24 abril, 2007

El Zambo Salvito, un ladrón hecho leyenda

Los vecinos de Santa Rosa Cinco Dedos están determinados a que la leyenda del Zambo Salvito, el avezado ladrón convertido en mito que aterrorizó a la ciudad de La Paz hace 136 años, no se olvide.
Aunque todavía algunas abuelas advierten a sus nietos de no gustar de lo ajeno, “porque te puede pasar lo que al Zambo Salvito”, lo cierto es que cada vez son menos quienes conocen la historia del hombre de origen africano que llegó desde los Yungas cuando apenas tenía 7 años y , absorbido por la miseria, se convirtió en el asesino más odiado, pero también admirado, que forma parte de las leyendas urbanas de nuestro país.
Salvador Sea, alias el Zambo Salvito, murió fusilado a los 33 años. A los 15 cometió su primer asesinato y a partir de ahí, y teniendo primero a la ciudad de La Paz como su centro de operaciones y luego una cueva en un lugar clave de la carretera La Paz- Yungas, cometió docenas de crímenes, violaciones y robos. Sin embargo, sólo atacaba a los blancos y a los mestizos y era considerado como el benefactor de los indígenas aymaras y los esclavos de ascendencia africana.
Recogiendo ese concepto, el año 1992 el entonces alcalde paceño Julio Mantilla, inauguró un museo en lo que fuese la guarida del Zambo Salvito.
En el lugar se exhibían varios objetos de esa época, algunos pertenecientes al célebre personaje incluyendo una corona con la que le gustaba ataviarse cuando celebraba sangrientas orgías o asesinatos, y una estatua hecha por la artista Cristal Ostermann representándolo.
Sin embargo y aunque tuvo bastante éxito, el museo funcionó sólo por un par de años y después fue abandonado. La Alcaldía recogió los objetos en exhibición y despidió al portero. La cueva pronto se convirtió en un lugar de reunión de antisociales, drogadictos y alcohólicos que hasta hoy acechan la zona.
Los vecinos de Santa Rosa Cinco Dedos han presentado un proyecto que incluye revitalizar el museo y crear un mirador turístico, aprovechando la impresionante vista que se tiene de la ciudad de La Paz. El Concejo Municipal, mediante la oficina de Gestión Institucional y Administrativa, ha considerado factible el proyecto, siempre y cuando se consiga el financiamiento necesario. El Oficial Mayor de Culturas de La Paz, Walter Gómez, ha dicho que esta idea no es nueva, y que se viene manejando hace más de cuatro años, “pero se necesita hacer una carpeta y elaborar el diseño final”. Sin duda la realización de este proyecto puede convertirse en otro atractivo turístico para la ciudad de La Paz, rodeado por el mito de un hombre que en su momento sembró el terror con su crueldad, pero que se convirtió en el paladín de los oprimidos.

El gran ladrón
Salvador Sea, nació en 1838 en Chicaloma y era hijo de Zacarías y Rosa, dos esclavos de una hacienda yungueña. A los siete años, Salvador fue testigo de cómo el capataz flagelaba hasta la muerte a su padre, acusado de haber robado dos cestos de coca. Sin poder enterrar el cadáver del esposo, Rosa decidió huir de la hacienda rumbo a la ciudad llevando de la mano al pequeño Salvador. Cuando llegaron a La Paz, se instalaron en el tambo San José de la Ch´appi Calle, conocida en esa época como zona de Chocota, actual Calle Illampu. Rosa se empleó como ayudante de cocina de una vendedora de comida y trabajaba duramente mientras Salvador crecía libre de todo control, haciendo amistad con los niños aymaras, hijos de las vendedoras. El niño pronto se aburrió de la escuela y, sin que su madre pudiera disciplinarlo, decidió abandonarla.
Un día Salvador descubrió que en el tambo había otra mujer de raza negra. Rosa, ansiosa por hacer amistad, se acercó a la habitación donde la Negra Norma, como era conocida por todos, preparaba y vendía brujerías. La mujer, que era tan aborrecida como temida, sintió simpatía por la desamparada mujer y su hijo y le propuso un cobijo en su casa y un sueldo a cambio de ayuda con la tienda y las labores de la casa. Rosa, que con su actual empleadora tenía sólo la comida y el techo, aceptó gustosa.
Mientras tanto el hijo hacía travesuras por las calles y plazas y estaba tan ambientado en la ciudad, que parecía haber nacido en ella.
Rosa, para reforzar su magra economía, además de trabajar con la Negra Norma, también lavaba ropa en algunas casas de la vecindad. El trabajo duro terminó de minar su salud, y enferma de pulmonía, murió al poco tiempo. Salvador quedó a cargo de la Negra Norma, quien le transmitió todo el resentimiento que tenía para aquellos que no eran de su raza: “Hay que odiar a estos mistis (mestizos)” le repetía, “hay que odiar a los blancos porque nos han esclavizado, nunca olvides que el patrón de Chicaloma es blanco y ha matado a tu padre a latigazos, igual que ese misti del capataz Pompeyo”. El niño absorbía el odio como una esponja. Fue en esa época que la Negra Norma lo bautizó como Salvito.
Cuando Salvito era adolescente, la madre adoptiva le buscó un trabajo en la sastrería del barrio de Caja del Agua. El sastre era un buen hombre, pero muy avaro. Su avaricia impresionó tanto al que por entonces ya era apodado como Zambo Salvito, que éste resolvió tener dinero a cualquier precio. La Negra Norma, cada vez más cansada, ganaba apenas unos centavos merced a la competencia que se había abierto en su misma calle. Una noche Salvito la escuchó quejarse de que no tenía hilos para remendar la ropa. Al día siguiente llegó con hilos, dedales, agujas y botones. Cuando la madre le preguntó de dónde los había sacado, Salvito le contestó “me he hallado mamá Norma”. “Qué bien hijo, siempre que te halles algo vas a traer a esta que es tu casa”, le respondió ella.
Al poco tiempo el Zambo Salvito nuevamente “se halló” dos cortes de tela. Al darse cuenta de la pérdida, el sastre, seguro de que Salvito era el ladrón, se propuso hacerle confesar a punta de quimsa charani (látigo nativo). Cuando el hombre comenzó a latiguearlo, a la memoria del joven vino el recuerdo de su padre y sin pensarlo, clavó unas tijeras en el vientre del sastre, matándolo al instante. Junto al cadáver esperó la noche para llevarse las cosas de valor. Al llegar a su casa le contó a la Negra Norma lo sucedido y juntos planearon la coartada. Nadie sospechó del joven.

