17 enero, 2007

Titicaca, el lago más sagrado

Titiqaqa y sus alrededores son considerados un importante centro energético. Se sabe que debajo del lago, existen vestigios de una ciudad titánica. La isla del sol y la luna encierran misterios que no se han resuelto. Lo que sí se sabe con certeza es que el lago hoy en día es uno de los lugares más sagrados del mundo. Cuenta la historia escrita en los kipus inkaicos que antes de que habitara el hombre en Los Andes, la tierra era propiedad de los dioses y fueron ellos quienes crearon a su voluntad el lago Titiqaqa y sus alrededores. El todopoderoso Wiraqucha dio forma a las Islas del Sol y la Luna, moldeó el lago y lo convirtió en un sitio sagrado, honrando así a sus principales símbolos: el puma y el pez. El puma representa la cultura tiawanakuta y está presente en los monolitos y vasijas. Se lo muestra con la misma forma que tiene el puma gigante del Titiqaqa.Los kipus narran cada uno de estos detalles y hablan de otros sucesos que incluyen la existencia de una ciudad sumergida, hogar de una cultura superior, sorprendida por un desastre natural, y de un arca andina donde Ñokke y su familia habrían sobrevivido al diluvio universal y vuelto a fundar el mundo: la Isla del Sol (1). En la Isla de la Luna se habría armado las piezas de uno de los lugares más sagrados para las culturas originarias. En la actualidad, a los lados del camino milenario que conduce al Templo de las Vírgenes, se pueden ver restos arqueológicos que todavía no han sido desenterrados. Lo mismo sucede en varias otras islas del lago. La historia, entonces, no se ha terminado de escribir. Entre el mito y el hallazgoSin duda, los restos de lo que parece ser una ciudad sumergida en el lago es uno de los descubrimientos más impactantes que se han realizado. Los kipus dicen que es la “ciudad de las profundidades”. Desde Jacques Costeau hasta la expedición Akakor, las teorías acerca de ésta se han opuesto en varias ocasiones. El argentino Ramón Avellaneda, en 1968, encabezó la expedición Fer de Lance, donde los buzos encontraron enormes piedras monolíticas ensambladas que formaban murallas similares a las del Cuzco, y también se encontraton caminos. El trabajo de Avellaneda fue la inspiración para que el mismo año, el mítico Jacques Costeau encabezara una nueva misión. En contra de lo esperado, el científico informó sobre la riqueza vegetal y las especies de fauna subacuática, destacando los enormes sapos, pero desestimó la existencia de la ciudad subacuática, aunque dijo que, si bien su comisión no había encontrado ruinas, no descartaba que éstas pudiesen hallarse debajo del lodo y de la vegetación del fondo del lago. En 1979 mientras Hugo Boero filmaba la película El Lago Sagrado, un equipo de buzos encontró un inmenso complejo arqueológico sumergido en el Titiqaqa con características similares a las de Cuzco.El descubrimiento marcó un hito en los estudios acerca del lago. De acuerdo a Arturo Posnansky era el resto de una masa de agua suspendida del océano Pacífico. Posnansky basó su aseveración en el hallazgo que hizo en las redes de los pescadores y de especies de fauna marina. La acumulación del agua se dio en un periodo donde el Homo Sapiens todavía no existía, lo que se contradice con las teorías de ciudades evolucionadas y titánicas sumergidas debajo de él.La Isla del Sol, la más sagradaLos primeros inkas fueron protegidos de la catástrofe del diluvio universal en la Isla del Sol, que desde el aire tiene la forma de un arca cubierta (2). De acuerdo a las tradiciones, allí permanecieron resguardados Ñokke y su familia mientras duró el cataclismo. Luego, sanos y salvos, fundaron nuevamente el mundo desde la loma más alta. En la popa de esta ‘arca’ (de casi 12 kilómetros de longitud) se encuentra la Roca de los Orígenes, de donde habrían surgido Manku Qhapaq y Mama Uxllu, que estuvo cubierta en el pasado por planchas de oro y plata. A poca distancia están dos enormes marcas en las piedras, similares a huellas humanas. Según la tradición, el Sol, encarnado en un hombre resplandeciente, tomó impulso en este lugar antes de elevarse al cielo. En la cultura mochica hay datos que hablan de un gran desastre natural y hay varias