17 enero, 2008

Carnaval, réquiem para los quirquinchos


Texto: Mónica Oblitas/ Rafael Sagárnaga
Fotos: Mónica Oblitas

Ecocidio. En Oruro los quirquinchos siguen siendo objeto de exterminio en nombre de la tradición y el folklore. Este carnaval miles de bailarines de las dos morenadas principales utilizarán matracas hechas con el caparazón del sufrido animal.
……………………………………..

Un póster pegado en la puerta de vidrio de la Terminal de buses en Oruro llama la atención de los viajeros: la invitación a la tercera versión del festival de la morenada que se realiza desde ya anualmente en la ciudad del Pagador. En la imagen dos bailarines lucen sus trajes invitando a presenciar la fiesta, ella luce su corta pollera, él, una matraca hecha gracias a la inmolación de un quirquincho, en la mano. El póster lo auspicia la Prefectura de Oruro.
Otro año en el que no suma ninguna medida para evitar la devastación, pero siguen disminuyendo los últimos grupos de los emblemáticos armadillos bolivianos. De nada sirvió, ya en 2001, el informe del Ministerio de Desarrollo Sostenible, donde se afirma que sólo 5.000 quirquinchos sobrevivían en toda Bolivia. Tampoco valieron las voces prefecturales y ediles que nos confirmaran el año pasado la extinción del quirquincho en las zonas donde no hace muchos años era fácil encontrarlo. Casi 10 meses más tarde, la celebración del Carnaval anuncia otra embestida en nombre de la cultura contra el animalito emblema del departamento. Mientras tanto, en las oficinas de medio ambiente, patrimonio y cultura, tanto de la Alcaldía como de la Prefectura de Oruro, el discurso se ha reciclado: “Haremos campañas de concienciación”, dicen. Una combinación fatal, no sólo para la especie que se extingue, sino para el medio ambiente orureño, donde los arenales y pastizales se transformaron en los últimos años en estériles desiertos a 32 de los 35 municipios orureños.

El daño del moreno
Haciendo un seguimiento del reportaje “Quirquinchos, una extinción anunciada” (*), retornamos a Oruro. Son días críticos en los que la ecología no conjuga con la tradición ni el folklore. El pre carnaval, los “convites”, se nutren de restos de animales. Tanto que hace unos años, según cuenta el propio director de patrimonio de la Alcaldía, Carlos Delgado, un grupo de comunarios desató una abierta caza de flamencos. Dicha acción forzó la intervención policial ante la alarma generalizada. Pero los quirquinchos son menos visibles. Sus áreas de reproducción ya se hallan muy lejos de la zona periurbana, a diferencia de lo que sucedía hace apenas dos décadas. Sus exterminadores cobran menos notoriedad.
Ni la preocupación generada en organismos mundiales, como la Unión Mundial para la Naturaleza (UICN) o Conservación Internacional (CI) en 2007, ha inmutado a las autoridades y folkloristas orureños. El acoso contra el animalito continúa, tanto para la fabricación y venta de matracas de las morenadas Central y Cocani en la calle La Paz, como para el tráfico clandestino y su venta por “piezas” en la calle de las brujas. Allí el uso se orienta a la supuesta cura de algunos males y para la buena suerte. Por ejemplo, en algunas casas se cuelga la caparazón bajo la creencia en que ésta llama al dinero a medida que le crecen los pelos. Irónicamente se trata de casas pobres, en uno de los departamentos más pobres de Bolivia.
Pero las autoridades ediles tampoco se esmeran en la preservación del armadillo. Las pésimas condiciones en las que se los expone en el polémico zoológico de Oruro (cuyas irregularidades y el incumplimiento de la resolución ministerial que obligan a su cierre, serán motivan un próximo reportaje) no varían. Se porfía en exhibírselos durante el día, pese a que son de hábitos nocturnos. El plan de ampliación del zoo anuncia que recién se construirá un nocturama (para animales nocturnos) a fines de 2008.
Y claro, la negligencia con la que actúan las autoridades ante la extinción del quirquincho, se muestra en el póster en el que la misma Prefectura alienta el uso de la matraca hecha con su caparazón como parte de los usos y costumbres de algunas morenadas. Los ediles también. Acaban de inaugurar en la avenida del folklore, que conduce a los arenales, un monumento al músico “Jacha” Flores. Las manos de la estatua levantan un quirquincho.
Y dentro de pocos días llegará la exposición del ecocidio. Las morenadas Central y Cocani usan las matracas como un símbolo de “estatus” entre sus bailarines, pero estas dos son suficientes para causar desastres en la escasa población de quirquinchos: entre ambas suman más de 2.000 bailarines.
Jacinto Aruspaza, vicepresidente de la Asociación de Conjuntos Folklóricos de Oruro (ACFO), afirma que los nuevos miembros de estas morenadas (que se cuentan por decenas), ya no compran las matracas que se ofrecen en los locales de la calle La Paz. Asegura que si hay venta de matracas de armadillo se debe a lo que las tiendas tenían “stockado” de lo que acumularon en años previos.
Lo cierto es que en las tiendas como El Monarca, venden las matracas a pedido. El negocio parece haber mejorado. Ya no cuestan entre 60 u 80 bolivianos como en 2007, sino 120. “Si compra más de diez, le hago precio”, dice Orlando Blacut Sánchez, el propietario. “Ahora no tengo quirquincho, pero me van a traer la otra semana”.
Y se consigue para abastecer el nuevo mercado, es un hecho. Mientras, Aruspaza sueña con el efecto de talleres de concienciación que asegura se “harán dentro de dos semanas”, pero para esa fecha justamente será carnaval y los morenos estarán en pleno baile, matraca de quirquincho en mano.