La Jalancha
A partir de allí, el Zambo Salvito se convirtió en un avezado ladrón y en poco tiempo formó una cuadrilla de cinco personas convirtiendo a la ciudad en el escenario de sus fechorías. De vender el producto de los robos se encargaba la Negra Norma. Meses después, y teniendo a la Policía sobre su pista, el Zambo y su banda decidieron trasladarse a la encrucijada del camino a Yungas denominado La Jalancha, paso obligado de arrieros y viajeros que transportaban mercaderías a los Yungas o traían a la ciudad café, coca, naranjas, etc. Los bandidos acechaban a los viajeros que se trasladaban en mulas y después de violar a las mujeres, las decapitaban junto a sus maridos y robaban sus pertenencias.
La cueva estaba ubicada cerca de una laguna, el lugar ideal para deshacerse de los cadáveres, cuya ausencia comenzó a construir toda una leyenda en torno a la figura de Salvito. Se decía que era un brujo y un asesino, pero también que era el vengador de los esclavos y el amante apasionado de las mujeres del pueblo. Los rumores aseguraban que se enamoraban de él al punto de ofrendarle la vida. El Zambo dejó una prole numerosa en varias cholas que fueron sus amantes, pero nunca se casó. Audaz, decidido, duro y cruel, no perdonaba al hombre blanco o mestizo que se cruzaba en su camino. Dos años estuvo Salvito aterrorizando a quienes debían viajar a los Yungas; pese a las denuncias, la Policía no podía llegar a su guarida porque la llamada Cueva de los Cinco Dedos tenía la forma de un castillo medieval con cinco torreones y era propicia para guarecer a los bandidos.

Cae el Zambo Salvito
Una noche de 1870, Joselito Umaña, uno de los miembros de la banda, fue apresado. La Policía logró que delatara al Zambo, les relatara las atrocidades que cometían y dónde se encontraban los cadáveres. Entre sus testimonios llamó la atención aquel sucedido cuando la banda asaltó el Convento de las Concepcionistas en la calle del Teatro Municipal, actual calle Jenaro Sanjinés. Según Umaña, el “Tata” Mariano Melgarejo, entonces Presidente de Bolivia, los había sorprendido pero en lugar de detenerlos les dijo: “Llévense todo lo que puedan hijos, estas monjas tienen más plata que yo”. Así los ladrones, en compañía de los soldados, trajinaron toda la noche en el convento robando hasta el azúcar de las religiosas.
Delatados, fue fácil llegar a los bandidos quienes fueron apresados y condenados al fusilamiento. El día de la ejecución casi toda la ciudad caminaba rumbo a la plazoleta de Caja de Agua, en busca de encontrar un buen sitio para ver el ajusticiamiento. Cusisiña Pata (Colina de la Alegría), un cuadrilátero de terreno rodeado de casuchas de adobe y sembradíos de papa, había sido escogido para el escenario del fusilamiento. A las 9:30 de la mañana, los condenados se dirigían al sitio de ejecución cuando repentinamente una mujer comenzó a gritar clamando por su hijo. Era la negra Norma, quien anciana, se lamentaba por la suerte de Salvito.
Como último deseo, el reo pidió “decir un secreto al oído a su madre”, que le fue concedido por el juez. “Acércate mamá Norma”, le dijo el Zambo, así lo hizo la mujer cuando de pronto un grito de dolor estremeció el ambiente, mientras ella se cubría el lado izquierdo de la cara del cual chorreaba sangre. De los dientes del Zambo colgaba el pabellón de la oreja de su madre adoptiva: “Por tu culpa voy a la muerte. Tú me enseñaste a robar. Tú eres la culpable de mi desgracia Negra Norma y ya te he dado el castigo que merecía tu maldad”, le gritó el Zambo. Pocos minutos después, él y sus compinches caían fusilados. Así moría el ladrón y nacía la leyenda. (Con datos de Antonio Paredes Candia, Alcaldía Municipal de La Paz y La Prensa).

