17 enero, 2007

Rurrenabaque, tesoro de la Amazonía

La aventura comienza desde el momento mismo en el que subimos al avión Metro de Amaszonas. Luego de un relativo tranquilo viaje de 45 minutos, sacudido por algunas nubes que hacen exclamar a los extranjeros palabrotas en los idiomas más diversos, llegamos al aeropuerto de Rurrenabaque en el Beni. Nos espera un calor asfixiante. Los poco conocedores del ambiente no sabemos que este clima es un preludio a lo que en el oriente llaman ‘surazo’, nos conformamos con tomar litros y litros de agua helada y transpirar hasta por el último poro. Dos periodistas hemos llegado de La Paz y nuestra primera conversación, mientras cruzamos en la catraya (lancha), gira en torno al repelente que ambos hemos priorizado en el equipaje. Primera lección: en Rurrenabaque y en el Jatauba Lodge no hay mosquitos, ni uno solo... Eso sí, para llegar a las cabañas debemos subir varias escaleras, que para los collas, recién llegados y totalmente fuera de forma por el calor, nos cuesta mucho, pero la recompensa vale todo el esfuerzo: la vista es maravillosa, las cabañas son absolutamente cómodas y el entorno natural, casi al lado del Parque Madidi y a orillas del río Beni, no puede ser más hermoso. Luego de una ducha fría y un delicioso ‘sudao’ de pintado (pescado de río), los operadores de turismo llegados de Santa Cruz, ejecutivos de Amazonas (la línea aérea auspiciante) y los periodistas estamos listos para la aventura.De todo y para todosRurrenabaque se encuentra a orillas del río Beni, frente a frente con la población de San Buenaventura. Con un simple paseo de diez minutos en catraya se puede cruzar del Beni a La Paz. Ambas poblaciones pertenecen a diferentes departamentos, pero sus habitantes se confunden en el común de sus tradiciones que se asemejan hasta en gastronomía. Aunque el resto del pueblo es de construcción más bien moderna, la iglesia y la casa parroquial siguen manteniendo su estructura antigua.
La zona es el segundo lugar del país en recibir turistas gracias a Chalalán, Pilón Lajas y sobre todo al Parque Nacional Madidi, una de las reservas naturales más importantes del mundo (ver recuadro). Se recaudan cinco millones de dólares por año gracias al turismo ecológico, que también incluye poder hacer deportes extremos; sin embargo, la estructura caminera deja mucho que desear. El viaje por tierra dura varias horas y en época de lluvias es prácticamente intransitable tanto por el lado beniano como por el paceño, así que muchos ‘sexagenarios porteños’ (como se les dice a los habitantes de Rurrenabaque) no conocen todavía Trinidad. Es el caso de Max Loza, paceño, vendedor, que llegó a Rurrenabaque a los 20 años y se quedó para siempre. El hombre está casado con una lugareña y tiene varios nietos, pero nunca más viajó. Un problema en la espalda le impide estar sentado tantas horas (menos en caminos de tierra) y le tiene miedo a volar, así que no salió más del lugar. "Pero no importa porque en Rurrenabaque hay todo", sonríe. Tiene razón. Salvando la inexistencia de cajeros automáticos, se puede encontrar de todo en el pueblo, incluso un pequeño parque de diversiones a la orilla misma del río. Restaurantes, pizzerías, karaokes, heladerías, pubs, hoteles, alojamientos, discotecas, cafés Internet... todo está pensado para que el visitante de diferentes recursos económicos pueda divertirse. Muchos extranjeros, aproximadamente 37.000, llegan anualmente a visitar el parque y quedan encantados por la zona y por la amabilidad de la gente. Susenabaque, en idioma tacana, significa laguna de patos. De ahí deriva el nombre actual. Fue fundado el 2 de febrero de 1844 por Manuel Méndez Ábrego, ilustre hombre de negocios, quien instaló un astillero donde construía embarcaciones que transportaban carga a lo largo del río y también construyó la primera molienda, que le dio importancia comercial a la zona. Hubo un gran movimiento en el auge de la goma, quina y oro, y durante la guerra contra Brasil, José Manuel Pando instaló su cuartel en la zona, construyendo la primera red de agua potable. El franciscano Giovanni Giarelli, proveniente de Apolobamba, había catequizado a los tacanas a partir de 1843, ya que los jesuitas habían sido expulsados de la zona, y le había dado al pueblo el nombre de La Cruz. La fiesta del pueblo, que venera a la Virgen de la Candelaria, es el 2 de febrero. Entre los datos curiosos, muchos lugareños conocen a Rurrenabaque también por el pueblo de los tres nombres, ya que tuvo el primero en tacana, el segundo de su fundador religioso y el actual.La leyenda cuenta que el tesoro de los Incas no se encuentra en el lago Titicaca, sino enterrado en el Cerro Brujo que vigila las aguas del río Beni. También se cree que cuando un toro o una lechuza entra al pueblo, habrá un muerto, y que cuando llega el macoró (un ave que hace un sonido como de alarma digital), es señal de buena suerte. Los porteños también son afectos a las historias de duendes, y muchos todavía ponen tijeras debajo de las cunas de los bebés para evitar la aparición de los mágicos intrusos. Las familias tradicionales continúan visitándose los domingos y agasajando con chicha, refrescos de guaraná o tazas de café.