Números rojos
Ya el año pasado los ecologistas orureños hacían números alarmados y las autoridades de medio ambiente, tanto de la Prefectura como de la Alcaldía, aseguraban que tomarían medidas “concientizadoras” para convencer a los bailarines de la morenada para que cambien sus matracas de quirquincho por madera y que obliguen a sus nuevos integrantes a adquirirlas de este material. Los niños huérfanos del Hogar Zelada en Oruro elaboraron una matraca de quirquincho hecha de resina sintética, que en sonido y en forma no tiene nada que envidiarle a la original. Esta opción, además de ayudar en la lucha contra el exterminio del animal, también serviría de apoyo para la subsistencia de estos pequeños, pero la iniciativa no ha tenido ningún eco ni entre las autoridades orureñas ni entre los folkloristas.
En mayo Gónzaga Ayala, director de Medio Ambiente de la Prefectura declaraba que “estaban por emprender talleres de concienciación” respecto al uso de las matracas de quirquincho. Hace una semana repitió la respuesta, esta vez difiriendo las citas de reflexión para fines de enero (ver recuadro). La dirección a su cargo sigue proyectando talleres para concienciar a bailarines y a población en general acerca de lo penoso que sería para Oruro quedarse sin quirquinchos, pero no se ha hecho más.
Ayala explica que ya se han emprendido algunos proyectos de beneficio para el departamento como la preservación de la vicuña, pero admite que a favor del quirquincho no hay nada.
En mayo también se dijo que entre los proyectos sumaba el registro de las matracas ya existentes para evitar la fabricación de nuevas. En ello tenían que participar la ACFO y la Prefectura, pero tampoco se ha avanzado al respecto.
Menos se adelantó a la hora de hacer cumplir la ley 1333 que prohíbe el comercio y tráfico de animales silvestres, porque el quirquincho se sigue vendiendo en la calle, tanto en los talleres de bordado como en los puestos de chifleras, clandestinamente en el papel, pero a la luz del día en los hechos.