La guarida, hoy
- La cueva está ubicada cerca de la avenida Periférica, que colinda con Chapuma, justo al frente de la zona Alto Las Delicias. Está ubicada en la calle Federal.
- En este sector viven 80 familias aproximadamente.
- En 1992, durante la gestión del alcalde Julio Mantilla, se habilitó un museo donde se exhibían varios objetos pertenecientes al famoso ladrón.
- La artista Cristal Ostermann construyó una estatua rememorando al Zambo. De acuerdo a los vecinos, “alguien la hizo desaparecer”.
- El museo sólo funcionó durante dos años, convirtiéndose luego en un refugio de antisociales y alcohólicos.
- Ahora los vecinos de la zona Santa Rosa han elaborado un proyecto para la revitalización del museo.
- El proyecto propone, además, la readecuación del sector y la construcción de un mirador.
- De acuerdo a la Alcaldía, la ejecución del proyecto depende del financiamiento.

13 abril, 2007

Alberto Paz Soldán, el héroe del aire



A sus 95 años el General Alberto Paz Soldán todavía puede volar. Lo hace cada vez que alguien golpea la puerta de su memoria, donde atesora sus experiencias como aviador en la Guerra del Chaco. En 1935 fue nombrado por el Senado, Héroe Nacional y en 1996 fue elegido Personaje Notable. Es el único sobreviviente de su escuadrón y el único de los cadetes de su generación que llegó ascender al generalato (1965). “Qué por qué me hice piloto? Porque amo el peligro”, dice en presente, mientras le brillan los ojos azules, que conservan la energía del joven piloto.

Un auténtico piloto de guerra
El General pone las reglas en la entrevista y habla primero de lo que él quiere hablar. Le gusta mandar y se nota. No en vano recibió durante gran parte de su vida una rígida educación militar, “prusiana, con instructores alemanes ”, describe con un entusiasmo que confirma que ciertos hombres han nacido para ser guerreros. Nacido en 1911 en Cochabamba y casado con María Luisa Zegarra, también cochabambina, con quien tuvo tres hijos, Tito, Olivia y Jorge, Paz Soldán ingresó al Colegio Militar cuando apenas había cumplido 15 años. Durante más de 16 estudió becado en distintas academias de Europa y fue escogido como uno de los mejores pilotos del país. Al terminar la guerra, trabajó varios años como piloto en el Lloyd Aéreo Boliviano.
“Soy el único sobreviviente, un piloto auténtico, he volado 50 tipos de aviones, hablo quechua, aymara, italiano e inglés”. Para comprobarlo nos da la bienvenida cordial en los cuatro idiomas. Dice que aprender a obedecer las reglas que conserva hasta ahora en su vida cotidiana y que también inculcó a sus hijos, como disciplina férrea, horarios a cabalidad y ningún exceso, le ha permitido bordear el siglo, pero aunque se aprecia claramente qué es lo que determina su personalidad, también hay espacio para la sensibilidad y se emociona profundamente cuando recuerda sus días en la guerra, pero también cuando habla de su infancia junto a sus 10 hermanos. “Mi infancia fue maravillosa, teníamos varias tierras y había abundancia de alimentos: lechería, quesería, abejas; de los hermanos, tres fuimos a la guerra. Todos sobrevivimos.” Sin embargo es imposible alejarnos mucho tiempo del tema que ha sido su motor siempre: “Mi vida está plasmada en función a esa guerra enigmática y trágica que le tocó vivir a mi generación, eso ha repercutido mucho en mí, me ha educado en un nivel práctico, difícil, peligroso”.

