porque ese año hubo muchos, pero gracias a Dios logramos capturarlo, lo denunciamos en la policía y lo enviaron al penal de San Sebastián. Allí se encontró con un norteamericano de nombre Michael Marroqui, denunciado por violación. Presumimos que lo que nos han robado esta mañana (su maletín) no es un simple robo, porque hemos tenido amenazas. A Juan Carlos lo han correteado dos personas en Cochabamba, nos han escrito e-mails amenazándonos y vino una señora para decirme que Ever y el señor Marroqui están planeando hacernos cosas malas. He denunciado este robo ante el fiscal.
- ¿Cuándo empieza el problema entre Inti Wara Yassi y Animales SOS?
-El problema empieza con el oso Balú, que nosotros tenemos en Villa Tunari. Hicimos una campaña de recolección de fondos para comenzar un proyecto en Coroico, en la comunidad de Santo Domingo, donde Vicky Ossio y Marcelo Levy (de Senda Verde) se presentaron diciendo que querían ayudarnos. Cuando fue a Coroico uno de nuestros veterinarios, Luis Morales, tuvo un accidente de auto y eso nos bloqueó para seguir solos con el proyecto. Ahí fue que Levy nos dijo que nos ayudaría y nos iba a dar todo el apoyo. Seguimos con el proyecto. Paralelamente estaba lo de la Ley de Protección de Animales, que manejaba sólo Animales SOS. Comunicamos a otras organizaciones y con su participación logramos que se apruebe en grande la ley, aunque se pidió que se discuta en detalle. Le quitamos protagonismo a Animales SOS, y ahí empezaron las amenazas verbales de Susana Carpio.
- ¿Ever Mérida, el supuesto ladrón, tenía antecedentes?
-Tenía antecedentes en Aldeas SOS.
- ¿Es cierto que Ever era conocido como “el hijo de doña Nena”?
- (Se ríe) No, es mentira. Nos lo mandaron por un convenio que tenemos con los hogares. Él vino, estuvo un tiempo, se fue y luego volvió, no lo recibimos al principio, pero como es engatusador lo aceptamos por un tiempo.
- ¿Ustedes reciben algún sueldo?
- No, sólo la casa y la comida, y si estamos enfermos la organización nos apoya. Todos los jóvenes que estamos allá es por principios y por convicción. Los veterinarios y otro personal sí perciben un sueldo.
- ¿La institución tiene personería jurídica y una cuenta propia?
- Tenemos personería jurídica y manejamos la cuenta de CIWY, yo la tengo en Prodem. Tenemos dos cuentas a mi nombre, la de la Alcaldía y la de CIWY. De las entradas al parque, el 51% se deposita a la Alcaldía y el 49% se queda para los gastos del parque. Deposito el dinero en la cajera de la Alcaldía.
- ¿Por qué tiene a su nombre estas cuentas?
- Porque yo manejo el dinero del parque.
- ¿Por qué no está a nombre de CIWY?
- Porque nos pedían montón de documentación y por eso la abrí a mi nombre.
- ¿A quién le rinden cuentas?
- Tenemos un directorio, y rendimos cuentas del Ambue Ari a la organización Quest Overseas, que nos ha apoyado. Cada año ellos vienen a verificar en qué hemos gastado.
- ¿Cuántos animales tienen?
- Tenemos muchos, alrededor de mil animales. Felinos no llegan muchos, aves depende, hay semanas que llegan y otras no.
- ¿Cuál es el procedimiento que tienen cuando llega un animal nuevo?
- Primero lo tenemos en la clínica donde los veterinarios les hacen una evaluación y análisis, luego los vacunan, los desparasitan y los pasan al área de cuarentena, que puede ser un mes o tres, depende. Una vez que pasan eso, los vamos distribuyendo de acuerdo al área que pertenecen. Todos los animales están semilibres, en libertad controlada. Algunos animales, como osos perezosos, los liberamos inmediatamente. Actualmente, trabajamos con la bióloga Lucía Spanga, que está en Brasil y biólogos y zoólogos que han estado trabajando voluntariamente.
- ¿Los voluntarios pagan algo?
- Aportan económicamente, y es con esto que se mantiene el parque.
- ¿Cuánto pagan?
- El paquete es de $us 100 por dos semanas; nosotros les damos la vivienda. Las casas que tenemos son alquiladas. De ese paquete pagamos las casas, la luz, el agua y a la persona que se encarga de la limpieza; lo que sobra es para los animales. A veces no hay y tenemos que pedir auxilio.
