30 marzo, 2007

Iglesia de Laja, testigo de piedra


Cuando Alonso de Mendoza, llegó a lo que hoy se conoce como el pueblo de Laja, era de día. Ante sus ojos se extendía el altiplano infinito, árido y ocre. A lo lejos, las montañas se dibujaban perfectas en el horizonte. Estaba agotado, y ante lo magnífico del paisaje, decidió quedarse y cumplir allí mismo el encargo que le había hecho el clérigo La Gasca, Presidente de la Audiencia de Lima: fundar una ciudad entre El Cuzco y La Plata con el nombre de Nuestra Señora de La Paz. Años antes los conquistadores habían construido en el lugar una pequeña iglesia, así que Alonso de Mendoza y su gente decidieron redactar ahí el acta de fundación de la nueva ciudad. Era octubre de 1548, y la orden obedecía al deseo del rey de España, Carlos V, de celebrar la victoria de su ejército ante el del rebelde capitán Gonzalo Pizarro, vencido en la batalla de Saxahuamán.
Pero las intenciones de Mendoza no resistieron el frío y el viento inclementes del altiplano y debió partir tres días después en busca de un lugar más abrigado. Lo encontró cerca al río Choqueyapu, y ante la vigilancia eterna del Illimani, fundó el 20 de Octubre de 1548 la ciudad de Nuestra Señora de La Paz, trazándola como tal desde el sitio de Churubamba, actual plaza Alonso de Mendoza.
Hoy Laja no es lo que debería ser, dada su importancia en la historia. La Iglesia y la plaza son los atractivos principales, pero son pocas las agencias que los incluyen dentro de los circuitos turísticos que se dirigen a Tiahuanaco, aún pese a la corta distancia que existe entre la ruta principal y el pueblo. Sin embargo solamente la Iglesia ya constituye una buena razón para hacer un alto en Laja. La otra es el delicioso pan de Laja, pero ese es un arte que merece nota aparte.

Obra de arte
La construcción de la Iglesia de Laja empezó en el siglo XVI, el año 1545. Tres años antes de que Alonso de Mendoza pasara por allí, otros conquistadores habían erigido, en lo que entonces era el pueblo aymara de Llaxa o Lappara, una pequeña iglesia. En 1680 se la remodeló, dándole los toques renacentistas que se pueden ver hoy. Donde más se aprecia la transformación y los aditamentos, es en la portada, a la que se le añadió dos columnas salomónicas y cuatro relieves con decoración de monos y águilas bicéfalas. “Las águilas son un símbolo colonial, mientras que los monos están presentes en las culturas andinas milenarias”, explica el historiador Fernando Cajías. “La planta es barroca y se levantó poco antes de 1689.
A través de los años se le fueron añadiendo otros elementos. La superposición de estilos es evidente en las dos espadañas, una data del siglo XVIII y la otra es moderna, pero siguiendo las líneas de la antigua”, continúa Cajías
Aunque es domingo, que debería ser el día de más visitas a la Iglesia, está cerrada. Luego de la misa de mediodía, cierra sus puertas hasta la noche. Le pedimos al cuidador de la casa parroquial que nos haga el favor de abrirla, y él accede gentil, aunque no puede ayudarnos en una visita guiada porque no conoce muchos detalles de las obras que se guardan en la Iglesia. De todas formas, ya no quedan muchas. Aunque la Iglesia en sí es una construcción digna de verse, hubo un tiempo en que tenía además varias reliquias de gran valor. Debido a la poca aplicación de las leyes que protegen el patrimonio, la Iglesia de Laja ha sufrido robos que jamás fueron aclarados. Sin embargo todavía conserva pinturas de principios del siglo XVII y de la segunda mitad del siglo XVIII, de autor desconocido.
El altar es de plata labrada, y las figuras se central alrededor de la Virgen de la Inmaculada Concepción, la patrona de la Iglesia y del pueblo, cuya fiesta se celebra, con gran pompa, el 8 de diciembre. Así mismo, el fastuoso coro de la Iglesia, situado en la parte posterior, tiene varias figuras artísticamente labradas en la madera
Indudablemente hay mucho que ver en esta Iglesia, pero pocos son en el pueblo los que conocen su historia, sin embargo, aunque sea sólo para dar un vistazo a su imponente fachada, la Iglesia de Laja es una obra digna de admirar.

Laja en detalle
- Laja está ubicado a 35 kilómetros de la ciudad de La Paz por carretera asfaltada.
- Es una población de aproximadamente 16.300 habitantes.
- El 8 de diciembre se celebra la festividad de la Virgen de Chijipampa. Se organiza una entrada folclórica de la que participan los pobladores, pero también aquello que migraron a La Paz y otras ciudades.
- Laja no tiene un buen servicio de restaurantes ni alojamientos, por lo que la mayoría de turistas solo están de paso por la localidad.
- Así mismo sólo tiene una cabina de telefonía pública.
- Los minibuses que van desde el Cementerio General de La Paz hasta Tiahuanaco paran en el peaje cerca del pueblo. El costo oscila entre los Bs. 6.- y Bs. 10.-

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