Memorias de un guerrero
Desafiando al tiempo, el General Paz Soldán tiene grabada cada una de las estrategias que su escuadrón siguió durante la guerra. Recuerda que el ejército paraguayo tenía 40 aviones y el boliviano 60, y que volaban día y noche sobre el llamado infierno verde, los arenales recalentados por la furia del Chaco donde combatían los dos ejércitos.
Los pilotos eran oficiales de alto rango. El Ejército había invertido en su formación varios miles de dólares, incluyendo becas a distintas academias militares en Europa. Paz Soldán estudió en Italia, Alemania y EEUU. “En Tiestre (Italia) hice un curso de alta acrobacia aérea, después pasé a otra sección que se llama aviación de asalto, con aviones Fiat, Breda y Caproli. Luego a la Escuela de Guerra Aérea y soy oficial diplomado en esa escuela italiana. Después fui a Alemania, para comprar aviones y volé los Junker, los aviones alemanes que quería la Fuerza Aérea Boliviana. Cuando regresé, me enviaron a Estados Unidos, estudiaba inglés en la noches y por ello pude conseguir esa beca, soy oficial aéreo graduado en ese país”.
Durante cuatro años, Paz Soldán sobrevoló lo que llama “zona del petróleo”, toda la franja petrolera de Santa Cruz, Choreti, Camiri, Cuevo, Villamontes y Yacuiba. “Eran 320.000 kilómetros cuadrados y a mis compañeros y a mí nos asignaron hacer una cobertura aérea de todo ese terreno. Yo tenía 22 años. Han habido grandes acciones en la guerra: Strongest, El Carmen, Villamontes, Campo Vía, Ballivián, Boquerón, en todas ellas yo tomé parte”.
Del alba a la penumbra, los aviones salían por turnos para distintas maniobras como informes, fotografía aérea, croquizado aéreo, bombardeo, transporte, enlaces, etc. “Los aviones son los ojos del comando, el servicio que se llama inteligencia aérea. Cada día volábamos programados de uno a dos aviones. En el Altiplano esa exploración se hacía con caballos, pero cuando los llevaron al Chaco no sirvieron, así que entraron los aviones a reemplazar a la caballería”, explica. Los aviones que se piloteaban eran costosos, algunos con un valor de 50.000 dólares de ese entonces, equivalentes aproximadamente a un millón de ahora. Los pilotos debían manejar perfectamente esas máquinas. ¿Cuál era el secreto para poder pelear volando?, el General es tácito: “el piloto tiene que tener un don que le da la naturaleza, podía ser un hombre muy inteligente, pero sin ese don, no podía volar. Yo fui favorecido por la naturaleza y así da la casualidad de que soy el único sobreviviente de mi escuadrón, los demás murieron en tierra o en aire. La artillería antiaérea bajó a cuatro de mis compañeros en Villamontes”.
Pero no es una casualidad la sobrevivencia del viejo soldado, sino el resultado del éxito que tuvo con la estrategia que usaba para combatir: “atacaba a los aviones enemigos por la cola, me colocaba atrás, un poco alto, y los bombardeaba, unas veces los batía, otras escapaban, a mí casi me matan una vez porque me perforaron las alas y el fuselaje. Cuando llegué a la base, tenía 16 impactos de bala. Bombardeábamos objetivos lucrativos, fortines, camiones que llevaban tropas, que llevaban agua, columnas de carros tirados por bueyes”, se entusiasma. “En los combates aéreos hay que tener valor, hay que tener conocimiento táctico, hay que ser un profesional, el sol tenía que darme en la espalda y yo atacar por la cola y disparar, si bajas o te bajan, esa es la suerte. Casi caí prisionero cuando estaba aterrizando en una base en Picuiba, que no sabía que había sido tomada por los paraguayos, ellos tenían sombrero y los bolivianos teníamos gorras, mi observador me informó de que habían tomado la pista los paraguayos por ese detalle, así que le metí a todo motor, despegamos de nuevo y escapamos por gracia de Dios”, sonríe.
Por cierto, Paz Soldán tampoco fue herido ni hecho prisionero. Salvo por una bala que le arrancó el tiro de su anteojo de aviador, pudo salvarse varias veces. “Te nombran Héroe por una suma de varias hazañas, en mi caso por varios combates aéreos en Picuiba, en Algodonal, muchos de estos combates, junto a valerosos pilotos, eran vistos por los vecinos desde sus casas. El peligro era continuo, en tierra con combates a bayoneta, en el aire con batallas aéreas donde el peligro empezaba cuando comenzaba a girar la hélice del avión”.