Hábitat en ruinas
La situación de los arenales, que ya el año pasado era alarmante, ha empeorado también. En contados meses la destrucción paulatina de su hábitat en los arenales de Cochiraya y San Pedro no se ha frenado. Es más, se acelera gracias a un tradicional enemigo de la ecología en Oruro: los mineros.
Frente al arenal de Cochiraya estallan dinamitas, transitan volquetas, palas mecánicas y tractores, y se calan pedrones.
Paralelamente la arena se muestra cada vez más escasa, las huellas de los camiones que la extraen para las construcciones pasan al lado del cartel de la prohibición edil de explotar los arenales. Deshechos de ropa, pañales desechables y botellas de plástico se amontonan entre pajonales quemados.
Los pilares de cemento de las que debieron ser canchas de beach volley a iniciativa del alcalde Edgar Bazán, han sido pintados de azul destacándose aún más como símbolo de destrucción del hábitat. Quien sabe si toda esta artillería ha bastado para espantar al último de los quirquinchos. Así, las iniciativas de cercar los arenales para convertirlos en santuarios de armadillos y en patrimonio de Oruro, sugeridas por algunos grupos ecologistas, tampoco han prosperado.
Carlos Delgado, director de Patrimonio y Turismo de la Alcaldía orureña, ante la pregunta de por qué se han construido esas bardas de cemento en plenos arenales, explica que “algún alcalde” tuvo la idea de hacer canchas de beach volley, pero que ese trabajo se ha interrumpido. La autoridad explica que se decidió declarar patrimonio orureño a los arenales de Cochiraya, pero que los comunarios que en este momento explotan los alrededores, se beneficiaron gracias al Código Minero que viola las autonomías municipales. El cerro San Pedro ha sido concesionado a los mineros canteristas, a cooperativistas y a comunarios con autorizaciones.
Lamenta el uso de los caparazones de quirquincho para matracas, charangos y otros pero advierte que hay usos tradicionales que sobrepasarían inexplicablemente las leyes establecidas. “Es difícil tener normas agresivas para el control, lo que tenemos que hacer es coordinar con la Prefectura”, dice, a tiempo de señalar que es esta entidad la que tiene que coordinar políticas de conservación que cumplan con la ley 1333.
Ante el póster de marras, advierte acerca del “uso de iconografías impropias porque la imagen es de la Morenada Central”, más allá, el saber que se explota a los quirquinchos para las matracas, no constituye una preocupación mayor para esta autoridad edil. Su labores centrales hoy son promocionar el carnaval y la inauguración de la fase 1 de ampliación del zoológico, claro, con sus quirquinchos “diurnos”.
(*)Publicado en mayo de 2007, fue galardonado con el Premio Latinoamericano de Reportaje en Biodiversidad.


Recuadro
La palabra de la Prefectura:
“En el caso del quirquincho no hemos trabajado”

Esta es la entrevista lograda con Gónzaga Ayala, director de Medio Ambiente, casi un año después de la primera que hiciéramos. Nuevamente le consultamos cuáles son los planes de la Prefectura respecto a la conservación de los quirquinchos.

¡OH! ¿Qué se ha hecho, desde el año pasado, para evitar el uso de matracas de quirquincho por parte de las morenadas Central y Cocani?
En coordinación con lo que es la autoridad jerárquica máxima, el Viceministerio y la Unidad de Vida Silvestre, vamos a promover talleres y cursos de sensibilización. Esta semana nos reuniremos con los personeros del Viceministerio que nos acompañarán en esta tarea.

¡OH! Estos talleres, que debían hacerse el año pasado, ¿se harán a una semana del carnaval? ¿no debía preverse este tema?
Sí, hemos estado en ese tipo de trabajo, pero el carnaval ha llegado anticipadamente.

¡OH! ¿Este carnaval habrán sanciones para los bailarines que utilicen estas matracas ya que existen normativas específicas que lo prohíben?
Uno de los trabajos que debía hacerse con la ACFO y el municipio era registrar el número de matracas a base de quirquinchos, esperamos que a partir de los talleres de sensibilización y conocimiento podamos llegar a un acuerdo.

¡OH! Esto también debía hacerse desde el año pasado, ¿se ha avanzado algo?
No, no todavía, pero hay las intenciones.

¡OH! Entonces ¿habrán o no sanciones?
No, es que la parte de usos y costumbres es muy arraigada.

¡OH! ¿Qué sucede con este póster que muestra al moreno con la matraca de quirquincho y que lleva el auspicio de la Prefectura?
Creo que la Unidad de Turismo lo ha sacado. Es que poco a poco estamos entrando en este manejo de fauna y flora. Ojalá que el 10 de febrero se promulgue la Ley de protección y conservación de los Lagos Poopó y Uru Uru y partir de eso implementar el plan de manejo donde también se tiene contemplada la parte del quirquincho.

¡OH! ¿Por qué no se ha hace cumplir la ordenanza emitida por el director general de Biodiversidad del Ministerio de Desarrollo Sostenible, Mario Baudoin, emitida en diciembre de 2001 prohibiendo el uso de matracas de quirquinchos?
Habría que ir coordinando esto.

¡OH! Son varios años que se ha desobedecido la normativa…
Como les digo, estamos en la etapa de sensibilización para que nuestras especies en peligro de extinción tengan un cuidado a partir de esta Dirección.