pictografías de un ‘Noé andino’, conduciendo un arca asombrosa. También se notan referencias a las penínsulas de la Isla del Sol, Ch´alla y Ch´allapampa. La conexión es evidente y estos símbolos están dentro de la cultura tiwanakuta.Las islas que rodean el lago eran, antes de la catástrofe, enormes acrópolis y también necrópolis, siendo la más importante la del Sol. Cruzando desde Copacabana, a una hora aproximadamente de viaje por el lago, se accede a la isla, y en ella a varias ruinas enigmáticas que aún hoy se siguen utilizando como lugares de ceremonia.Bajando en el embarcadero de Yampani, están los restos de Pilkukaina, un templo dedicado al Sol. Fue mandado a construir por Tupak Yupanqui y se destacan la solidez de sus paredes y lo intrincado de la construcción. Todavía se usa para determinadas ceremonias, sobre todo en el mes de junio donde se celebra la Willka Hatch Laimi (Fiesta del Sol).A pocos metros del puerto principal se elevan las 205 escalinatas de piedra, que conducen hasta la parte superior de la isla. Las bordean canales de agua límpida que emergen de la llamada Fuente sagrada o Fuente de la juventud. Los laberintos o chinkanas, situados a tres horas de caminata hacia el norte de la isla, se mantienen como una importante muestra de la arquitectura y la estrategia de los antiguos. Conectan isla con isla debajo del lago, tal como la caverna de Q´ua, a la que se accede sólo bajo el agua. Actualmente el sitio está habitado por 3.000 personas divididas en las tres comunidades.Isla de la Luna, la primera universidad. Tiene su templo dirigido hacia el oriente para venerar la llegada del astro. Está a media hora por bote de la Isla del Sol, es un espacio pequeño, con 250 personas que la habitan. Más conocida por su pasado de cárcel política, la isla también recibe el nombre de Kuati. Allí quedan los destrozos causados al sitio arqueológico por los soldados que custodiaban la prisión. Varias piedras del templo han sido removidas y con ello algunas de las paredes han cedido; sin embargo, se han restaurado muros del inmenso Iñak Uyu, que tiene las dimensiones aproximadas de una cancha de fútbol. En él vivían muchachas de entre 12 y 15 años que se perfeccionaban en varias artes. El templo tenía 35 habitaciones, todo el interior estaba enchapado en oro y plata y con algunos de los objetos hallados, se construyó el altar de la Virgen de la Candelaria en ”Quta qhawaña” Copacabana. Allí se albergaba el fuego sagrado, encendido día y noche y cuidado por las estudiantes escogidas por las ‘mamaconas’ (instructoras) que les enseñaban los rituales. Se afirma que de esta isla se aprendieron los métodos para fabricar chuño, tunta y kaya. Las vírgenes también se dedicaban al cuidado de animales y al estudio de las plantas curativas. A esta isla no podía entrar más hombre que el Inka. Por sus características, fue considerada por algunos historiadores como “la primera universidad del continente”.El sacerdote Baltazar de Salas en varios escritos afirmó que Adán y Eva habían nacido en Tiwanaku.El religioso recorrió la zona junto a Juan Intiwara, un curandero indígena casado con Candelaria Coyllur Llu, princesa aymara que aseguraba conocer el secreto de la escritura con kipus, quien lo condujo hasta la Isla de la Luna en el Titiqaqa, donde Salas encontró extraños ídolos esculpidos en piedra. Gracias a esas observaciones, el fraile escribió Aymaru-Aymaru, un libro que publicó en Madrid en 1625, donde trasladaba el Antiguo Testamento al altiplano boliviano, sosteniendo que la raza humana nació en esa región y agregando que el paraíso terrenal estuvo en las faldas del cercano Illampu, montaña de nieves eternas que forma parte de la cordillera real.1 y 2.De acuerdo a Guillermo Lange, en su libro El mensaje secreto de los símbolos de Tiawanaku y del lago Titiqaqa. Cortesía: Crillón Tours

1 comentario:

Sebastian dijo...

me parece muy interesante lo dicho, cabe señalar que, sguen mi humilde conocimiento, el nombre del lago se escribe titi-kaka, proveniente del idioma aymará, endonde , como usted bien dice, titi significa puma, y kaka hace referencia a un pez de tono dorado que habitaba el lago, quienes fueron las divinidades de los pobladores del lago.