Una vida de orgullo
El viejo General, que vive ahora en el barrio de Irpavi en La Paz al cuidado de uno de sus hijos, asegura ser uno de los pocos beneméritos que no tiene quejas económicas, “en términos generales, los beneméritos de la Guerra del Chaco, la clase tropa, se queja de miseria, de una pensión pobre, de mala atención médica, aunque yo no me puedo quejar porque vivo bien nomás, tengo una pensión vitalicia”. Paz Soldán, tío del escritor Edmundo Paz Soldán, también ha escrito varios libros, entre ellos Conducción de la Guerra del Chaco y Poder Aéreo, además de varios análisis militares y tácticos de esa contienda, y está por presentar una publicación que todavía guarda en secreto y que lleva a cabo con la complicidad de su hijo Jorge.
El General sabe que ha llegado el momento de hacer un balance de su vida, y está satisfecho con ella, “he llevado una vida pura y sacrificada, de respeto a la Patria y de honradez. En la guerra me he preocupado mucho para que mis subalternos no caigan prisioneros por irresponsabilidad o falta de habilidad mía. Nunca he permitido que mueran ni caigan prisioneros por mi culpa porque tenía la capacidad suficiente de protegerlos”, sostiene orgulloso. “Me hice aviador porque Dios quiso y porque me gustaba el peligro. Me sentía feliz volando solo sobre ese océano aéreo que era el Chaco”, recuerda. Para el veterano soldado la milicia es un apostolado, “es entregar tu vida al Estado y si mueres, mueres. Además tienes que ir a la guerra con la voluntad de combatir y de morir, sin miedo”. Y si hay algo que le ha faltado toda su vida a este hombre es, definitivamente, miedo. Eso es lo que hace a un héroe.

Defensa Aérea de los Pozos de Camiri
Por: Gral. Alberto Paz Soldán*
“El ejército paraguayo fracasa en su ofensiva a Villamontes y maniobra por Boyuibe y la Quebrada de Cuevo para tomar la región petrolera. La aviación paraguaya desde Ibamirante, bombardea nuestra población civil de Charagua, destruyendo el hospital y resultando varios muertos y heridos. Bombardea nuestras posiciones defensivas del sector central y el norte del Parapetí, poblaciones del Bañado del Izozoe, y así gana la superioridad aérea.
En Cuevo, el Comando del Cuerpo de Ejército Central, articula la defensa de la región de los pozos de petróleo de Camiri. En su composición orgánica dispone de un escuadrón de aviones Curtiss cazabombarderos. El escuadrón aéreo organizado está conformado por siete pilotos: Mayor Luis Ernst, Tenientes Alberto Paz Soldán, Claudio López, Luis Paredes Loza, Luis Soria, José Chacón y Sinecio Moreno. El escuadrón emplea siete cazabombarderos armados con seis bombas y tres ametralladoras cada uno.
La zona aérea está dividida en bases aéreas nucleares en Villamontes, Tarija, Machareti, Cuevo, Choreti, Charagua, Cabezas, Lagunillas y Santa Cruz, además de otros campos de aterrizaje de emergencias. El escuadrón Ernst realizó sistemáticos bombardeos de saturación y hostigamiento sobre la avanzada aérea de Ibamirante. Sus aviones no despegaron, pero su artillería antiaérea hizo varios impactos que causaron averías. Salimos de su alcance con rangos de velocidad y plafond. Se neutralizó la actividad aérea de la aviación paraguaya, se mantiene la superioridad aérea. El escuadrón de cazabombarderos gravita sus acciones defensivas sobre Boyube, la garganta de la Quebrada de Cuevo y el Boquete de Yoay (sic). La defensa se apoya en las serranías de Aguaraque y Tarimacua, de sur a norte a 800 metros de altura sobre el nivel del mar, imponentes murallas infranqueables. El frente de batalla de Boyuibe a Oquitas, fue el horizonte donde la resistencia boliviana escribió una página de gloria. Al Presidente Daniel Salamanca no le fue posible salir al río Paraguay y al General Estigarribia escalar las estribaciones andinas. En el escudo geográfico de Bolivia, quedaron los pozos de petróleo de Camiri.”
*Recuerdos de un eslabón de la cadena de acciones aéreas en diferentes frentes de batalla. Del 1 de enero al 14 de Junio de 1935.

05 abril, 2007

El sexo nuestro de ayer y de hoy

Doña Luz se ríe cuando le digo de las preguntas para este reportaje “Ay hijita, si es que me acuerdo”, me condiciona pícara. A los 88 años, esta bisabuela de un adolescente ha visto cambiar tanto su vida que incluso aprendió algo de chat. No lo entiende, pero lo usa, y se horroriza de la facilidad con que las “peladas” aparecen en la pantalla de la computadora. “Es que nosotros no hablábamos de sexo, era un tema que no se tocaba a no ser que fuera indispensable, ninguna de mis amigas hablaba directamente del miembro del hombre jamás”, cuenta. Se refiere a la sociedad paceña de hace 60 años. “Seguramente los hombres también estaban con prostitutas, pero la mayoría se aseguraba de que nadie lo supiera, era en la calle Condehuyo donde estaban las mujeres de mal vivir”, recuerda doña Luz. Ella no habló de sexo con su madre, y tampoco lo hizo muy claramente con sus hijas, “el sexo era un tema prohibido ”, justifica, “pero era algo más de corazón, eso te lo aseguro”.