- ¿Reciben aportes de alguna ONG?
- No, de ninguna, sólo nos mantenemos con los aportes de los voluntarios. Hay una regional en Inglaterra que administra y ve todo esto, es CIWY Inglaterra.
- ¿Cuánto han crecido en infraestructura?
- El año 1996 hemos llegado Chapare con cuatro monos; ahora tenemos dos parques, estamos empezando el de Copacabana y ojalá funcione el de Coroico.
- ¿Tiene CIWY autorización para trabajar con animales silvestres?
- De acuerdo con artículo 92 sí, incluso tenemos algunos animales que nos han entregado las prefecturas, pero no decomisamos animales, lo que hacemos es denunciar y luego nos los entregan.
- ¿A nombre de quién está la propiedad de los terrenos de los parques?
- De CIWY. El Machía no es nuestro, es un convenio con el municipio. Tenemos el parque Ambue Ari. En el Machía la casa de los voluntarios está a nombre de CIWY, aunque en realidad está a nombre de una persona, representante a nivel internacional.
- ¿Cuánto gastan mensualmente en el mantenimiento de los parques?
- En alimentación y medicinas, más o menos como $us 10.000, que yo tengo justificados.
- ¿De dónde vienen esos $us 10.000?
- De los paquetes de donaciones y de CIWY Inglaterra, que nos puede apoyar.
- ¿Es muy apretado este presupuesto?
- A veces hay muchos voluntarios y lo que hago es ahorrar. Por ejemplo, desde mediados de diciembre hasta fines de enero no tuvimos voluntarios, contamos con 16 voluntarios y estábamos en emergencia. Incluso nos dividíamos los trabajos.
- ¿Cómo, si están tan limitados, se han ido expandiendo?
- Por la necesidad.
- Hablando del presupuesto, sólo del Machía y del Ambue Ari suman alrededor de $us 20.000, ¿cuántos voluntarios necesitan para cubrir ese monto?
- A veces tenemos 25 ó 30 voluntarios... pero yo los invito a que vayan al Machía, ahí hacemos milagros, estamos haciendo una construcción para una jaula de monos y estamos viendo cómo recolectar los fondos para ello. Hay gente pagada por Michael Marroqui en Villa Tunari para seguir nuestros pasos.
- ¿Cuándo podemos hablar con el señor Antezana?
-Él está haciendo todo con el abogado, pero es que lanzan calumnias muy feas. A mí personalmente me da mucha pena todo esto, pero no tenemos ni el tiempo ni el dinero para hacer lo que hacen ellos, han gastado mucho en desprestigiarnos.

“Hicieron todo un teatro con el jaguar”
Ever Mérida | ex voluntario
Una serie de afectuosos intercambios de e-mails lleva Ever Mérida como recuerdo de su relación con Juan Carlos Antezana y Tania Baltazar. En su celda de San Sebastián vive el día a día ayudando en la cocina o en tareas de limpieza. Procura ganar lo necesario para pagar "su seguridad interna" y el alquiler de la pieza. Sus compañeros de encierro recuerdan que llegó severamente golpeado y que la única vestimenta que llevaba estaba ensangrentada. Él asegura que todas sus pertenencias, una mochila y seis mudas de ropa, se quedaron en Machía.
- ¿Cuán cerca trabajó de Katie?
- Yo la cuidé desde su llegada de La Paz, durante casi seis meses. Estaba muy maltratada. Sus antiguos dueños la habían golpeado mucho. Su vida estaba arruinada, sin garras ni caninos ni molares. Además, después de examinarla los veterinarios en Cochabamba determinaron que podía tener secuelas de un problema en los pulmones. Al comienzo, muchas veces no quería comer, otras tosía o sangraba. Pasó así los días de frío y de mayor humedad. Yo le pedía constantemente a Nena que la tratemos. Pero nunca me mandó a los veterinarios. Prefería que éstos trabajen con 'sus monos' a los que da todos los privilegios. Con el tiempo la hice recuperar y empezó a crecer, luego su jaula era estrecha.
- ¿Cómo murió?
- El día del traslado me mandaron al veterinario Luis Morales. Yo había traído un tranquilizante oral y se lo dimos. Él, al ver que se movía un poco, no quiso esperar y decidió inyectarle más anestésico. Como se movía un poco aún, le puso un segundo pinchazo.