Toda la naturaleza, toda
Ya fuera de Rurrenabaque, la naturaleza es absolutamente impresionante, sobre todo para quienes no estamos acostumbrados a semejante expresión de fauna y flora. La revista National Geographic considera al Parque Madidi como uno de los 20 destinos turísticos más importantes del mundo para el siglo XXI. También es el área con mayor diversidad de aves en todo el globo terráqueo. Pero tiene solamente 23 guardaparques para más de un millón de hectáreas. Sixto Tito es el guardaparques de San Miguel del Bala, el primer puesto de control. Cuando llegamos, su pequeño hijo fue a nuestro encuentro acompañado de un taitetú (chancho salvaje) en actitud de perro guardián. El animal es huérfano y Sixto lo recogió cuando unos cazadores mataron a su madre. Existen 34 comunidades que viven dentro de la reserva, y que estaban asentadas en él desde antes de que fuera reserva nacional, pero el ingreso para todos los demás visitantes debe ser controlado. Sin embargo, la deficiencia de personal hace que la tala de árboles, caza y pesca furtivas, tráfico de animales y hasta avasallamiento sean algo constante en el trabajo de los pocos guardaparques. Además, se tiene en proyecto construir una carretera que cruzaría parte del parque, destrozando hectáreas de área protegida. Sixto también se queja de la falta de conciencia de algunos que dejan basura y residuos dentro del lugar, o no respetan los límites establecidos. Al respecto, las primeras advertencias que se le hacen al turista cuando llega a Rurrenabaque es no aceptar ofertas de guías no acreditados, ya que solamente las agencias de viaje reconocidas por el Sernap (Servicio Nacional de Áreas Protegidas) tienen acceso al sitio. Dentro de él, los turistas pueden acceder a distintos paquetes, que incluyen dormir por una noche (o por varias), comidas, etc., en paseos siempre guiados. Pero los tours por Chalalán, una laguna a cinco horas de viaje río arriba, a Pilón Lajas o a Pampas deben ser destinos aparte, elaborados con cuidado y conocimiento para no perder ni uno sólo de los atractivos que aparecen a cada instante. A nosotros nos tocó esta vez conocer, sobre todo, el pueblo, y la diversión estuvo garantizada; pero como dicen los lugareños: "siempre se tiene un motivo para volver a Rurrenabaque".

‘Rurre’, paso a paso
Ubicación: Rurrenabaque está situada a las orillas del río Beni, donde los Andes tropicales terminan y la selva amazónica comienza. Tiene una altitud de 229 metros sobre el nivel del mar.
CLIMA: es caliente y húmedo, con una temperatura promedio de 27 grados centígrados. La época de lluvias comienza en octubre y se extiende hasta abril.
VIAJE: se puede llegar a Rurrenabaque por tierra y por aire. Por tierra hay varias compañías que viajan diariamente desde La Paz. El viaje dura aproximadamente de 18 a 20 horas, pero esto depende del estado del camino. Por aire la línea aérea Amaszonas ha implementado vuelos diarios en distintos horarios que parten tanto de La Paz como de Santa Cruz. También se tiene la posibilidad del TAM (Transporte Aéreo Militar), que llega dos veces en la semana.
CULTURA: varias etnias conviven en la zona. Los mosetenes, tacanas, tsimanes y ese ejja, nativos de la zona amazónica, junto a aymaras y quechuas, provenientes de las regiones más altas. Las actividades económicas están encabezadas por el turismo, que beneficia al 75% de la población, seguidos por la agricultura y el comercio.
ATRACTIVOS TURISTICOS: Rurrenabaque es la entrada al Parque Madidi, reconocido mundialmente como una de las reservas naturales más importantes del planeta. Más de 1.000 especies de aves (85% de las existentes en Bolivia y 11% del mundo), 300 especies de mamíferos (el 44% de la población mamífera de Sudamérica), 200 especies de reptiles y más de 6.000 tipos de plantas conviven en las 1.895.750 hectáreas.
DINERO: tenga en cuenta que en Rurrenabaque no existen cajeros automáticos, aunque en algunos lugares se aceptan tarjetas de crédito
PASEOS: cuídese de los guías no autorizados que pueden ofrecerles sus servicios. Solamente las agencias acreditadas tienen entrada al Parque Madidi.

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