El sexo de antes
En la década de los 50, el callejón Virrey de Condehuyo albergaba a los lenocinios más frecuentados y hasta hace algunos años, Villa Fátima era conocida por ser la zona rosa. El barrio de Caiconi, el de los focos rojos, tenía en sus cuadras oscuras de piedra, a los lenocinios más conocidos de la ciudad, el Redondo y el Zepelin. Juan G.(43) recuerda cuando llegar hasta el lugar significaba una aventura que sólo los arriesgados intentaban. “Tuve mi primera relación sexual a los 18 años, con mi chica. La verdad es que no estábamos tan desesperados por el sexo, nuestras fiestas eran con refresco y hasta las siete de la tarde, fui una sola vez a Caiconi, al final no entramos porque nos asustamos, pensamos que nos asaltarían.”
Este ejecutivo, padre de dos hijas, asegura que tiene bien estructurada la metodología que usará con sus niñas al momento de hablar de sexo. “A mí no me dijeron nada, ninguno de mis padres, jamás supe de los preservativos, creo que ni existían, lo que aprendí lo hice en el colegio, con los amigos, pero con mis hijas va a ser distinto, además está la internet, ahí puedes buscar consejos de cómo hablarles”.
Con el crecimiento de Villa Fátima, los lenocinios de la zona fueron trasladados más allá de la tranca hacia Yungas, otros se instalaron en El Alto, sobre todo en los barrios de Santiago I y Santiago II. Pero aún el fenómeno sexual no se acercaba a lo que es hoy. El cine Princesa era el de las películas pornográficas, y conseguir una Playboy o una Penthouse era un triunfo que celebraban los adolescentes a escondidas de sus padres.
Alberto L., (33) recuerda al Sunset y al Jet Set como los lugares de moda para ver un striptease, “un preámbulo de una cita sexual, pero era necesario ese preámbulo, un par de tragos, etc.”
Hoy, Javier (17) sólo abre las páginas del periódico para encontrarse con ofertas sexuales que parecen inverosímiles, “A mí no me parece bien pagar por sexo”, dice. Tiene en su computadora algunas páginas pornográficas, “como todos los changos de mi curso”, y habla con su madre divorciada del VIH/sida, de los preservativos y de las relaciones sexuales, “Ella me da los condones si los necesito, sé que es algo raro, no todas las madres lo hacen, pero prefiero que sea así. Puedo preguntarle cualquier cosa” Periódicos, internet, la misma televisión, todos se han unido para que ahora el sexo sea como un menú, todo a pedido, a domicilio o no. Es tal la explosión de ofertas sexuales, que una investigación de los estudiantes de Derecho de la Universidad Mayor de San Andrés, encontró que en el trayecto del barrio de San Jorge al de San Francisco, alrededor de 25 cuadras en el centro paceño, se encuentran por lo menos 40 burdeles que trabajan sobre todo en horas de la tarde.

Sin vergüenza
“De frente vienen ahora los jóvenes, compran los perfumes, los jabones, ya no les da vergüenza, lo mismo las señoritas, pero ellas más porque no las dejen se preocupan”, cuenta doña Justina Mamani, vendedora de la calle Sagárnaga, la popular “Calle de las Brujas” en La Paz.
En su tienda, en la que hay de todo para el que cree y busca, dos filas de remedios para el amor (un 90% de procedencia peruana y un 10% brasileña) prometen maravillas para el amante despechado o mal dotado. También están las hierbas y talismanes afrodisiacos que prometen arreglar cualquier dilema de esta índole. “También vienen los caballeros mayores, pero esos disimulan, no preguntan de frente”, dice la vendedora, que atiende su puesto hace más de 20 años y recuerda que antes la Sagárnaga era frecuentada más por los hechizos para la suerte, los negocios, la salud o el amor, pero no para mejorar, tan expresamente, la vida sexual de los clientes. Ahora los perfumes y jabones eróticos son los que más se venden, los más baratos entre Bs 12 y 15 y los más costosos hasta en 60 bolivianos. Todos, absolutamente, aseguran el éxito sexual, pero las mismas caseras de la Calle de las Brujas desconfían. “Yo a mi marido, caldito de cardán nomás”, asegura doña Justina. ¿Y le ha funcionado doña? “Nueve hijos, 24 nietos, tres bisnietos tenemos”, se ríe la señora.