La sacamos y al pasar por el río la mojamos, cosa que no debimos hacer. Al llegar al camión pedí que la revisaran. No quisieron. En el camino, la jaguar pareció reaccionar y Morales le pinchó una vez más. Al llegar a la oficina del parque (Ambue Ari), Katie ya estaba muerta. Yo me puse a llorar y a discutir con Nena. Ellos le ponían adrenalina en el corazón, pero era tarde.
- ¿Ellos aceptaron la muerte?
- Sí. Hicieron luego cosas extrañas. Nena se fue a conseguir del hospital un tanque de oxígeno. Pusieron a Katie con mascarilla y como si estuviera viva, incluso la hicieron sentar y se sacaron fotos con ella. Hicieron todo un teatro.
Por la noche decidieron practicarle la necropsia. No debían hacerlo porque, como la jaguar era recomendada por la DGB y un senador del MAS, precisaban permiso y un inspector del Gobierno. Al abrirla sus órganos estaban sanos, pero ellos empezaron a forzarle cosas. Por ejemplo, le reventaron vasos en la tráquea para que parezca que había muerto por males respiratorios.
- ¿Denunció usted todas las anormalidades del caso Katie?
- Añadí esos hechos al informe que yo preparaba para el senador cada mes. Porque ellos pedían informes. Un asistente del Senado incluso vino al menos dos veces en meses anteriores para ver a la jaguar. Pasé el informe a Juan Carlos en un fólder. Pero curiosamente, unas semanas después me dijo: "El senador está preguntando por Katie. Hay que conseguir un gato de donde sea. Usaremos el dinero de la nueva jaula para la nueva Katie". Yo me negué. Katie era como una hija para mí. Después nuestra relación empezó a desmejorar, peor cuando hice otros reclamos por los malos tratos o las ausencias inesperadas de Nena. Una noche, a las 23:00, me echó en cara todos los problemas y me dijo que me fuera. Tomó mis cosas e hizo que embarcara a Cochabamba.
- ¿Qué hicieron con el cuerpo de la jaguar?
- Tras la necropsia, me pidieron que la entierre. Sólo yo sé dónde está.
- ¿Qué labores realizó en Machía?
- Todo. Desde fiestas para reunir fondos, hasta recuperar animales en diferentes departamentos a los que muchas veces me mandaban sin plata. En Villa Tunari me conocían como 'el hijo de Nena'.
- Ex voluntarios de CIWY aseguran que en Machía se ha perdido el control sobre el manejo de los animales, ¿qué tan cierta resulta esa afirmación?
- Bueno, había dificultades. Muchas veces ante la impotencia de poder manejarlos se iba a la eutanasia por los riesgos, ya sea para los animales o los voluntarios. Otra alternativa era aislarlos en lugares alejados, donde estaban muy expuestos a animales salvajes como los ocelotes. Eran unas jaulas como gallineros. Un voluntario les dejaba comida dos veces al día. Al menos cuatro veces supe que fueron comidos por los felinos. Es un área desconocida por los turistas, muy alejada del parque. También ha habido casos que, por descuido, escaparon y se electrocutaron en los postes de la casa. Recuerdo a una mona araña a la que Nena metió en un cuarto y se electrocutó con los cables de la habitación. A una de ellas le amputaron luego la cola, una pierna y la mano derecha. Otros también se han ahorcado con sus cuerdas.
- ¿Cómo llegó a San Sebastián?
- Una noche Nena me llamó a Cochabamba. Me pidió que vuelva al parque. Viajé de inmediato. Al llegar, la puerta estaba semiabierta. Ni bien entré, ella me reclamó y saltaron sobre mí varios voluntarios extranjeros y el administrador del parque. Me rompieron la ceja y la nariz, y causaron daños en todo mi cuerpo. Al día siguiente, frente a un fiscal, me acusaron de una serie de robos. Más tarde, ella me hizo una propuesta: "Reconocé todo de lo que te he acusado y yo retiro los cargos para que te vayas". Por miedo a la cárcel, acepté el trato y firmé la declaración. Después me hicieron firmar unos papeles en blanco, pero Nena no cumplió con su parte. Todos los gastos de policías, abogados y fiscales los pagaron ellos.
- ¿En qué estado se encuentra su caso?
- No avanza. Hubo recientemente un robo en Machía y Nena lanzó la versión de que yo lo dirigí desde acá. El fiscal estudia esa posibilidad. Mientras mi abogado de defensa pública tiene mil casos que atender aparte del mío.
- ¿Quisiera volver a Machía cuando salga?
- Extraño a mis gatos.

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