¡OH! ¿Se ha avanzado o no respecto a la preservación del quirquincho?
Particularmente en el caso del quirquincho no hemos trabajado. Sin embargo con otras faunas, como las vicuñas, hemos formulado un proyecto de manejo y conservación para hacer un manejo razonable de los recursos naturales del departamento.

¡OH! ¿Cuál identifica como obstáculos para que no se cumplan las normativas en Oruro y se relegue de esta forma el cuidado del medio ambiente?
En esta dirección, atendemos la problemática medio ambiental. Como somos un departamento minero, los problemas que se dan respecto a la extracción de minerales, etc., son los que más atención tienen, pero yo soy más ‘recursista’, más apegado al manejo de ecosistemas de alta montaña y altiplano. Acá se cruzan dos aspectos, la ley de medio ambiente y el código minero que chocan, para evitar eso lo que hemos hecho con la Cámara de Diputados es formular la ley de protección de los lagos Poopó y Uru Uru. Nunca le hemos dado importancia a los recursos naturales que tiene el altiplano, lo cierto es que el quirquincho no es un tema ni en la escuela, ni en los colegios, ni en las universidades, no tenemos expertos que conozcan a los quirquinchos y enseñen acerca de ellos.

Recuadro 2

Leyes sin ley

- La Cites (Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres) protege al quirquincho andino mediante un acuerdo internacional concertado entre gobiernos, del que es parte Bolivia.

- Desde 1975, mediante Decreto de Ley 12301, se aprobó la Ley de Vida Silvestre, Parques Nacionales, Caza y Pesca, con el objeto de establecer las condiciones para la protección, el manejo, aprovechamiento, transporte y comercialización de estos animales y sus productos, y la preservación de su hábitat.
-
- Esta misma ley, en su artículo 96, establece que la exportación de animales de la fauna silvestre está permitida con excepción de las especies protegidas por los reglamentos nacionales e internacionales y cuando afecte el equilibrio biológico o ecológico del país, debiendo ser regulada por reglamentación especial. Sin embargo, nunca fue reglamentada, por lo que su aplicación generó importantes niveles de ilegalidad. Por esta razón, mediante Decreto Supremo 21312, de junio de 1986, el Gobierno declaró una veda por tres años.

- En 1990, en el Decreto Supremo 22641, se vuelve a declarar una veda total e indefinida, con la única excepción de los trabajos de investigación. Este decreto todavía se encuentra vigente.

- Para el caso de recuperación del hábitat del quirquincho andino, se revisó la ley forestal que cita en sus normas técnicas de planes de manejo forestal por Resolución Ministerial No 132/97, las especies clave, en este caso ‘las tholas’. Allí se señala que las especies protegidas, escasas o de aprovechamiento restringido por estar amenazadas o por ser de importancia en la alimentación o nidificación de determinados animales, tendrán un tratamiento especial a la hora de determinar la corta anual o periódica permisible.

- Con la Ley del Medio Ambiente (1333), aprobada en 1992, también se puede proteger al quirquincho andino, ya que contiene normas generales relativas a la conservación de la vida silvestre. Tipifica la caza furtiva de animales silvestres como delito ambiental y, a la vez, señala la sanción pertinente que no es otra que tres años de encierro en un penal público y el pago de una fuerte multa.

- En Oruro, con la Ley 2028 de Municipalidades y la Ordenanza Municipal Nº 31/99 (Anexo 1), se prueba que a partir del Carnaval 2000 se prohíbe a los grupos de morenadas y otros utilizar el caparazón de quirquincho como matraca y/u ornamento, con el fin de conservar los recursos de la diversidad biológica. Quedan encargados del cumplimiento de la disposición el alcalde municipal, la Oficialía Mayor de Cultura, la Intendencia Municipal y la Asociación de Conjuntos del Folclore.

1 comentario:

Anónimo dijo...

y es verdad nadie cree en dicha extincion pero es cierto...
un dia diremos que el quirquincho fue emblema de oruro pero mientras sigan vivos,es mejor cuidarlos y ademas tu lectro que lees este comentario...
¡¡¡¡DATE CUENTA DE UNA BUENA VE!!!!! ¡¡¡¡ DEBEMOS HACER ALGO...!!!!!
los quirquinchos esos timidos pero hermosos animalitos ,, estan desapareciendo.....
DEPENDE DE TI SU EXTINCION....