Todo cambia
No hay duda que el sexo a través del tiempo ha cambiado. Aunque hay testimonios de la experiencia sexual relacionada con el placer como el Cantar de los Cantares de Salomón o el Kama Sutra hindú, han sido estos últimos años los que han marcado cambios profundos y evidentes.
La actitud hacia el sexo es otra. Las formas sexuales que antes eran conocidas, pero se perseguían, ahora se practican más libre y ampliamente y los hombres y mujeres buscan satisfacción sexual sin culpa o compromiso. Ahora las referencias al sexo se hacen en ámbitos como el científico, político o militar, en que habría sido impensable hace algún tiempo. La psicóloga Denisse Auza sostiene que lo que no ha cambiado hasta ahora, es el problema con la sexualidad en sí, “Desde siempre, lo que no logra nunca ser una cópula precisamente, es la sexualidad. Ha cambiado la forma de abordar el tema, pero no el problema en sí. La sexualidad se ha desprendido del sentimiento, lo que se busca ahora es un placer en un puro sentido, sin relacionarlo con un sentir. En Bolivia parece que las cosas no han cambiado, por el mismo rasgo cultural y antiguo de prejuicios y miedo, lamentablemente no creo que el sexo y la sexualidad puedan desligarse del tabú, es muy difícil encontrar una apertura al tema, ni en la conversación, ni en la práctica, y cuando se abren esos espacios, se los tergiversa con un libertinaje”. Auza asegura que la actividad sexual sin base afectiva es causa de frustración y hace que el individuo se sienta utilizado pero no realizado.
Si en una época se podía decir que sexualidad y sensualidad eran una manera de expresar sentimientos, ya no.

Tradición, siempre
Pero lo que jamás pasará de moda es la creencia en lo esotérico que se practica sobre todo en el occidente. Es cosa de ver los amuletos que vende doña Justina, uno de ellos es el ‘warmimunachi’, un talismán de piedra caliza que representa a una pareja en pleno acto sexual. La superstición asegura que el individuo que lo porte será correspondido sexualmente por la mujer que él desee. Y viceversa. Otros amuletos como el ‘jatachicu’, muy popular entre la cultura callawaya, consiste en un tallado de un hombre y una mujer unidos en un acto sexual. Para que surta efecto se le añaden piedra imán, maíz amarillo, carbón de queñua, hilo de seda de color, un pedazo de una prenda de la persona que se desea o una fotografía. “Hay que sentir con ganas para que funcione”, aconseja la señora, “de por sí no va a funcionar, hay que pedir con el corazón”. Difícil tarea hoy en día la que pide doña Justina.

Supersticiones
* Cuando una mujer no desea cohabitar con un individuo ansioso de hacerlo, debe clavar un gancho o algún instrumento punzante en el colchón. Así evitará la erección en el hombre. Del mismo modo puede utilizar un alfiler o aguja en el cabello.
* Un amuleto infalible es la pajita que las lagartijas llevan en la boca, generalmente acompañada por un pedazo de imán.
* El sebo del jaguar es utilizado para inspirar deseo sexual.
* Para ser correspondido por una mujer, el hombre debe hacerle tomar cantáridas secas y molidas.
* Se cree que el órgano sexual del quirquincho macho, pulverizado y dado en infusión, es un excelente estimulante.
* Las barbas del chivo carbonizadas, además de ser afrodisiacas, curan las penas de amor.
* El huevo del pescado carachi, es un excelente afrodisiaco.
* Las vendedoras de la Sagárnaga dicen que en casos extremos la carne de gato mezclada con la de víbora, combate la esterilidad y tonifica el órgano sexual.
* El caldo de los testículos del toro, es vendido como un poderoso tónico sexual. Pocos son los que no sucumben ante un plato de “Cardán caldito.” (El sexo en el folclore boliviano, Antonio Paredes Candia)

02 abril, 2007

Tuna, esa espinosa delicia

Oriunda de América Latina, concretamente de México, la tuna (fruto del nopal) puede encontrarse hoy en varios países del mundo, pero mientras en la región es un bocado común, en Europa -adonde llegó de la mano de los conquistadores españoles- se la considera un manjar exótico, que no está al alcance de cualquier bolsillo.
Conocida científicamente como Opuntia ficus, la fruta puede comerse fresca o bien procesada en zumos, yogures, mermeladas, helados, frutas abrillantadas o gelatinas. De la planta del nopal se extraen ingredientes para productos cosméticos y capilares. Cada vez son más los países que están desarrollando su cultivo en suelos sueltos, arenosos y pedregosos; sin embargo, únicamente la producen para el comercio internacional México, Italia, Sudáfrica, Chile, Israel y Estados Unidos.
En Bolivia es cosechada en varios departamentos, como La Paz, Cochabamba, Tarija y Potosí, pero no es aprovechada y su consumo no es el que podría esperarse, sobre todo en las urbes, según afirma un estudio de Biocomercio Bolivia. "En el ámbito urbano hay poco conocimiento de la diversificación de especies y por consiguiente también poca demanda", dice al referirse a frutos como la tuna.

Santo remedio
Las vendedoras en La Paz aseguran que las tunas del valle de Sapahaqui son las más dulces, junto a las de Collana, comunidad muy conocida también por sus quesos. También dicen que si el comprador se llena de ‘quepus’ (las espinas de la cáscara) tendrá suerte económica. Lo cierto es que el inexperto puede pasar un mal momento si no tiene cuidado al manipularlas.
Las que saben son las caseras, como las cochabambinas del municipio de Tolata (ubicado a 23 kilómetros en la carretera antigua a Santa Cruz), donde se instauró la Feria de la Tuna. Ellas hicieron las delicias de los visitantes el pasado 8 de marzo con tunas heladas y dulces. En Potosí, el municipio de Betanzos la tiene como una alternativa económica, aunque poco rentable. También crece de forma silvestre y su época de esplendor está entre los meses de enero y abril. Pero, además de ser una fruta deliciosa, también tiene sorprendentes propiedades curativas, que incluyen desde detener el avance de un cáncer hasta disminuir el colesterol o la diabetes.
El médico nutricionista Marco Antonio Canedo explica que la tuna es una de las frutas más saludables y que aunque se le han atribuido diversidad de propiedades sin un real justificativo científico, es indudable su valor nutritivo y en antioxidantes. 100 gramos de tuna contienen como promedio 60 unidades calóricas y su aporte es importante en proteínas, calcio, fósforo y en antioxidantes como vitamina C, vitamina A, niacina, riboflavina, tiamina y complejo B.
La tuna disminuye el colesterol, ayudando a su eliminación, ya que la fibra que contiene retarda su absorción. También reduce las concentraciones de triglicéridos; disminuye los niveles de azúcar en la sangre ayudando a controlar procesos como la diabetes y la hiperglucemia. Es muy útil en el tratamiento del sobrepeso, debido a que la fibra insoluble que contiene provee una sensación de plenitud, reduciendo el hambre y, por otro lado, disminuyendo la absorción de nutrientes hacia el torrente sanguíneo.
Sirve, además, para la prevención de la osteoporosis, ya que contiene calcio y fósforo, y contra las úlceras, porque reduce la producción de ácido gástrico.
Pero de todas las facultades, la que destaca Canedo es la del poder antioxidante que puede coadyuvar a la detención del cáncer. "Hay que resaltar que todos estos efectos se hallan en proceso de investigación, por lo que esta propiedad de la tuna se emplearía sólo como coadyuvante de una medicación adecuada, siempre indicada por el médico", explica el doctor Canedo.
La tuna, consumida en forma regular y en cantidades moderadas, no tiene contraindicaciones; "sin embargo, en niños pequeños, mujeres embarazadas o administrando lactancia, o en personas que padezcan hipoglucemia, enfermedad hepática o renal, y en individuos muy delgados, la seguridad no ha sido establecida y por precaución debería evitarse el uso del nopal o tuna como suplemento", concluye. Sobran las razones para disfrutar de esta deliciosa fruta, de la que se puede aprovechar todo. Roja, amarilla o verde, la tuna es un regalo de la naturaleza y bien nos haría aprovecharla mejor.

REMEDIOS CASEROS

- La infusión de la cáscara de la tuna se usa contra la diarrea y para bajar la fiebre (la cáscara de una tuna para dos jarros de agua hirviendo).
- Contra la retención de orina y la inflamación de los riñones, próstata y uretra, se toma dos veces al día el cocimiento de un pedazo de la raíz de la tuna.
- Contra la diarrea y las inflamaciones del estómago, se aconseja comer tunas frescas.
- Un remedio eficaz para curar la tos y aliviar el dolor de los pulmones es comer tres tunas asadas sobre las brasas.
- Los frutos espolvoreados con un poco de flor de azufre se usan contra la anemia, clorosis, raquitismo y debilidad general.
- Contra la tos ferina comer en ayunas una o dos tunas que el día anterior hayan sido abiertas por la mitad y rociadas con chancaca molida.
- Contra las inflamaciones del hígado y de los riñones, se aplica la penca de la tuna a manera de emplasto en los lugares afectados.
- Contra la inflamación de amígdalas y las hinchazones causadas por golpes, se aplica a los lugares afectados la penca pelada calentada sobre fuego y rociada con un poco de alcohol.
- La penca asada sobre el fuego por ambos lados, dividida por el lado plano y rociada con un poco de sal, se aplica por el lado del corte al cuello para desinflamar amígdalas o en el lugar donde se ubican los pulmones.
(Medicinas junto a nuestra casa, Utasan Utjir Qollanaka, de Manuel de Lucca y Jaime Zalles)